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Un metro tardío

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 1 de Noviembre de 2010

En el año 1999, al final de mi gestión como ministra, entregué al Dr. Winston Spadafora, quien sería mi sucesor en la cartera de Gobierno y Justicia, un proyecto de factibilidad, con financiamiento aprobado y demás, para hacer un metro en la ciudad de Panamá. El proyecto había sido elaborado por el gobierno francés y la empresa Alstom, la misma que hoy integra el grupo que obtuvo la licitación del metro, junto a la sopeteada Norberto Odebrecht y FCC.

Alstom es un consorcio francés que fabrica trenes, entre otras cosas. Con el fin de eventualmente obtener la concesión de hacer el metro en Panamá, abrió una oficina del rubro transporte (están en el tema de hidroeléctricas) en nuestro país y por varios años estuvo participando en cuanta feria y exhibición había, con videos e información que ilustraban las ventajas de hacer un metro en una ciudad que cada día está más congestionada y cuyo transporte colectivo es un desastre.

Ante la indiferencia que le propinó el gobierno arnulfista, y la poca atención que le brindó al tema la posterior gestión de Martín Torrijos, la unidad de transporte se marchó. El diseño estaba hecho y la ruta trazada, se perdió el financiamiento del estudio de factibilidad y la posibilidad de acceder a préstamos blandos para construir esa arteria vial.

Ahora, después de casi doce años de estar en remojo, se desempolva el tema, con muchos millones más de costo, muchos miles más de usuarios y muchos intereses más puestos en las empresas que conformaron el consorcio ganador. Cabría preguntarse cuál ha sido el costo de oportunidad que hemos pagado, cuál es la seguridad que no pasará, a estas alturas del partido, lo que sucedió en Chile, que los usuarios rechazaron la nueva modalidad de transportarse –especialmente cuando pareciera que se le monta una competencia paralela, con el Metro bus— y cuál es el incremento de costos en la construcción en una urbe que está más caótica y congestionada que entonces.

Yo quiero que el metro sea una obra que solucione el problema de desplazamientos de la mayoría de los residentes de la ciudad. También aspiro que para mí sea un gusto poder transportarme en él, como lo hago en las ciudades donde viajo y existe este modo de transporte. Y anhelo que el proyecto sea bueno para todos. Fue una pérdida de tiempo no haberlo hecho antes.

Entre Chile y Panamá

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 25 de Octubre de 2010

WASHINGTON, D. C . Para muchos ha sido motivo de atención el rescate prodigioso que realizó el gobierno chileno recientemente, de 33 mineros que habían sido sepultados a una distancia equivalente a 250 pisos bajo tierra por 70 días, y que salieron uno tras otro en una operación donde participaron decididamente, no solamente el gobierno de ese país, sino corporaciones y entidades que pusieron lo que la dueña de la mina, declarada sospechosamente en bancarrota unos días después del derrumbe, no hubiera puesto jamás. A pesar de lo equilibrado de la intervención del presidente y otras figuras públicas, quedó al descubierto que las condiciones de algunos trabajadores, aún en un país que es considerado el más avanzado en América Latina, dejan mucho que desear.

Posterior a ese rescate presenciado con atención por millones de personas en directo desde el mismo escenario donde se llevaba a cabo, salen ciertos paralelismos que me gustaría tocar en este espacio, y que tienen que ver con el liderazgo, la comunicación humana y la solidaridad. ¿Cuántas personas hoy día, en un mismo gremio, partido o grupo se disputan un protagonismo que no se les da con el puesto ni la posición, sino que se lo ofrecen sus actuaciones? ¿Cuántos no vemos cómo esas mismas disputas llegan a perjudicar al mismo colectivo, quizá bajo la premisa que si me jodo yo, también se jode todo el mundo, más cuando es todo un país?

Para muestra un botón: lo que recientemente aconteció en las federaciones de deportes que por sus peleas intestinas privarán a Panamá de ser sede de los juegos bolivarianos. La mezquindad y la maldad son sinónimos de egoísmo y, no nos basta con ver ejemplos de cómo elevarse por encima de la propia envidia y falta de auto estima para comprender que haciéndonos daño se lo hacemos a todos.

Lo vivido en el país del sur debe enseñarnos a ser solidarios y mirar todos en una misma dirección. A dejar a un lado las agendas personales y buscar las del colectivo.

Bien lo resumió el famoso escritor chileno, Antonio Skármeta, en un diario mexicano: “Lo que pasó con los mineros rescatados es tan luminoso que da una señal de esperanza, un llamado de cómo debiera ser el mundo. Hay millones de seres que están metafóricamente enterrados y esperan recibir ayuda, solidaridad. Hay una bondad innata en el ser humano que está sepultada por la globalización”.