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CRITICAS SIN JUSTIFICACIONES

Por Mariela Sagel, El Siglo, 10 de abril de 2017

No es de sorprender que los más vociferantes defensores del pasado gobierno (léase Camacho, cuyas altisonantes intervenciones parecen gritos desesperados en el silencio), Roux o algunos de su tropa de abogados, señalen como inoperantes o desacertadas las acciones que toma este gobierno en los temas de educación, salud, agro y otros sectores, que fueron olvidados o abandonados durante los 5 años en que ellos estuvieron al frente.

Resulta patético que se reclame aquello que fue pisoteado una y otra vez.  Los sectores que ahora ellos reclaman como olvidados fueron ignorados durante la gestión de Cambio Democrático y casi la mitad del tiempo que ellos manejaron este país, la responsabilidad de dirigir la nación fue compartida por los actuales gobernantes, lo que tampoco debe sorprendernos.

Lo que sí sorprende es que una tras otra, acusaciones y señalamientos, incautaciones, solicitudes de extradición, sean obstaculizadas e ignoradas por las autoridades judiciales y por las de relaciones exteriores, como en una componenda para proteger al prófugo de Brickel (el ex presidente Martinelli) y el pobre tonto la única defensa que cree que tiene es su incontinencia tuitera, que la re tuitea su abnegada y sufrida esposa, que sigue aquí, viendo cómo sus hijos están bajo alerta de Interpol y su marido dándose la gran vida sin ella, protegido por los Estados Unidos.

Ya llevamos un año con esto de los “Papeles de Panamá” y nada ha pasado, casi un año del caso Waked y se ha perjudicado a muchas personas para satisfacer a una agencia del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y todavía estamos a la espera de la famosa lista que señala los que recibieron coima de la empresa Odebrecht.  Lo que debe hacer un gobierno responsable es enfrentar todos estos casos de frente. ¿O es que los panameños que trabajaban y que ahorraban en Balboa Bank son menos que los que protegieron para que Felix B. Maduro siguiera funcionando?

EN EL TEMA CULTURAL Y DEPORTIVO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 3 de abril de 2017

La economía naranja es una nueva modalidad que se ha adaptado para impulsar las industrias creativas y culturales en los países donde la cultura está rezagada al último asiento, y se le dan presupuestos ínfimos para que sobreviva.  En otros países, los dineros destinados a incentivar estas industrias los manejan desde las carteras de economía y han demostrado ser muy rentables.  Pero en Panamá vamos de mal en peor, tanto en el tema cultural, como en el deportivo.

Recientemente me llegaron unas fotos de las deplorables condiciones en que se encuentra la Piscina Adán Gordón, otrora la piscina donde todos iban a aprender a nadar.  El limo que hay en los bordes de la piscina, el descuido en las duchas y espacios para cambiarse, los huecos a los que han quedado reducidos los servicios sanitarios muestran un descuido que raya en la negligencia, porque si algo se ha apoyado en este país es el deporte y si por algo se le conoce fuera de nuestras fronteras, es a los deportistas.

Duele ver que los prepuestos estatales destinen enormes sumas a temas innecesarios cuando lo más básico sigue estando en el último lugar de las prioridades estatales.  El deporte y las actividades culturales son un factor coadyuvante para que la juventud transite por caminos seguros y no delinca.  Las empresas privadas, si bien no entienden muy bien todavía las ventajas que se les ofrece en invertir en las industrias culturales, sí lo hacen en temas deportivos, y los patrocinios a ligas, torneos y cuanto tenga que ver con el deporte siempre tiene respaldo.  Sin embargo, condiciones como la de la piscina Adán Gordón muestran un rostro oscuro del manejo de los recursos públicos, máxime que en ella se entrenan personas con capacidades especiales que representarán a Panamá en el extranjero.

Urge un replanteamiento de las prioridades del gobierno y que se tome seriamente el tema cultural y deportivo para que tengan el mismo peso que las carreteras y puentes que tantos recursos reciben.