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POTENCIAR LA TRADICIÓN Y EL TURISMO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 26 de noviembre de 2018

      Guadalajara, Jalisco, México – Si hay algo que admiro de este gran pueblo mexicano, donde me encuentro participando de la Feria Internacional del Libro, es que han sabido sacarle partido a las tradiciones, al folklore y a su cultura, haciendo un gran producto turístico que no importa que existan condiciones adversas, se sigue vendiendo.

Ahora mismo México está a las puertas de una transición política inédita en su historia, que se llevará a cabo el 1 de diciembre, cuando el primer presidente de un partido que no es el tradicional asuma el puesto.  Un presidente que es anti sistema y que muchos han combatido tachándolo de que es de izquierda.  Y que fue electo por una abrumadora mayoría.  Y México tiene su frontera más extensa con los Estados Unidos y es el blanco de la furia anaranjada del actual ocupante de la Casa Blanca.

De igual forma, hacia México se dirige la gran caravana de migrantes hondureños que salió de su país hace unas semanas con el propósito de llegar a los Estados Unidos.  De hecho, ya están en sus fronteras y es muy probable que estos días lleguen a Guadalajara.

Pero aquí en Jalisco, cuna del tequila y de los mariachis, celebramos la palabra escrita y esta feria, la No. 32, tiene a Portugal de país invitado.  Hasta acá ha viajado la viuda de José Saramago, escritor portugués que obtuvo el Premio Nobel de literatura, para estar presente en diferentes conferencias sobre su obra y también están presentes autores famosos de muchas partes del mundo, como el también Premio Nobel Orhan Pamuk, de origen turco, el suizo Jöel Dicker, el estadounidense Brian Weiss, los españoles Arturo Pérez Reverte, Javier Sierra, María Dueñas y Carmen Posadas, el venezolano Alberto Barrera, el argentino Andrés Oppenheimer, el chileno Patricio Fernández y muchos mexicanos, como Jorge Ramos, Jorge Zepeda Patterson, Enrique Krauze y otros.

Una perfecta combinación entre cultura, folklore y tradición que produce un completo producto turístico.  Así es como hay que hacer.

UNA CONDENA TARDÍA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de noviembre de 2018

A fines de la semana pasada se dio a conocer que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha condenado la invasión cruel e injusta de los Estados Unidos a Panamá, en diciembre de 1989 y lo señala como responsable de “violentar los derechos a la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de las personas durante la operación militar que tenía como objetivo derrocar al gobierno dictatorial de Manuel Antonio Noriega”.

Hay quienes dicen que justicia tardía no es justicia, pero en este caso es importante el precedente que ha sentado la CIDH para que futuras acciones de este tipo, en países pequeños e indefensos como el nuestro no se repitan.

Desde el año 2016 se formó una comisión que busca esclarecer el número de víctimas afectadas y la identidad de muchas de ellas, que murieron o desaparecieron durante la invasión, que fue pedida y aplaudida por algunos malos panameños, pero condenada por la mayoría y por casi todas las naciones.

Es la primera vez que una instancia internacional aborda el tema y ese hecho fortalece la tesis que esgrime la comisión, de que hubo grandes afectaciones al país, en vidas y propiedades.

Este fallo llega casi 30 años después de perpetrada la infame invasión, y la embajada de los Estados Unidos se apresuró en salir a defender la acción militar con la excusa de que Panamá tiene ahora una robusta democracia con instituciones sólidas, lo que no es cierto. De igual forma habla de los $420 millones de dólares que puso a disposición del gobierno de Endara para la reestructuración del país, dinero que no llegó a entregarse porque para ello era indispensable hacer ajustes estructurales que esa timorata gestión no se atrevió a hacer.

Pero mientras esto se dilucida, debemos aplaudir el tesón de la abogada Gilma Camargo, que interpuso la demanda en 1990 y de los que han estado empujando a que se le diera el curso necesario a la misma.  Más de una generación de panameños le estamos agradecidos.