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De valentines y tigres

14 de febrero de 2010, La Estrella de Panamá
Hoy, se celebra en muchos países, especialmente donde la novelería (y el cristianismo) están al máximo, el Día de San Valentín, que también se conoce como el Día de los Enamorados y Día del Amor y la Amistad. Coincide la fecha con que hoy se inicia el Año del Tigre en el calendario chino.

El mercadeo se ha apoderado tanto de nuestras vidas al punto que me llevé tremenda sorpresa cuando el 2 de enero, apenas pasado el año nuevo, en Los Ángeles, California, todos los artículos promocionales del 14 de febrero estaban ya expuestos y a la venta. Supongo que apenas pase el día de hoy empezarán con el Día de San Patricio, tomándose a los santos como pregón para vender y consumir y de allí a  la Pascua de Resurección y al Día de la Madre, no fuera que se les ocurra celebrar o vender algo para el Viernes Santo.

Los chinos en cambio, ponen mucho afán en sus celebraciones y en vez de hacer ” gimmicks ” para que la gente consuma, comparten dulces, comidas y adornan sus casas y recrean al animal que inicia el año. En Panamá cada vez más se hacen eventos donde todos podemos acercarnos a esas tradiciones y cultura milenarias que no están basadas en simbolismos sino en creencias.

Muy pocas personas, por ejemplo, saben la historia del santo que fue ejecutado el 14 de febrero y por qué lo condenaron a muerte y qué hizo que precisamente el amor que nació entre él, que era un cura y una invidente, a la que sanó, fuera el inicio de esa celebración, y esto fue en el siglo III, una época en que el cristianismo era perseguido. Sabemos más de la realeza española o europea en general que de la historia de las tradiciones en particular. O de la vida ajena, por no irnos muy Hola. Pero eso no es óbice para que igualmente nos engalanemos de Valentines y Cupidos.

Este año se va afectar la celebración del Día de los Enamorados por la coincidencia de caer en domingo de Carnaval. Ergo, no habrá muchas cenas románticas ni ramos de flores circulando, lo que afectará aún más la ya maltrecha economía panameña que no arranca, ante tantos desaciertos que a diario se ven en la gestión gubernamental y que son pésimas señales para los inversionistas que ya están en nuestro patio o los que están considerando venir.

Leía en un diario local que para la época carnavalesca son los hoteles del interior los que tienen máxima ocupación, los de la capital apenas se dan golpes de pecho, porque el paquete turístico de los carnavales citadinos no es atractivo, por más que insistan en hacerlos en el medio de la ciudad, cuando bien pudieron haber hecho un gran culecódromo en la 24 de Diciembre, para que toda esa población que culequea, que generalmente vive en las afueras, no tenga que trasladarse hasta el centro, con el peso que eso trae en gastos, aumento de criminalidad y otros derivados. La verdad es que ningún gobierno que se precie de ser eficiente y no es capaz de organizar un carnaval coherente, merece ser gobierno.

Todos los años escribo sobre los carnavales, critico la ruta, las improvisaciones y los desembolsos que se hacen, así que este año he encontrado la excusa perfecta para no parecer un disco rayado, comentando la coincidencia de tres fechas que muchos panameños se toman muy en serio.

En lo personal, yo celebro a diario el día del amor y la amistad, tratando de ser mejor con todos los que me toca tratar y me adscribo al lema ” no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti “. No sé qué traerá el año del Tigre para mí, tendré que consultar el horóscopo chino y en carnaval, aprovecharé a no despegarme de los libros que tengo en fila para leer en el interior, pero desde el interior de mi ser.

La biografía tolerada

GARCÍA MÁRQUEZ: UNA VIDA

Facetas, La Estrella de Panamá, 7 de Febrero de 2010

MARIELA SAGEL 

Un inglés especialista en Latinoamérica, un escritor irreverente y famoso, y una vida fascinante dan como resultado un libro fuera de serie, de esos que no se publican todos los días y que rompen records de venta. Así es Una Vida, la biografía “tolerada” (que no es lo mismo que autorizada) del autor colombiano Gabriel García Márquez, el ganador del premio Nobel de Literatura del año 1983 por su obra “Cien Años de Soledad”. El libro en español irrumpió en las librerías en octubre del año pasado y no hay periódico o revista, de autores valiosos o de los que se precian de serlo –sean connotados o no–, que no comenten esta obra.

El esfuerzo, que le tomó a Gerald Martin casi 20 años y que su autor celebra, por haberla terminado y publicado antes que uno de los dos se muriera, abarca tres partes que comprenden el país natal, Colombia (1899-1955), con su carga de guerras y ancestros; una segunda parte, cuando ya García Márquez emprende, al principio a trompicones, sus afanes por el mundo (1955-1967) y una tercera parte, titulada Hombre de Mundo: Fama y Política (1967-2005) que culmina con el homenaje tan sentido que le ofrecen al escritor en ocasión de llegar a los ochenta años, en Cartagena de Indias, donde estuvieron presentes desde sus amigos entrañables –Carlos Fuentes, Alvaro Mutis, Tomás Eloy Martínez (que acaba de morir luego de una lucha tenaz contra el cáncer) — varios ex presidentes colombianos (cinco para ser precisos), incluyendo con quienes no mantuvo relaciones cordiales, el Presidente de la Real Academia de la Lengua, los Reyes de España y Bill Clinton, entre otros. En su estructura, casi perfecta, que comprende 626 páginas, se encuentra uno verdaderas perlas literarias y una acuciosidad que pocas veces aflora en las biografías de personalidades tan arrolladoras como las de Gabito.

El resto del libro, de las mentadas 762 páginas corresponden a los árboles genealógicos de las familias García, Martínez, Máquez, Barcha e Iguarán además de un compendio de un promedio de 40 notas por capítulo de las tres partes, una extensa bibliografía y un índice alfabético prolífico. Empieza con casi siete páginas de agradecimientos a personas con las que habló el autor durante su larguísima jornada y estoy segura dejó a alguien por fuera.

Si no hubiera leído muchas referencias que ha hecho la editorial, el autor y los responsables de las presentaciones del libro en otros países, además de los muchos artículos que han sido publicados en diversas revistas, y las otras tantas biografías que hasta ahora se han publicado sobre el Gabo –las de Juan Gustavo Cobo Borda, Plinio Apuleyo Mendoza, Dasso Saldívar, Oscar Collazos, su propio hermano, Eligio García Márquez, Pedro Solera, entre muchas otras, además de la producida por él mismo, Vivir para Contarla— pensaría que ya todo se habría escrito sobre el Nobel. Pero la rigurosidad con que está hecha esta obra, el hilvanar no solamente acontecimientos imponderables de la vida diaria con acontecimientos nacionales e internacionales, hacen que uno no quiera desprenderse de su lectura. El famoso humor inglés, aquel cuya base es la ironía que abunda en el uso muy adecuado del lenguaje y de las normas sociales, pero que sin embargo puede ser muy punzante y un dechado de inteligencia, al que hay que darle más de una vuelta, aflora en cada página del libro, y tal pareciera que fuera el mismo García Márquez el que está escribiendo de la mano de Gerald Martin.

Queda muy claro que el hecho de su temprana infancia al lado de sus abuelos fue determinante para Gabriel José, toda vez que siempre sintió como ausente a su madre Luisa Santiaga y su figura filial más importante fue su abuelo, Nicolás Márquez, en quien se inspira para varias de sus obras (El Coronel no tiene quien le escriba y hasta Cien Años de Soledad). Su determinación para cultivar la escritura, su rechazo al estiramiento de los cachacos y su pésima relación con el “establishment” mediático de la capital colombiana determinan la forma como siempre ha desempeñado su atractiva celebridad, su magnetismo y fascinación por y hacia el poder.

El autor es muy estricto en relatar todas las instancias que hacen a una persona, basada en los sentimientos de amistad, amor, deseo, furia, frustración y recoge de manera muy clara los tiempos difíciles por los que pasó tanto la familia García Márquez –tanto por los devaneos amorosos como por los económicos del padre— como la pareja García Barcha, que tuvo que empeñar hasta el horno y la plancha para poder enviar el manuscrito de su obra más celebrada, Cien Años de Soledad, a Editorial Sudamericana, a ver si tenía suerte. Su posterior bonanza económica que lo lleva a donar la totalidad de un premio literario a una causa política, sus muchas propiedades y bienes materiales, como resultado de su fama y la forma en que, a pesar de todo lo acumulado, sigue preocupado y pendiente no solo de sus amigos sino de las causas que ha abrazado a través de los años, como son la formación de cineastas y más recientemente de periodistas, a través de sendas fundaciones. Los retos ante los que se enfrenta cuando se le mete una idea en la cabeza, los años que le tomó producir sus títulos más importantes y su siempre ponderada debilidad por el cine, al que se quiso dedicar antes de descubrir que la escritura le ofrecía más recursos.

Gabriel García Márquez es una forzosa referencia para la literatura hispanoamericana, nos guste o no. Su vida ha estado marcada por incidencias pocas veces reunidas en una sola persona y oportunidades nunca vistas. Ha coqueteado con todas las tendencias y comprometido con causas para algunos criticables. Ha potencializado su forma de pensar a través de sus obras y se le endilgan muchos plagiadores y otros tantos detractores. Ha sabido hacer uso de su fama y renombre –para mí fue sorprendente saber que había trabajado en agencias de publicidad— contrario a otros, como el recientemente fallecido J.D. Salinger, que vivió como un ermitaño toda su vida, o como Milán Kundera, que detesta conceder entrevistas, ser fotografiado o asistir a eventos literarios, y causa un verdadero revuelo donde decide hacer acto de presencia, siempre y cuando no sea un funeral, porque ni al de su madre asistió. De la misma forma Gabo ha sido amigo de sus amigos y defensor de sus causas a ultranza. Como en todo, el libro es mencionado hasta por los que ni siquiera lo han leído y se hacen que lo hicieron, pero lo que sí es que no pasará como una biografía más sino como el merecido compendio de Una vida, fascinante, la de Gabriel García Márquez.

Parece que fuera García Márquez el que escribiera de la mano de Martin.

Foto del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez
Foto del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez
El autor de la biografía, el escritor inglés Gerald Martin
El autor de la biografía, el escritor inglés Gerald Martin
Portada del libro Una Vida
Portada del libro Una Vida