LAS MEJORES HISTORIAS PARA RECORDAR A GABO

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 29 de septiembre de 2017

     Durante tres días, en Medellín, Colombia, se celebrará el V Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, organizado por la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) con más de 40 actividades totalmente gratuitas y 90 invitados de todas partes del mundo.  El Premio Gabo también se conocerá durante esos días y se entregarán en las categorías de texto, imagen, cobertura e innovación.  De 1,383 trabajos presentados hay 12 finalistas, una de las cuales es la periodista panameña Mary Triny Zea, del Diario La Prensa, con el tema de los donativos legislativos.  El editor colombiano Clemente Manuel Zabala recibirá un reconocimiento y el famoso periodista mexicano, radicado en Estados Unidos será galardonado con la excelencia periodística.  Su slogan es “desobedezcan, siempre desobedezcan”

Además de los debates (se les ha llamado Maratón de las mejores historias de Iberoamérica) estarán presentes durante estos tres intensos días el documental, el fotoperiodismo y la música, constantes intereses de García Márquez, así como se impartirán 10 talleres de tres horas de duración, dirigidos a estudiantes y profesionales, en temas como el emprendimiento, la sátira, las redacciones multidisciplinarias, el humor y la sátira, el periodismo científico, la cobertura de las elecciones con herramientas como Facebook, el manejo de redes sociales para enfrentar las noticias falsas, expresión fotográfica, entre otros.  Hay varios periodistas panameños que se inscribieron y fueron aceptados para participar.

La cocina del periodismo, que corresponde a los temas que se manejan en la región, como son la narrativa, inteligencia artificial, redacciones que le apuestan a equipos multidisciplinarios, estrategias para combatir la desinformación y experiencias en el uso de datos, estarán batiéndose a todo vapor en esta cita imperdible que tendrá como sedes la Universidad de Antioquia, el Jardín Botánico, el Parque Explora, varias universidades y museos.

Según cuentan los amigos de Gabo, sus obsesiones eran la música, el cine, la medicina y la memoria histórica y en ocasión de cumplirse 50 años de la publicación de Cien años de soledad, algunos de sus cómplices se harán presentes para compartir con periodistas de otras generaciones, así como académicos, y conversar sobre la influencia que la vasta ejecutoria vivencial del gran maestro dejó en todos.

Sobre cine, se presentarán tres largometrajes periodísticos y se podrá conversar con sus directores, al igual que se presentará una muestra de fotografías sobre la Colombia rural. También habrá un espectáculo de poesía musicalizada y presencial del consejo de redacción del portal satírico de referencia en Colombia:  Actualidad Panamericana.

LAS MARATONES

     Por cada categoría a la que se aspire hay 3 finalistas, sumando un total de 12.  Serán entonces cuatro maratones por categoría en la que participarán los tres finalistas, con un moderador y cada uno explicará cómo elaboraron sus trabajos.

Dentro de la Cocina del periodismo se presentará una conferencia sobre cómo cubrir Latinoamérica, la región más violenta del mundo, con la participación de colombianos, mexicanos y españoles.  También en esa sección se hablará sobre periodismo y tecnología, con el caso puntual de La Nación, de Argentina y la muy interesante y apetecible relación entre periodismo y literatura, que ha estado siempre presente en la mayoría de los escritores.  En ésta participarán Roberto Herrscher, argentino, Alberto Barrera Tyszka, de Venezuela, Adelino Comes, portugués y Héctor Feliciano, puertorriqueño que es miembro del consejo rector de la FNPI.

HOMENAJES

     Además del ya mencionado reconocimiento al editor Clemente Manuel Zabala y a Jorge Ramos, se le dedicará una sesión titulada “El chip de Bastenier”, en honor del periodista español fallecido en abril pasado, Miguel Ángel Bastenier, que era miembro de la FNPI, y dejó un legado marcado por su generosidad, su conocimiento de la región iberoamericana y su batallar por un mejor uso del idioma español.

De igual forma, el poeta Darío Jaramillo Agudelo que acaba de recibir el Premio Nacional de Poesía por el libro “El cuerpo y otra cosa” estará presente en la charla “El gozo omnipresente de “Cien años de soledad” junto a la escritora cubana Wendy Guerra, la mexicana Guadalupe Nettel, Sergio Ramírez (Nicaragua) y Jorge Franco, colombiano (éstos dos últimos acaban de estar en Panamá para la Feria del Libro) a fin de validar a lo que se refería el famoso escritor mexicano Carlos Monsivais en vida, de que Cien años de soledad era una novela en la que se disfruta del idioma y del relato, y que proporcionaba un gozo omnipresente.  Esa tertulia parece ser una de las más suculentas del Festival Gabo.

El tema de la libertad de expresión y la impunidad no pueden estar alejados de esta reunión donde coincidirán tantos miembros de la comunidad periodística.  En esta ocasión se analizará el caso de México y más concretamente el del homicidio de Javier Valdez, y la cobertura de los temas de narcotráfico por parte de periodistas mexicanos y el moderador será Javier Lafuente, corresponsal de El País en México, Centroamérica y el Caribe.

Se ha seleccionado un libro como recomendación del consejo rector del Festival Gabo y éste es “No somos refugiados”, cuyo autor, Agus Morales, español, nos llevará a los orígenes del conflicto en Siria y Afganistán, caminaremos con los migrantes que atraviesan México, nos detendremos en los campamentos de Jordania y nos adentraremos en las barcazas en el Mediterráneo para desembarcar en la última frontera: Europa.

Los géneros como la radio, el comic, los temas médicos y un sinnúmero de otros temas serán abarcados en este maravilloso festival, que cerrará con la presentación de Totó La Momposina, la cantante de música folklórica de la Costa Caribe de Colombia en homenaje a Gabo, el sábado 30 de septiembre en la noche.  Con anterioridad, esta cantante que ya tiene 77 años, conversará sobre el tema predilecto de Gabo cuando estaba entre sus amigos: la música.  Cuando el Nobel colombiano recibió su premio, Totó La Momposina cantó la cumbia Soledad en la ceremonia en Estocolmo, todo un relato macondiano.

EL COMIENZO DEL FIN

Por Mariela Sagel, 22 de septiembre de 2017, La Estrella de Panamá

El 19 de septiembre se cumplían 32 años del devastador sismo que azotó a México en 1985 y en esos días se habían realizado ejercicios de evacuaciones en algunos sectores de la población porque apenas hace dos semanas habían sufrido un terremoto menor.  Al mediodía, casi en vivo, se pudo ver por CNN cuando acontecía un terremoto de similares proporciones y desde entonces, la noticia no ha dejado de estar en las mentes y en los corazones de todos, esperanzados que los daños no sean mayores ni más dolorosos de lo que ya se han cebado en esa golpeada población.  Cobra aquí validez la famosa frase que se le atribuye al general Porfirio Díaz, pero que se asegura que es de la autoría del intelectual Nemesio García Naranjo: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

El gobierno y el pueblo panameño han respondido con absoluta y decisiva solidaridad para con el hermano país, el que apenas el viernes estaba celebrando sus efemérides y seguiremos apoyando a una nación al cual nos unen muchos lazos, tanto culturales como comerciales, sin desestimar la enorme cantidad de panameños que estudiaron o estudian en las universidades mexicanas.

Pero mientras esto pasaba, un tsunami de proporciones inimaginables se estaba formando sobre nuestro activo más valioso como país: el Canal de Panamá.  La Asamblea Nacional, compuesta por lamentables figuras que se hacen llamar diputados (y que salvo dos o tres no merecen ni el título de “honorables”) y que están supuestos a ser los que legislan, –hacen leyes–, intentaron meterle mano al presupuesto de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que según la ley 320 de la Constitución, aprobada en dos asambleas y dos gestiones de gobierno diferentes (las de Guillermo Endara y la de Ernesto Pérez Balladares) le otorgó a la ACP el título constitucional XIV que lo blinda de las vaivenes politiqueros. No se le está permitido a la Asamblea “modificar” el presupuesto presentado, solamente su aprobación o rechazo.  La reacción de toda la ciudadanía no se hizo esperar.  Después de 40 años de la firma del Tratado Torrijos Carter, todavía hay una causa que amalgama a los panameños, y es el Canal de Panamá.

Liderados por el cuestionado diputado Barría, que ya en ocasiones anteriores ha mostrado su descaro y falta de vocación de servicio, la comisión de presupuesto pretendía aumentar los montos para desviarlos a un circuito del que, coincidentemente, él fue electo y así afectar los programas de mantenimiento e inversión, reducir puestos de trabajo, afectar los tránsitos, haciéndolos más dificultosos con maquinaria que requiere sostenimiento especializado y sobre todo, la insatisfacción laboral que afecta la mística con que se ha trabajado hasta ahora.  Para colmo de males, según ha trascendido, este “tasajeo” del presupuesto se había pactado entre el ejecutivo y los diputados, evidenciando una vez más la injerencia de ese órgano del estado y el desconocimiento de la norma constitucional que establece que el presupuesto de la ACP no forma parte del Presupuesto General.

La intención de la comisión de presupuesto debió causar no solo un rechazo masivo de la población, como en efecto lo hizo a nivel de redes e intervenciones en los medios y acciones contundentes de algunos gremios, sino una conferencia de prensa de los integrantes de la Junta Directiva, que no han dado la cara (a excepción del señor Ameglio) y que está formada por polémicos individuos que fueron nombrados por el gobierno del preso de Miami, que fueron a servirse de esa honrosa designación y no a servir al país.

La presión hizo que se bajara a primer debate el conflictivo y alterado presupuesto, y más de uno se ha dado golpes de pecho pretendiendo exonerarse de culpa en este cínico intento de meterle mano a la autonomía de la que debe gozar el Canal de Panamá para su funcionamiento. Patéticas y absurdas han sido las expresiones vertidas por Twitter tanto del Ministro de Economía como de la Vicepresidenta, cuestionando nimiedades, todo esto mientras el presidente Varela se daba golpes de pecho en el foro de Naciones Unidas diciendo que su gobierno estaba comprometido con dejarle a Panamá una democracia funcional.  La realidad es que ninguna institución funciona y la que lo hace a trompicones, que es el Canal de Panamá, se ve amenazada por estos angurrientos que demostraron con su actuar una apología del delito.

Preparémonos para repudiar este tipo de acciones, porque tal como lo dijo Torrijos, “¡Bien pendejos serían si se dejan quitar lo conquistado!” (refiriéndose al Canal de Panamá)