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ISABEL ALLENDE VUELVE DEL INVIERNO

Por Mariela Sagel, Facetas, 25 de junio de 2017

     A inicios del mes de junio salió a la venta el nuevo libro de Isabel Allende, titulado “Más allá del invierno” y otra vez la autora chilena vuelve a enamorarnos con su prosa elegante y lúcida, coqueta y juguetona, que arranca lágrimas y risas y que lleva una enorme carga personal y emocional.  Sus tres personajes principales son una chilena exilada en Estados Unidos, una inmigrante ilegal guatemalteca y un académico estadounidense que lleva a cuestas una dolorosa culpa emocional.

Allende dijo en una de las muchas presentaciones que realiza en varias ciudades del mundo, que “puedo decir que uno no deja todo lo que tiene por gusto, sino porque viene huyendo de algo”.  Ella misma se exiló de su país de origen (aunque nació en Perú porque su padre era diplomático allí, es auténticamente chilena) en Venezuela, después de haber dado vueltas por algunos lugares antes de casarse con su primer marido, padre de sus dos hijos.  Empezó su carrera como periodista en organismos internacionales y revistas chilenas y la siguió en Caracas.  En 1982 el mundo quedó deslumbrado con su primera novela, “La casa de los espíritus”, que fue llevada al cine actuada por Meryl Streep, Glenn Close, Jeremy Irons, Winona Ryder, y Antonio Banderas en 1993.  Es considerada la escritora viva en lengua española más leída del mundo y se estima que se han vendido de sus más de 20 novelas y relatos un aproximado de 67 millones de libros y se han traducido a 35 idiomas.

UN VERANO INVENCIBLE

Isabel Allende empieza religiosamente a escribir sus libros un 8 de enero y en esta ocasión, compartiendo con su hijo (su hija Paula murió de porfiria en 1992), su nuera y familia de éstos para las fiestas de Navidad en un sótano de un edificio en New York, empezaron a darle ideas sobre historias y así fraguó esta novela adictiva, llena de recovecos y semejante a un thriller sin llegar a serlo, con un desenlace imprevisible.

El encuentro fortuito de los tres personajes en medio de una tormenta de nieve es el hilo conductor que los lleva a una aventura a la que ninguno pensó nunca enfrentarse, y como parte de su narrativa, expone y vislumbra los rasgos que los unen, tales como el dolor, el desarraigo, la necesidad de amor, y los que los fortalece, a los tres, para llegar a encontrar la luz al final del túnel, o atravesar el invierno y que llegue el verano.

El título del libro proviene del epígrafe que resume la frase de Albert Camus “En medio del invierno aprendí por fin que hay en mí un verano invencible”.  La misma Isabel atravesaba una situación complicada tanto a nivel personal como histórica: su reciente divorcio de su marido gringo, con el que estuvo casada 28 años y con quien vivió verdaderas tragedias familiares; la llegada a la presidencia de Donald Trump y el incremento de la xenofobia y las actitudes reaccionarias en todo el mundo pero especialmente en el país donde vive.

Allende fue merecedora del Premio Nacional de Literatura en 2010 en su Chile natal por «la excelencia y aporte de su obra a la literatura, la que ha concitado atención en Chile y en el extranjero, y también ha sido reconocida por múltiples distinciones y ha revalorizado el papel del lector».  Al año siguiente obtuvo el Premio Hans Christian Andersen de Literatura por sus cualidades como narradora mágica y su talento para «hechizar» al público, sucediendo a otra mujer, la británica J.K. Rowling (autora de la serie Harry Potter), que ganó la primera edición de este galardón que desde 2010 se entrega en Odense, ciudad natal del famoso escritor danés.

MECÁNICA NARRATIVA

     Con la picardía que la caracteriza, Isabel Allende nos lleva por la vida de Richard, Lucía y Evelyn, que coinciden en Brooklyn bajo el azote de una tormenta invernal tremenda.  A partir de ese encuentro, y en diferentes capítulos, nos vamos enterando de las vidas de los tres, de dónde vienen y por qué están donde están.  En lo personal, son desgarradoras las historias que llevan a cuestas la guatemalteca y el gringo, pero Lucía también tiene su pesado equipaje, especialmente por la nunca aclarada muerte de su hermano, como muchos otros chilenos en la dictadura militar.  Sus inolvidables frases, como “esa soledad, que antes llegaba sin anunciarse, como insidiosa visitante” o la de “unidos por una amistad sensual e intereses intelectuales” no hacen sino acicatear la lectura de esta novela.

Isabel Allende, la escritora chilena

Evelyn se convierte, para Richard y Lucía, que son vecinos pero que él “está cerrado a la aventura formidable del amor” en una parte necesaria en sus vidas, para siempre, aún después que Richard se entrega a “la amable decadencia de vivir en pareja” una vez que supera la “delicada etapa de tantear la intimidad”.

La escritora ha explicado que siente una profunda preocupación por el incremento del terrorismo, la crisis de refugiados, la vuelta de la ultraderecha en muchas partes, la xenofobia y el racismo. “Estamos viviendo un invierno político y en algún momento surgirá de allí un verano” ha dicho esperanzada.

Conocí a Isabel Allende en 1995, cuando acababa de publicar su libro “Paula”, un relato filial que su agente, Carmen Balcells, le exhortó a escribir cuando atravesaba la enfermedad que acabó con la vida de su hija.  Mi hija y yo fuimos a Sausalito, California,  y nos dijeron dónde vivía, tocamos la puerta de la casa y ella misma abrió y nos invitó a pasar.  Yo había hablado con su agente unos días antes para que me diera una cita y ella recordó que tenía un mensaje de una panameña.  Ese encuentro fue muy significativo por la humildad y calidez que ella proyecta, y nos hemos mantenido en contacto a través de los años.  Una vez me mandó un cuadro que ella hizo, una especie de collage que le entretiene la mente cuando está ansiosa.  Las críticas a sus libros no siempre han sido elogiosas, la tachan como “escribidora”, –especialmente los hombres misóginos– ese odioso adjetivo que usa con frecuencia Mario Vargas Llosa, pero a nivel general, todos sus libros son bien recibidos y sobre todo, leídos con gran entusiasmo.

Y el profundo invierno en el que vivía Isabel debido al final de su largo matrimonio llegó a su fin con este libro.  A sus 75 se ha vuelto a enamorar y lo ha contado a los cuatro vientos.  Su madre, de 96 años, le sigue corrigiendo sus textos y no dudo que su familia vive ese gozo que ella reboza, con la convicción de que “el único remedio para tanta desgracia es el amor.

UNA PORTADA PARA PANAMÁ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 25 de junio de 2017

Circula estas semanas la edición No. 41 de la revista Portada, que con 4 años de existir en el mercado ha ido marcando pautas en la opinión nacional e internacional.  Su característica principal ha sido justo el nombre que eligieron sus directores para llamarla, sus portadas. La que está ahora mismo en el mercado tiene la foto de la ex procuradora Ana Matilde Gómez, pero ha tenido a muchas personalidades, unas más aceptadas que otras y revelado verdaderos entramados de lo que se cuece en los corrillos políticos.

Recuerdo las primeras ediciones, de las cuales pensaba que era una revista de terror porque escogían a los más abucheados personajes de nuestra vereda tropical.  A pesar de haber cambiado de directores, ha mantenido una constante y es la excelencia periodística y las críticas puntuales.

Las revistas en Panamá han tenido historias como de parque de diversiones.  Las que han logrado mantenerse son las que reportan los acontecimientos sociales “para ver y ser vistos” con gran cantidad de anuncios publicitarios y poco contenido editorial.  Esto no es un fenómeno panameño. El Hola de España, que ahora tiene filiales en todos los países, se basa en fotos y temas de moda y un contenido de cotilleo que hay que leerlo con lupa.  Pero análisis político, social y hasta deportivo son pocas las que lo aportan. En Colombia, está Semana y un par más, en Perú, la revista Caretas, en Uruguay el semanario Búsqueda y así hay otras.

Panamá necesitaba una revista como Portada, con análisis serios, desapasionados y objetivos.  En este número que recién circula viene un enjundioso análisis de José María Torrijos Legazpi titulado “Varela: con más pasado que futuro”.  El señor Torrijos fue Premio Nacional de Periodismo y también conduce el programa Perfiles en el canal Eco.  María Fe Olivares hace una entrevista al Procurador peruano José Ugaz, Presidente de Transparencia Internacional y quien investigó los casos de corrupción del gobierno de Fujimori.  Odebrecht, la deuda pendiente, es analizado por Nicolás Espinoza y el artículo al que aduce la portada se refiere al “País que no tenemos”, una entrevista por Jessica Tasón.

Los temas sociales son abordados de frente en cuanto a las promesas de agua potable para todos y la eliminación de letrinas, promesas que no ha cumplido la gestión actual y no sabemos si la cumplirán.  Hay una cobertura del barrio de Pueblo Nuevo, donde se vende toda clase de chatarra y en el campo de la economía, se analiza el tema de evasión fiscal. Una ilustrada sección de deportes y salud completa la oferta editorial de esta revista, así como un tema puntual de biosfera que explica el papel de ETESA y la meteorología en las manos de nuevos profesionales, que le imprimen una dinámica diferente.

De las secciones que más me gustan de esta revista es la que se refiera a las Preguntas sin respuestas, que está basada en la transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana y allí se desgranan todos los temas pendientes –que son casi todos, desde el paradero de Vernon Ramos hasta el reporte que debió haber divulgado el gobierno sobre el caso de los Panamá Papers–.  Y no es que en este número estén todas las interrogantes que no nos han respondido, sino que cada mes vamos sumando más cuestionamientos sin resultados.

Los colaboradores de la revista no son de planta sino que son invitados para que aborden un determinado tema, y es así como en las dos últimas ediciones hemos podido leer las preclaras y magníficas ideas del poeta Manuel Orestes Nieto, una sobre la fallida concertación de la que tanto alarde hizo la hoy vice presidenta cuando le convenía  que se firmara, –por su puesto de consultora en Naciones Unidas–, para el buen uso de las ganancias del Canal.  La de este mes es magistral y ha circulado en todas las redes, titulada “El país y sus desfiladeros” (y fue escrita antes que capturaran al engrilletado capo exilado en Miami).

No puedo dejar de mencionar el magnífico artículo del Dr. Aristides Royo sobre el Museo de la libertad y los derechos humanos.  Lo resume todo: Si se hace, que se incluya toda la historia, desde 1904, e ir mostrando todos los golpes de estado que han ocurrido en nuestro país, no de la manera caprichosa y sesgada que pretende hacerse.

Hay una divertida sección de “frases que no harán historia”, temas culturales, crítica gastronómica, sociales y hasta opinión sobre los gays.  No deje de leerla, es muy completa.