PAREN EL MUNDO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 15 de julio de 2018

La frase “Paren el mundo que me quiero bajar” es clásica de Mafalda, la niña filósofa que nos ha traído de cabeza desde que el ingenio de su creador, Joaquín Salvador Lavado, Quino, la inventara hace más de 50 años.  Además de odiar la sopa, Mafalda no deja de sorprendernos y ésta, la de querer bajarse del mundo, es una que no pierde vigencia.  Con lo que vivimos a diario provoca repetir esa frase en un altavoz.

Paren el mundo

Estas semanas, en las que el clima panameño no se decide a dejarnos disfrutar de un atrasado “veranillo de San Juan” y las inundaciones de la Vía Argentina la convierten en la Venecia del Istmo, están aderezadas por el circo mediático de las audiencias que se llevan a cabo sobre el caso del expresidente Martinelli, las entreveradas explicaciones que pretenden justificar un incremento en la tarifa eléctrica y el final de la Copa Mundial de Fútbol.  Encima, murieron el mismo día dos grandes de las artes, el pintor Guillermo Trujillo, artista integral, que cultivó todas las técnicas, se caracterizó por ser un cascarrabias adorable y dejó el nombre del país muy en alto desde que decidió, hace más de 30 años, arriesgarse a hacerse conocer entre los grandes coleccionistas del mundo.  Guillermo fue mi profesor de pintura y de paisajismo y su huella en la plástica panameña es imborrable.

El mismo día murió el médico, académico y poeta José Guillermo Ros Zaneth, otro valioso intelectual panameño, esos que se desdeñan porque, según los sabidos burócratas que tiene el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no aportan al Producto Interno Bruto.  No se preocupan por saber el impacto que tiene la cultura en un pueblo, que cada día está más alienado y desconcertado sobre el rumbo del país.

Afortunadamente, en el pleno de la Corte Suprema de Justicia votaron 5 a 2 por mantener dentro de su competencia el juzgamiento de Martinelli.  Ya todos sabemos quiénes fueron esos dos que votaron en contra, de quiénes son suplentes y los intereses que representan.  Como dice la canción de Rubén Blades “Cipriano Armenteros”: “Cipriano en la memoria sus caras fotografiaba”.*  Eso provocó el soponcio del presidiario –otro más – que como si fuera el único y no uno más del tercio de la población que sufre de hipertensión o como si no fuera suficiente el agobio y la tensión que por 5 años que estuvo en el gobierno y estos 4 más que mucho se le parecen, que este señor y todos sus abyectos adláteres nos han sometido.

Lo del incremento en la tarifa eléctrica es más complicado que la muela, la diarrea o la taquicardia del señor Martinelli.  Es el resultado de dos gestiones de gobierno negligente, irresponsable, sin norte, sin escrúpulos y sin planificación.  La población ha respondido en forma airada y, ¡ya era hora! ¡Basta de tuits y cadenas de WhatsApp…!   ¡Pa’la calle…!  Y que no venga la cándida canciller a alegar que el 75% de la población no se verá afectada pues al aumentar el coste del consumo eléctrico en industrias y comercios, todo sube, y eso sí afecta al panameño de a pie, ese que supuestamente está recibiendo $58 mensuales por el control de precios que se ha estado aplicando a productos de la canasta básica, productos que, en la mayoría de los casos, son de muy mala calidad, como el arroz.  Como apuntó el Dr. Eloy Alfaro, “Al fin en este país gremios y estudiantes despiertan de su letargo para defender derechos sociales y frenar abusos del gobierno”.  Yo añadiría, a letargo, el adjetivo “digital”.

Y llegamos a las finales de campeonato mundial de fútbol, que ha tenido a la mayoría de la población enajenada por todo el mes, pero ha sido la única manera de sobrellevar por un lado las audiencias, con las tétricas comparecencias del presidiario y su séquito de abogadillos, enarbolando un libro como si fuera el gran lector. Y por otro, no nos pudieron meter el gol del aumento de la tarifa de electricidad porque tuvimos buenos porteros.  Nos sentimos muy bien el domingo pasado con el apagón de una hora y la tocadera de pailas.  Así se empieza.  Francia o Croacia será el campeón. Complace que un país con una población parecida en cantidad a la de Panamá alcance el primero o el segundo puesto y qué diferencia la presencia de su presidenta, la croata, en los juegos donde participó la selección de su país, pagándose ella sus gastos.  Lamentablemente no podrá estar en el partido de hoy porque ha tenido que asistir a la cumbre de la OTAN en Bruselas, pero le regaló tanto a Trump como a la Primera Ministra británica Theresa May sendas camisetas con sus nombres.

*La letra original de esta canción es de Ismael Miranda y Rubén la adaptó a escenarios panameños.

 

 

 

ENTRE LA CORTE Y LA ELECTRICIDAD

Por Mariela Sagel, El Siglo, 9 de julio de 2018

Durante esta semana las tensiones estarán al límite en la ya crispada sociedad panameña.  Por un lado, se programan desde hoy protestas frente a la Autoridad de los Servicios Públicos, que ha anunciado un incremento de la tarifa eléctrica y por el otro, en la Corte Suprema de Justicia, tan desprestigiada por algunos de los impresentables magistrados que la conforman se cuecen habas.  ¡Y qué habas!  Se pretende, con el voto de magistrados suplentes, llegar a consenso para que la imputación de cargos al expresidente Martinelli salga de la jurisdicción de ellos y pase a la justicia ordinaria.  Esto es inaceptable y a todas luces, una abierta compra de conciencias de los que nunca les ha importado con el país, aún cuando tienen la responsabilidad de impartir justicia.

El tema eléctrico tiene sus aristas.  La irresponsabilidad de hacer una tercera línea de transmisión y la pelea por hacerse de un contrato entre los dueños del país impide que se provea fluido eléctrico accesible, confiable y barato a la gran población.  Debemos hacer un alto y salir a protestar porque no basta con hacerlo desde la comodidad del hogar o desde la pantalla del celular.  Creemos que, con un tuit, una cadena de WhatsApp vamos a hacer los cambios.  Es hora de hacernos sentir como lo hacíamos antes.  Impedimos que se construyera una torre en la Cinta Costera que iba a alterar todo el entorno hospitalario de los alrededores y éramos tres gatos. Ahora somos toda la población la que se va a afectar.

También debemos estar vigilantes de que NO salga de la Corte Suprema de Justicia el caso Martinelli y que se le condene por los pinchazos (me encuentro entre las víctimas) y que se le imputen los demás cargos por todos los robos, maleanterías y abusos que cometió.  Si lo juzga un juez ya sabemos cuál será el resultado y de que por la plata baila el mono.  Hagamos vigilia frente a la corte el día que debatan esa decisión.