Archivos de la categoría Transporte Urbano

El Metrobús

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 18 de abril de 2011

Entiendo que el sistema de metrobús fue adoptado para ir, poco a poco, eliminando los buses conocidos como Diablos Rojos, y de esa manera, ofrecer un mejor y más seguro sistema de transporte masivo. Me ha tentado subirme en uno, para conocer sus bondades y aquilatar sus ventajas, pero no he tenido la ocasión. Seguramente, lo haré como paseo, para no llegar a ningún lado, por el simple placer de mirar la ciudad desde un cómodo autobús con aire acondicionado, porque la verdad sea dicha, se ven bien ‘pretty’.

Sin embargo, la semana pasada, llamó mi atención una noticia de primera plana que daba cuenta que una señora fue impedida de subir a uno de esos autobuses porque llevaba tres pollitos. Gracias al iPad de Álvaro Alvarado, pude ver el video del altercado que tuvo la señora con varios oficiales de la policía y que, posteriormente, se convirtió en el programa de Domplín como la ‘historia de los tres pollitos’.

La cosa apenas empezaba. Tal parece, no me consta, que en el Metrobús, los pasajeros no pueden subirse con paquetes o bolsas, mucho menos maletas y el meollo de la trifulca no eran los pollitos, sino una bolsa de compras que la señora llevaba. Me dijeron que esas son las reglas del Metrobús, lo que verdaderamente me parece insólito, pues en todas las ciudades modernas del mundo, el transporte masivo de pasajeros no solamente lo usan los que no tienen automóvil, sino todas aquellas personas para las que ese tipo de movilización les es más conveniente, desde el punto de vista de precio, desplazamiento y tiempo.

Personalmente, uso cada vez que viajo a la ciudad de Nueva York, los buses que van desde el aeropuerto hasta algunas de las terminales y de allí camino hasta donde me esté quedando, con todo y maletas. Lo he hecho también en Boston durante el tiempo que mi hija fue a la universidad allí y Montreal o París no se han escapado que escoja irme por esa vía, en vez de un costoso taxi con taxímetro veloz.

Quisiera que alguien me indicara de qué sirve contar con un sistema de transporte masivo donde no se permita a los pasajeros subir con paquetes y qué otras reglas ocultas tenga el Metrobús, que no conocemos. Tal parece que la historia de los tres pollitos se empeña en ser de primera plana, desplazando a los Pamago y a la renuncia de un magistrado.

 

 

El precio de crecer

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 8 de Noviembre de 2010

Acaba de celebrarse en Panamá un Foro de Turismo, con el objetivo de atraer para Panamá todo aquel turismo que esté ávido de conocer culturas que dejaron huellas, como fueron las que se asentaron en Portobelo, las ruinas de Panamá La Vieja y el Casco Antiguo, y como testigos dejaron los monumentos que rememoran su pasado. Para ese esfuerzo se invitó a Jordi Tresseras, un experto en turismo cultural y se contó también con las disertaciones de otros expertos que desde hace más de una década están estudiando todas las rutas que pueden convertirse en atractivos para el extranjero que visita nuestro país.

Panamá ha experimentado en los últimos años una afluencia de visitantes producto de las incontables alternativas que ofrece, como son el turismo cultural, el de compras, el de negocio (que ya estaba bien establecido), el de salud (potencial que está siendo desarrollado lentamente), el de retirados y otros menos edificantes como son los que se ofrecen en los alrededores de la vía Venetto. Sin embargo, la infraestructura de la ciudad y las carreteras del interior dejan mucho que desear.

Estuve en las fiestas patrias transitando la ‘autopista’ Panamá-Chorrera, camino a Coronado y la verdad que la misma está en un estado deplorable. Si ésa es la antesala al paraíso que se promete en los folletos y avisos del IPAT, que lleva a las playas, el sueño se convierte en pesadilla. Y no hay que ir muy lejos para darnos cuenta que los inmediato no se está atendiendo. En la misma ciudad, aparte de los descomunales tranques vehiculares que se producen, están los inmensos cráteres que se plantan amenazantes en las vías de mayor circulación, que si un auto pequeño cae en ellos, es muy probable que no vuelva a salir.

Para que una cosa siga a la otra es preciso que el gobierno acepte pagar los precios de crecer. Si queremos posicionar el país como atractivo turístico hay que capacitar a los meseros, conductores de taxi y todos aquellos que tengan contacto con el turista. Si queremos llevar turistas a las playas, debemos arreglar las carreteras. Si los queremos llevar por las rutas culturales que ya existen, remendemos las calles llenas de huecos.

Roberto Roy, Secretario del Metro, me escribió una vez durante el pasado gobierno que un gobierno responsable es el que permanente está reparando las calles. Ningún cura se acuerda cuando era sacristán.