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La seguridad: primordial derecho humano

MARIELA SAGEL*
marielasagel@gmail.com
La Estrella de Panamá, 27 de junio de 2010

Recientemente fue presentado en Panamá un interesante informe sobre Seguridad Ciudadana y los Derechos Humanos, bajo el auspicio de las organizaciones que tienen que ver con el tema, lideradas por la UNICEF, oficina de la ONU para la Infancia.

Lo interesante de este trabajo interdisciplinario es que destaca cómo la seguridad, o la falta de ella, ha desplazado en importancia o preocupación del ciudadano al desempleo, y así es como hemos visto que todas las campañas políticas han basado sus estrategias en prometer o garantizar más seguridad, aunque no hemos visto que se hayan hecho realidad dichas promesas.

Para la comisión que elaboró el informe, la seguridad ciudadana es concebida como aquella donde las personas pueden vivir libres de las amenazas generadas por la violencia y el delito, a la vez que el Estado tiene las capacidades necesarias para garantizar y proteger los derechos humanos directamente comprometidos frente a las mismas. En la práctica, la seguridad ciudadana, desde un enfoque de los derechos humanos, es una condición donde las personas viven libres de la violencia practicada por actores estatales o no estatales.

El sucinto informe presenta a los estados miembros algunas recomendaciones orientadas a fortalecer las instituciones, las leyes, las políticas, los programas y las prácticas para la prevención y el control de la criminalidad y la violencia. Todo esto, obviamente, en el marco de la seguridad ciudadana y los derechos humanos.

Existe una gran preocupación en los países del continente americano, por el aumento de los índices de criminalidad y la gran afectación que está teniendo este incremento en la juventud, sea como víctimas o como victimarios. También señala el informe que en estos mismos países, el Poder Judicial, el Ministerio Público, las fuerzas de seguridad y el sistema penitenciario no han desarrollado las capacidades necesarias para responder eficazmente, mediante acciones de prevención y represión legítimas, al crimen y la violencia.

Destaca también el informe que además de prestar mucha atención a la seguridad de los ciudadanos, se debe prestar igual atención a la seguridad de los agentes de la Policía, que son los que arriesgan sus vidas para preservar nuestra seguridad, de allí que se tenga que profesionalizar a la misma. En este aspecto, es de vital importancia entender y abordar las causas de la criminalidad y la violencia, no solo enfocarse en el castigo o las penas. Es preocupante que en Panamá cada vez aumente más el índice de adolescentes que dejan de estudiar para ingresar en bandas, que les prometen un acceso a ingresos jugosos al entrar en los negocios ilícitos del narcotráfico y relacionados.

A juicio de Sergio Pinheiro, quien tuvo a su cargo una de las ponencias magistrales de la presentación del estudio, en el caso particular de Panamá no se debería ‘amontonar’ menores de edad en la cárcel y señaló que las mismas no resocializan, que se han convertido en una escuela dominada por criminales y que deberían ser destinadas únicamente para casos peligrosos. Hay que buscar la forma de que existan penas alternativas, porque mantener un preso cuesta muy caro, especialmente para países como los nuestros, donde hay una sobrepoblación debido a la altísima mora judicial que existe.

Otro tema que abordó el destacado miembro de la CIDH, que fue asesor de Kofi Annan en el tema de violencia contra los niños y secretario de Estado para los Derechos Humanos en Brasil, fue el porte de armas, señalando que en los países donde hay menos armas no se cometen tantos actos violentos, y que es más probable que si una persona no porta un arma, salga mejor librada de alguna escaramuza donde hay un enfrentamiento armado.

Finalmente, al ser interrogado sobre la reciente ley que permite a los policías disparar sin ser separados de la institución para la investigación que semejante acto temerario demanda, dijo que es un ‘desastre’. De forma muy enfática indicó que la policía eficiente no mata, que dicha normativa es un gran irrespeto al Estado de Derecho y las obligaciones internacionales y que, definitivamente, es una decisión autoritaria, alejada de las que toma un gobierno democrático.

El premio “Ñopo”

Domingo, 20 de junio de 2010
MARIELA SAGEL*
marielasagel@gmail.com
20 de Junio de 2010, La Estrella de Panamá

Hace unos días asistí, por invitación de la Fundación Eleta, al lanzamiento del Premio de Prensa Fernando Eleta Casanovas, que se otorgará anualmente a los mejores trabajos periodísticos publicados en el término de un año, que resalten el Patrimonio Cultual y el Patrimonio Natural de Panamá.

Esta iniciativa, a menos de un año de la inesperada muerte del inolvidable amigo ‘Ñopo’ Eleta, que partió demasiado pronto y demasiado aprisa, tiene el propósito de honrar su memoria por parte de sus padres y hermanos. Lo hace bajo un convenio con el Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP), quienes serán los organizadores del mismo. Loable iniciativa que no nos dejó indiferentes cuando ‘Bati’, su hermana, explicó a los presentes, no solo los propósitos de vida de su entrañable hermano, sino el compromiso que tiene su familia para preservar su memoria de la manera en que él mismo lo hubiera hecho: capacitando periodistas que ejerzan con responsabilidad su oficio.

Aparte de los considerables montos que serán destinados para premiar la excelencia periodística, tanto escritos, radiofónicos, como televisivo y multimedia, los jurados internacionales que calificarán los trabajos que se inscriban serán designados por el Smithsonian Tropical Research Institute (STRI), ramal del Smitshonian Institution que está establecida en nuestro país desde 1923 —para los premios de patrimonio natural— y por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para los premios correspondientes a Patrimonio Cultural. ‘Ñopo’ fue el Representante Alterno de nuestro país ante dicha institución, desde el 2005 hasta el día de su fallecimiento.

Como orador de fondo del almuerzo, donde se sirvió un delicioso pollo ‘A la Ñopo’, estuvo el experto en gestión cultural y desarrollo, docente e investigador, Gerardo Neugovsen, quien destacó ‘la importancia del periodismo responsable para permear la sociedad en todos sus estamentos y capas’. Ante la inevitable masificación de la comunicación, éste —el periodismo responsable— ‘cobra mayor importancia para que cada individuo pueda construirse una imagen de la realidad cercana y lejana’. A su vez, destacó que ‘es esencial que el periodismo sea crítico con su propia práctica y acción’ y que ‘es necesario que el periodismo panameño se sume activamente a iniciativas como ésta, participando de propuestas como la presentada por la Fundación Eleta, proponiendo temas, investigando con sentido crítico y enriqueciendo así su propia acción profesional’.

‘Ñopo’, desde la Gloria donde esté, posiblemente comiendo pixbae y riéndose con esa sonora risotada que siempre alegraba a quienes trataba, estará complacido de esta magnífica iniciativa que han tomado sus hermanos, porque él mismo fue un gran formador de toda una pléyade de comunicadores, quienes han dado, en el tiempo transcurrido desde su partida, franco y abierto testimonio de lo importante que fue para cada uno de ellos trabajar en su momento bajo su dirección. Desde aquel aciago día en que se fue, siempre ha estado en la mente (y en el bolsillo de quienes guardamos una cruz de vidrio, en su recuerdo) y ahora se materializa en esta actividad, señalada como un acto de ciudadanía responsable. Una forma de generar esperanzas en una época donde las esperanzas están en extinción, como señaló el expositor invitado.

Y como si todo fuera una infausta coincidencia, ese mismo día se celebró una marcha contra la llamada Ley 9 en 1 —que ya fue sancionada por el Ejecutivo— y ese patrimonio natural que precisamente necesita preservar Panamá y que el Premio Ñopo va a premiar, se ve gravemente vulnerado por leyes que nos ponen en seria desventaja frente a un mundo de hoy día, donde la sostenibilidad es el valor agregado que tienen los países, pues, las empresas que aplicarían para un financiamiento que incluya, obligatoriamente, créditos de carbono requieren estudios de impacto ambiental. Eso nos pasa a los panameños por agarrar todo a relajo, hasta un eslogan de campaña que llevó a un montón de ingenuos a tener esperanzas, cuando vemos cada día cómo las mismas, como lo dijo Gerardo Neugovsen, están en extinción.

Ojalá que el esfuerzo puesto en este ejemplar premio no quede solo en sendos trabajos, sino en prácticas que beneficien el entorno y el ambiente que una partida de locos se ha atrevido a vulnerar.