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EN LO QUE HEMOS QUEDADO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 26 de marzo de 2018

No contento con habernos dicho ñañecos, creadores de crisis y mentecatos (como si supieran qué significa o fueran académicos de la lengua), ahora resulta que somos marginales.

Quien no tenga una piscina de cemento en su casa o departamento, y tenga las piscinas inflables que son el regocijo de tantas familias de escasos recursos, que disfrutan los fines de semanas ofreciéndoles a sus hijos unos ratos de esparcimiento mientras los mejores dotados (o remunerados) van al mall, son los causantes de la falta de agua en la mayoría de las barriadas de la ciudad capital.

La misma ciudad capital de la cual se regodea el lamentable ministro de Economía, que es la que más crece en América Latina, tiene a sus pies barriadas “marginales”, las que señaló el desafortunado director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados (IDAAN), a quienes responsabilizó de desperdiciar el agua potable que se usa en la ciudad.

Lo que este improvisado y “mentecato” director no dice es que la mayoría de los potentados de esta ciudad tienen piscinas de cemento que consumen galones de agua que no utilizan sino de vez en cuando, y que esa agua sí es desperdiciada, porque ni siquiera sirve de esparcimiento para los “privilegiados de la tierra”.  Alguien debería asesorar a los funcionarios en los temas que deben tratar y la forma en que lo deben hacer.  Si bien es cierto es mucho pedir a los arnulfistas que, de la mollera, como he dicho ya repetidas veces, no tienen mucho, por lo menos sus asesores podrían hacer un mejor papel.

Pero eso es pedir peras al olmo, como dice el refrán.  Meten la pata y la siguen metiendo, no importa las veces que lo hagan, no aprenden. Por eso es por lo que nadie serio les acepta el cargo ni nadie serio quisiera ver en su currículo que fue miembro de un gobierno arnulfista o varelista, que es peor, porque al lado de éste, el de Mireya fue de estadista.

HONRAR HONRA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de marzo de 2018

Bajo este pregón al escritor Rafael Ruiloba dedicó sus palabras en el acto en que se le rindió homenaje al poeta veragüense José Franco en su tierra de adopción, Las Tablas.  Este homenaje fue iniciativa del Ministerio de Educación y estuvo presente la ministra Paredes de Vásquez y se presentó una edición conmemorativa de “Por los caminos de mi patria” que recoge odas, sonetos, sermones y poesías de esta gran poeta.

La responsable de esta edición, bellamente ilustrada con la obra de Roberto Lewis “El nacimiento de la república” fue Aleida de Gracia, funcionaria del Instituto Nacional de Cultura (INAC) y ese día estuvimos presentes algunos de sus amigos escritores y familiares, y los que no pudieron ir, le enviaron unos mensajes preciosos que yo leí cuando me tocó a mí hacer la semblanza del poeta de la nacionalidad.

Portada del libro “Por los caminos de mi patria”

José Franco es el autor de “Panamá Defendida” que escribió apenas con 23 años, henchido de amor patriótico.  Desde que asistía a la Escuela Normal de Santiago empezó a germinar en él la semilla del patriotismo, del nacionalismo sin tregua, y desde entonces, su vida y sus obras han girado en torno a estos ideales, sin claudicar jamás.  Su poesía ha sido elogiada aquí y en el extranjero, confiriéndosele muy distinguidos premios, pero sus novelas, que también merecen ser leídas, como “Las luciérnagas de la muerte” y “Operación Plutonio” además de “La conspiración del silencio” deben ser de obligatoria lectura en los colegios nuestros.  A través de ella se puede conocer los dramas que Panamá ha atravesado en su larga lucha por su soberanía plena, que al parecer todavía no ha terminado.

Así como es importante esta edición de “Por los caminos de mi patria”, debe ser su divulgación entre nuestra juventud, que no vivió las luchas nacionalistas ni la cruenta invasión de hace 30 años.  La vida ejemplar de un patriota como José Franco debe ser destacada en las escuelas, para que se conozca los autores de esta patria nuestra.