SIN PENA Y CON GLORIA

Por Mariela Sagel, Facetas, 5 de enero de 2018

El año pasado el cantautor español Joaquín Sabina lanzó un nuevo disco en el mes de marzo, después de una campaña de sensibilización extraordinaria, durante la cual se escuchaban, de a una, las nuevas canciones que integraban “Lo niego todo”, su nueva producción después del último disco que grabó, “Vinagre y rosas” hace siete años.  Este nuevo disco contó con el apoyo y la intervención de un cantante joven, Leiva, que le imprimió un aire de frescura y un tono muy rocambolesco que a lo mejor el flaco de Úbeda estaba perdiendo, a punto de cumplir 69 años.

Joaquín Ramón Martínez Sabina es una de las referencias más importantes a nivel mundial de la canción en español y un gigante para muchos de sus seguidores.  Omar Alfano recientemente se refirió a él como a un gigante y de la misma forma lo hacen todos los cantantes que a través de los años han ido entendiendo que el cantautor es un compositor, un poeta, comparable posiblemente a Bob Dylan y a Leonard Cohen, que recientemente falleció.  Dylan ganó el Premio Nobel de Literatura en 2016.  Joaquín es un lector voraz y está al día de toda la literatura tanto actual como clásica.

La gira de “Lo niego todo” empezó en mayo en varias ciudades de México.  Después se presentó en Úbeda, su pueblo natal, en Jaén, comunidad de Andalucía, y allí le fue otorgado el reconocimiento de hijo predilecto por el Ayuntamiento, el que recibió con júbilo y lágrimas en los ojos.  Siguió a Londres, donde vivió cuando su país estaba sometido al régimen franquista y volvió a España para cantar en varios escenarios.

Portada de Lo niego todo

De los más destacados, y al que tuve el honor de asistir fueron los que realizó en el WiZink Center, en pleno barrio de Salamanca, en Madrid, en los meses de junio y julio.  Este espacio, que fue conocido desde 1960 como el Palacio de los Deportes, tiene un aforo de unas 15,000 personas y para las cuatro funciones que ofreció Sabina en la capital española estuvo lleno de personas entusiastas y que se sabían de memoria todas las canciones.

El nuevo show de “Lo niego todo” es ambicioso, con cuatro pantallas digitales muy grandes que muestran tanto los dibujos del cantante como instantes de su vida y con efectos especiales de última generación.  El concierto empezó, como siempre, puntual, y el entusiasmo de los asistentes crecía en la medida que iba transcurriendo.

EL WIKINK CENTER

Como Palacio de los Deportes se inauguró en el año 1960, y en 1985 la titularidad de ese centro se transfirió a la Comunidad de Madrid, que emprendió una reforma integral del edificio.  Fue sede del Real Madrid desde 1986 hasta 1998.  En el año 2001 sufrió un incendio.  Sus titulares, en forma responsable, emprendieron su reconstrucción, aprovechando parte de la estructura y se reinauguró en el 2005.  Ahora lleva el nombre de WiZink Center por el patrocinador que desde el año 2016 se hizo con su administración.

UN CONCIERTO INOLVIDABLE

Su reaparición en Madrid tenía una carga emocional muy fuerte.  Fueron dos en junio y dos en julio y asistí al último, el 19 de julio.  Empezó el concierto muy emocionado, con su sonrisa eterna y la conexión que tiene con su público que es inigualable y más en esa ciudad, la que ama y donde vive y la canta.  Dijo que las fechas de cuándo cantaba en Madrid las tenía grabadas a fuego en su memoria y seguramente muchos de sus grandes amigos estuvieron allí, por lo menos Almudena Grandes y su marido, Luis García Montero me comentaron que fueron ese día.

Joaquín Sabina en su piso en Madrid

Cuando hablaba (y habla mucho en los conciertos) se le escuchaba melancólico, en una suerte de despedida.  Su voz no es la misma, sigue siendo de lija, pero se le escucha más grave.  En la composición de este disco, además del joven cantante Leiva, también intervinieron Javier Krahe y Benjamín Prado, y lo cantan la que llama su familia, Pancho Varona, Antonio García de Diego, la inigualable Mara Barros, y el resto de su banda, Jaime Asúa, el baterista Pedro Barceló y José Miguel Sagaste con el saxofón y los teclados, que viste falda escocesa.  En esta gira y a la banda se ha sumado la participación de Laura Gómez Palma, argentina, que toca el bajo, pero que también interpretó una canción.

Concierto de Joaquín Sabina

De las 12 canciones del nuevo disco, que fue el más vendido en Amazon de España en el 2017, Joaquín interpretó siete, empezando con la que le da nombre al disco “Lo niego todo”.  Siguió “Quién más quien menos” y “Postdata” y terminó con “Las noches de domingo acaban mal”. No cantó “Sin pena ni gloria”, que es la referencia del título de esta reseña. El resto fueron las canciones emblemáticas del flaco: “La del pirata cojo”, “Una canción para la Magdalena”, “Y sin embargo” “Peces de la ciudad” y por supuesto “19 días y 500 noches”.  Siguió con “Aves de paso”, “Contigo” y “Noches de boda”, desembocando en “Y nos dieron las diez…”.  Siguió “Princesa” y en los bises, cantó “Contigo”, “Pastillas para no soñar” y remató con “La canción de los buenos borrachos”.  En un momento subió Leiva en el escenario, y ambos cantaron “Por delicadeza”, que también se incluye en el nuevo disco.

En sus largas intervenciones, algunas muy emotivas, no dejó de destacar a sus compañeros de escenario, menciones a las autoridades fiscales españolas que le han caído a los artistas sin misericordia.  A veces daba la impresión de que se estaba despidiendo, pero teniendo más vidas que un gato, cuidado y nos vuelve a sorprender y pueda, como dice la canción “vivir para contarlo”: “Superviviente, sí, ¡maldita sea!, nunca me cansaré de celebrarlo” (de la canción “Lágrimas de mármol”).

Catando con Mara Barros

“Aunque Joaquín “lo niegue todo” y los años y la actividad le pasen factura, cuenta con un privilegio que no todos poseen y es que, no todo el mundo tiene la suerte de decir que su arte renace cada noche de concierto y que lo hace rodeado de la familia” se lee en una noticia en torno a los conciertos ofrecidos en Madrid.

Fue una excusa mi viaje a España en julio: partí el 1 de julio, para que el 19, después de recorrer ciudades de España y Portugal pudiera estar presente en esa noche inolvidable.  O sea, 19 días, como dice la canción. Este año Sabina estará en América Central, México y el norte de Sur América (ya estuvo en Chile (donde lo apodaron “El profeta del vicio”, que dio pie a que “lo negara todo”) y los conciertos en Argentina fueron multitudinarios, al igual que en Uruguay, pero no vendrá a Panamá, lamentablemente.  Ingentes han sido los esfuerzos para que se nos incluyera en la gira, pero las precarias condiciones del teatro donde se podría realizar el concierto no permiten asumir el riesgo.  Cantará Colombia a fines de enero y principios de febrero, en Nicaragua por vez primera en marzo (como lo hizo la única vez en mayo de 2015 aquí en Panamá).  El concierto en San José, Costa Rica, será el 7 de marzo y ya se organiza un grupo para gozarlo, cantarlo y aplaudirlo en ese vecino país.

VIVA EL 9 DE ENERO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 8 de enero de 2018

     Mañana 9 de enero conmemoramos un año más, el No. 54, de la gesta patriótica que llevaron a cabo un grupo de estudiantes del Instituto Nacional, para hacer cumplir el acuerdo que habían firmado los presidentes Roberto F. Chiari con el estadounidense John F. Kennedy en 1962, para que se izase la bandera panameña en varios sitios de la Zona del Canal.  El presidente Kennedy había sufrido un atentado que acabó con su vida apenas unos meses antes de los sucesos de enero de 1964 y seguramente lo que motivó a los estudiantes a irrespetar nuestra bandera no era la conmoción de su asesinato, sino la actitud soberbia y agresiva de los estudiantes de la Escuela de Balboa y de los residentes de la Zona del Canal en general.

Hace 4 años el Movimiento por la Identidad Panameña logró, después de ingentes esfuerzos, que se oficializara el 9 de enero como día de Duelo Nacional, con la reticencia del presidente de entonces, que hoy goza de cárcel en los Estados Unidos, pero gracias a la presión que ejercimos obtuvimos esa conquista.  Ahora debemos honrar como es debido a nuestros mártires, cada uno desde su punto de vista, reflexionar sobre ese acontecimiento y trasladar los sentimientos de patriotismo a nuestros seres queridos, para que ellos de igual forma entiendan que “sin luchas no hay victorias” y que los estudiantes, en su mayoría del Instituto Nacional, estaban en la flor de su juventud y sintieron la sangre hervir cuando vieron nuestra bandera destrozada.

Esa misma bandera que, para los actos conmemorativos del 9 de enero de 2014, a los cincuenta años de ocurrido este hecho, fue restaurada gracias a los esfuerzos de la Autoridad del Canal de Panamá, se estará exhibiendo en el Museo del Canal Interocéanico durante todo el día, con la entrada gratis.  Es una magnífica oportunidad para verla y mostrarla a nuestros descendientes, que no vivieron esos aciagos días o no entienden su significado.