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VOCES DE LA HISTORIA

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 3 de noviembre de 2019, La Estrella de Panamá

     En una sobria y erudita ceremonia realizada en la Biblioteca Nacional se presentó el libro del Ing. Juan Antonio Cardona Conte titulado acertadamente “Voces de la historia”, que recoge los discursos inaugurales de los presidentes de Panamá de 1903 al 2019.  Ya Mónica Guardia se había ocupado de la obra en un artículo dominical anterior, pero aquí quiero repasar tanto el contenido como lo expuesto en la presentación de este invaluable documento.

Portada del libro “Voces de la historia”

     La presentación correspondió al Profesor Jorge Arosemena, Director Ejecutivo de la Ciudad del Saber, que con acierto y cierta picardía anotó todas y cada una de las características que recoge el Ing. Cardona en “Voces de la historia”.  No escaparon a sus comentarios la característica de algunos presidentes que, al asumir su cargo, descalificaban a su antecesor, la omisión histórica que tuvo el presidente Marco Robles al tomar posesión, quien no se refirió ni por encima a los graves acontecimientos que se dieron en enero de 1964 (su mandato empezó en octubre de ese año) y que obligó del presidente saliente, Roberto F. Chiari a romper relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.  Los temas que casi todos abarcan en sus discursos (educación, salud, seguridad, etc.), para destacar los más interesantes y así mismo, con sarcasmo, el discurso chabacano de uno de los más recientes presidentes.  Importante que el presidente Rodolfo Enrique Chiari Robles, al asumir su mandato el 1 de octubre de 1924, se comprometió, en presencia de su antecesor, Dr. Belisario Porras, a terminar las obras públicas iniciadas por éste y hasta señaló de fecunda su administración. De la misma forma mencionó el hilo conductor de casi todos los presidentes en torno a las relaciones con Estados Unidos lo que ha ido cambiando con el tiempo ya que la política internacional ha evolucionado para que ahora los panameños tengamos mejores y más fortalecidas relaciones con otros países.

El Profesor Jorge Arosemena, brillante presentador de la obra

     Además de los discursos de los presidentes elegidos de manera popular, recoge los que pronunciaron los que se encargaron de forma provisional, a pesar de lo efímero de su paso por la silla presidencial. Con cada discurso, el autor se tomó el trabajo de enmarcarlos en lo que llama “acontecimientos”, en los que relata el ambiente que se vivía el día en que asumiría el mando el presidente de turno, tanto climáticas como las protocolarias, los asistentes internacionales y detalles de las fiestas que siguieron a la toma de posesión.  Enriquece la información con 9 anexos, que recogen la lista consolidada de los 51 presidentes que hemos tenido en nuestra historia republicana, la lista de periodos presidenciales, nuestra historia electoral desde 1903, cuando nos separamos de Colombia y se conformó la Junta Provisional de Gobierno (1903-1904), los contendientes en cada elección, el acta de independencia, el discurso de Guillermo Andreve en la toma de posesión del Dr. Belisario Porras en 1912 en su papel de presidente de la Cámara Legislativa, las palabras del Dr. Porras en la toma de posesión de Rodolfo Chiari en 1924, el discurso pronunciado por el General Omar Torrijos Herrera como jefe de gobierno, en la firma de los Tratados del Canal de Panamá en 1977, las leyes que regulan la tomar de posesión del presidente de la república y el poder ejecutivo según las constituciones de 1904, 1941, 1946 y 1972 (con sus reformas de 1978 y 1983).

     Enriquecen los textos retratos a plumilla de cada presidente, de la mano del artista plástico conocido como Ologwagdi (Armando Díaz) y en la presentación se proyectó un video que arrojaba la imagen de cada presidente y su período. Un evento de lujo.

Mesa de principal, donde estuvieron el Dr. Mario Molina, el autor Juan Cardona, el Dr. Aristides Royo y el Prof. Jorge Arosemena

     Acompañaron al autor en su presentación, además del Profesor Jorge Arosemena, el expresidente y actual Ministro de Asuntos del Canal, Dr. Aristides Royo, quien escribió el prólogo del libro y que fue de gran apoyo para el autor, y el Dr. Mario Molina, prestigioso historiador chiricano, que fue de los que más lo orientaron. 

     La diagramación e impresión es de primera, de pasta dura y papel crema, que permite la lectura cómoda, y estuvo a cargo de Novo Art, que generalmente imprime en Colombia y la editora fue la Prof. Ileana Golcher, a cuyo conocido curso sobre cómo publicar su libro el ingeniero historiador asistió.

JUAN ANTONIO CARDONA CONTE

     ¿Pero quién es este escritor que nos ha sorprendido con una obra tan necesaria como urgente, que a nadie se le había ocurrido escribir antes?  Juan Antonio Cardona Conte es un ingeniero que se dedica a temas marítimos, pero que es un apasionado por la historia.  Recibió una gran influencia de su abuelo materno, Leonardo Conte, con quien se paseaba de chico por el Casco Viejo y que le contaba de su amistad con los más destacados políticos de su tiempo.

El autor Juan Cardona Conte

     El libro es producto de su afición por la historia de Panamá y la compilación lo llevó a consultar periódicos nacionales e internacionales, a confirmar los eventos en las fechas que se publicaron las noticias sobre tomas de posesión presidencial, así como una exhaustiva revisión de libros de historia e interminables conversaciones con historiadores.  En su investigación se dio cuenta de que no existía en la bibliografía de la historia nacional fuentes de referencia sobre los discursos pronunciados y se hacía hasta difícil conseguirlos, sobre todo los del período posterior a la invasión de Estados Unidos a Panamá, en 1989.

                La decisión de enmarcarlos en acontecimientos que se daban al discurso cuando se fuera a pronunciar fue para que el lector pudiera sentir y conociera lo que pasó ese día, el lugar y hora del evento, los participantes, etc.  Éstas son muy importantes porque explican cómo llegaron al cargo los presidentes encargados, ya sea como designados o vicepresidentes.  Así pudo explicar la figura de los designados, si actuaban como encargados porque eran vicepresidentes o nombrados por la asamblea.  Algo que le llamó la atención fue que la lista de sucesión presidencial era virtualmente desconocida para una gran parte de los ciudadanos comunes. 

     También se percató de la enorme confusión sobre quienes han sido presidentes de Panamá, ya sea como presidentes titulares o encargados y el hecho de que son casi desconocidos los diferentes sistemas de elecciones que por constitución han existido en Panamá.  Aclaró, en una conversación personal, que no ha sido su intención interpretar la ejecución y resultado de los períodos presidenciales.  Al presentar una muestra fundamental de la historia presidencial, ha puesto de relevancia los autores de la vida republicana, para bien o para mal, que son los presidentes de la república.  A pesar de la insistencia de algunos amigos que se enteraron de la investigación, de que incluyera juicios de valor sobre la gestión de los presidentes, no cedió y mantuvo el compromiso de mostrar los discursos, para tener base a criticar.  Otro autor podrá tomarse el trabajo de hacer una rendición de cuentas y contraponer lo dicho al asumir la presidencia y el desempeño de cada gestión.

Juan Cardona se dirige al público que se dió cita en la Biblioteca Nacional

     La investigación fue exhaustiva y larga, le tomó unos dos años y en algunos casos, por las condiciones de los periódicos, tenía que fotografiarlos y después transcribirlos.  Contó en la presentación que dado que Word tiene la opción de que uno escuche el texto, se sentaba a oír un discurso y en varias ocasiones, se levantaba a aplaudir.

     La edición inicial tuvo la intención de ser exclusivamente para regalar, y fue costeada en su totalidad por el autor.  Sin embargo, debido a la gran acogida que ha tenido el libro, ha impreso más, también a su costo y pronto estará a la venta en librerías de Panamá. La noche de la presentación se vendieron muchos ejemplares.

     Su agradecimiento a las personas que hicieron posible semejante empresa estuvo cargado de emoción e incluyó a familiares, editores, colegas y, sobre todo, a una chica que ante su interrogante de por qué no se había hecho antes un libro así, le dijo que seguramente era porque el tema lo estaba esperando.

     Para el Ing. Cardona, su intención “ha sido rescatar, presentar y honrar la memoria histórica nacional sin hacer daño porque este tipo de literatura en nada contribuye a construir mejores ciudadanos. Conozcamos primero nuestra historia y hagamos las interpretaciones sobre bases, bien informados. Mientras trabajaba en el libro, fui descubriendo que esta compilación no se había hecho antes porque, a lo largo de nuestra historia, los presidentes se sucedían, por lo general, luego de enormes pugnas o crisis políticas. Así que, debido a estos disgustos políticos, a mezquindades e intereses de todo tipo, estos discursos quedaron sepultados en el olvido, que luego se transformó en olvido histórico”.

     El libro debe ser de consulta obligatoria para historiadores, políticos, y debe estar en cada una de nuestras embajadas, despachos de ministros, instituciones gubernamentales y bibliotecas que se respeten.  Un valioso documento que ha sido el resultado de la pasión y la filantropía por la historia de un ingeniero.

TIEMPOS RECIOS

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, 27 de octubre de 2019, La Estrella de Panamá

     Retomando su pluma acuciosa y demostrando una profunda investigación, vuelve el escritor peruano Mario Vargas Llosa a las buenas novelas que le merecieron el premio Nobel de Literatura en el año 2010 además de muchos galardones a lo largo de su vida.  Con gran estruendo, parafernalia y anticipación se presentó “Tiempos recios”, su última novela, a principios del mes de octubre, por parte del sello Alfaguara, brazo importante de la editorial Penguin Random House.

     En esta ocasión, y enhebrando como un fino artesano una historia con la otra, Vargas Llosa ha escrito una obra adictiva, poderosa, en la que demuestra, en forma flagrante y descarnada, cómo la propaganda –llamada relaciones públicas por parte de Edward L. Bernays, que se jactaba de ser algo así como el padre de ellas – y el imperio gringo, siempre mirando la sombra de la Unión Soviética detrás de cualquier acción o propuesta de corte populista, en plena guerra fría, se ensañaron con Guatemala y, de paso, el resto de los países centroamericanos y el Caribe.  Nuestro canal no queda exento en el relato, porque los estadounidenses se escudaban en su supuesta defensa para repeler cualquier movimiento que pareciera progresista.

TIEMPOS RECIOS

     El relato está abordado en dos partes y con varios escenarios que confluyen en determinado momento.  Nos da la impresión de que algunos personajes son de ficción para después darnos cuenta de que en realidad existieron.  La historia empieza con el encuentro de dos judíos emigrados a Estados Unidos, uno fue el fundador de la United Fruit, la empresa bananera, Sam Zemurray, y Edward L. Bernays, el publicista mencionado anteriormente. 

A fin de que el país avanzara y de que la población saliera de la marginalidad, el presidente Jacobo Árbenz adelantó una reforma agraria que enseguida levantó las alarmas de los prejuiciados vecinos del norte, que no entienden y no entienden que no entienden.  Mediante una campaña de publicidad para defender la inversión de la bananera y el financiamiento de una guerrilla civil que llamaron “liberacionista“, que liderizaba Carlos Castillo Armas, éste llegó al poder en el país centroamericano forzando la renuncia de Árbenz, actuando desde Honduras y financiado por la CIA –que estaba dirigida en ese momento por Allen Dulles y su hermano, John Foster Dulles, además de secretario de estado, era abogado y accionista de la United Fruit–.  Sin embargo, Castillo Armas fue eliminado de manera muy oscura por los mismos que lo pusieron en la silla presidencial.

Fue una época turbulenta, a la que el autor califica como un error chapucero y sangriento el acabar con el gobierno de Árbenz, en los que se involucró a los impresentables dictadores como Somoza, en Nicaragua, Trujillo en República Dominicana (ya Vargas Llosa se había ocupado de este siniestro personaje en su estupenda novela “La fiesta del chivo”) y donde no quedó por fuera la iglesia católica en confabularse con el poder, en la persona del arzobispo Mariano Rossell y Arellano y no queda exento de protagonismo el tristemente célebre embajador de Estados Unidos John Peurifoy,  que era más un procónsul que otra cosa y que se ganó el título de “El carnicero de Grecia” cuando sirvió como embajador en ese país.

Dijo el autor que el título, “Tiempos recios”, se lo debe a Teresa de Jesús.  Los personajes de la trama, guatemaltecos, dominicanos, cubanos, gringos se entrelazan con el Haití de Papa Doc Duvalier y la República Dominicana de Trujillo, antes y después de su asesinato y la reacción de sus cortesanos (el confeso Joaquín Balaguer) y sus hijos por su asesinato.  Johnny Abbes García reaparece entre uno y otro país y el relato se dinamiza al constatar que todo lo que cuenta como ficción en realidad ocurrió, incluso hasta su muerte. Su agitada vida también fue abordada por el novelista en “La fiesta del chivo”.

Me sorprende que el autor peruano vuelva a estos temas después de haber dado algunos ditirambos con sus últimas obras, y de haber radicalizado su pensamiento político al punto de que parecía entregado a la “civilización del espectáculo”, título que él mismo acuñó.  Me complace que su buena pluma rescate, en estos precisos momentos un tema que, como escribió José Carlos Mainer, en Babelia, el suplemento cultural de El País, “conviene recordar que el anticomunismo ha sido una más de las perversiones políticas del siglo XX y lleva camino de seguir siéndolo…”

El autor peruano, premio Nobel de Literatura 2010

Vargas Llosa ha escrito varias novelas históricas de corte político, tan temprano como “Conversación en la catedral”, a la que siguió “La guerra del fin del mundo” (relato histórico múltiple) y se consagró con “La fiesta del chivo”.  Casi 20 años después de la publicación de ésta última, los lectores reconocemos a muchos de los personajes y los hechos que aparecen en ella.

LA NOVELA

Si algo tienen las historias de Mario Vargas Llosa es una velocidad alternada con suspenso y destino, utilizada con endiablada sabiduría.  Sabe retratar la entereza, la debilidad, las ambiciones y las frustraciones de sus personajes con absoluta destreza y eso hace más amena su lectura.

La historia gira en torno a los momentos en que se iba a perpetrar el asesinato de Castillo Armas, llamado despectivamente Cara de Hacha, y una mujer que tuvo una vida complicada, tan hermosa que llamaron Miss Guatemala pero que nunca llegó a serlo.  De allí emana una suerte de telaraña que entrama hechos que acontecieron en esos turbulentos años en que el destino de países como Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, eran decididos desde las oficinas del Departamento de Estado en Washington y los despachos de relacionistas públicos.

Las descripciones de sus personajes son precisas y formidables.  La forma en que se viste Abbes, su cursilería y vicios inmundos, la pasión de Marta Borrero, la Miss Guatemala, que volvió loco a Castillo Armas cuando huía de su marido y después vivió del dominicano.  El lenguaje que utiliza el escritor es coloquial y descarnado, tal como lo hablarían las personas en su intimidad, no se anda con remilgos ni falsos pudores.  Es el Vargas Llosa de la buena pluma.

“Tiempos recios” es la mejor novela de Mario Vargas Llosa desde “La fiesta del Chivo” y también es una lúcida requisitoria contra lo que Vargas Llosa ha llamado la derecha iliberal, pero también una autocrítica desde el liberalismo: se señala la inconsecuencia de los medios de prensa norteamericanos que ayudaron a derribar el gobierno de Árbenz y colaboraron así para que la alternativa democrática fuera durante décadas inalcanzable en América Latina. Es literariamente notable y alejada de estereotipos ideológicos, lo que es difícil de creer en un autor que semanalmente nos entrega sendos artículos en los que defiende su posición política. 

José Carlos Yrigoyen destaca, en su crítica a Tiempos recios desde El Comercio de Lima, Perú, que “El último capítulo, en el que el autor encuentra a la Marta Borrero real y la entrevista para enterarse de lo que ha debido fantasear a lo largo del libro, remite a la conclusión de “Historia de Mayta”, un magistral juego de espejos entre realidad e invención que expone al modelo vivo del protagonista y la dura derrota de sus dogmáticas convicciones. El tenso intercambio, repleto de evasivas y silencios, insufla a la novela una ambigüedad densa e insondable que no despista al lector, sino que lo adhiere a la hechizante ambivalencia de las ficciones que tienen un pie puesto en la verdad histórica”.