TOMANDO EN CUENTA LA CULTURA


Por Mariela Sagel, El Siglo, 8 de abril de 2019

     Durante la semana que recién terminó se realizó una interesante actividad en la Biblioteca Nacional, organizada por la Cámara Panameña del Libro (CAPALI) y la Academia Panameña de la Lengua, a la que se invitó a los candidatos a presidente a debatir sobre la importancia de la cultura en nuestra sociedad y la urgencia de que el nuevo gobierno que se instale a partir del 1º. de julio de este año la tome en cuenta.

     El formato estuvo muy bien pensado porque en vez de que los candidatos debatieran en torno al tema, se les expuso, en forma magistral, cuatro puntos de vista desde diferentes disciplinas, y al final, cada uno de los representantes de los candidatos (solo asistieron Lombana y Gómez en persona, los demás enviaron a alguno de sus más cercanos colaboradores y Ameglio ni se molestó en mandar ni a una rata, así debe de importarle el asunto) ofrecieron su parecer en torno el tema.

     Las cuatro presentaciones estuvieron, como mencioné, magistrales.  La primera, de Katti Osorio, especialista en Patrimonio Histórico, hizo un recuento de esta materia en el devenir de nuestra república, recalcando la fundación del INAC y otras instancias.  Sobresalió la ponencia de la Dra. Ela Urriola, filósofa e historiadora, galardonada en sendos certámenes, en la que destacó lo invaluable que es la inversión en cultura para el desarrollo de los pueblos y cómo un pueblo sin cultura es un pueblo sin identidad, lo que nos está pasando a los panameños.

     También vale la pena mencionar el tema expuesto por un tecnócrata sobre la economía naranja y el del representante del Consejo Panameño de las Artes (COPARTE), que expuso su pliego de peticiones.  Cultura, un reto de todos, no puede perder un quinquenio más sin que se adopte como política de estado y se le destine un presupuesto digno.  Como bien dijo el poeta y patriota cubano José Martí, “ser cultos para ser libres”.

IMPROVISACIONES


Por Mariela Sagel, El Siglo, 1 de abril de 2019

     Las placas de los autos en circulación llevan desde hace años, a un costado, un logo de un proyecto emblemático o un hecho histórico.  Antes era una frase, pero con el desarrollo de la tecnología, se fueron incluyendo logos a veces tramados de fondo y más recientemente, a un costado de la hoja de hojalata. En 1939 estuvo la torre de Panamá Viejo en conmemoración de los 420 años de la fundación de la primera ciudad que establecieron los españoles en el istmo, en 1977 leíamos “Panamá Soberana” en ocasión de la firma de los tratados Torrijos-Carter, en 2000 decía “Soberanía Total”, en 2003 el centenario de nuestra república, en 2013 los 500 años del Océano Pacífico y en 2014 el del Metro.

     En el año 2018, sin explicación alguna, venía el logo del cuarto puente sobre el Canal de Panamá.  Resulta que este puente, por el cual ahora anda el presidente por China y Japón buscando financiamiento, no se ha empezado ni a construir y lo que es peor, no se ha terminado el tercer puente, que está en el Océano Atlántico y que une a la Costa Abajo de Colón con el resto de esa provincia.

     Cosas como éstas son las que resultan incongruentes y que saltan a la vista por la improvisación de que hacen galas las instituciones responsables.  Estas placas pueden contar la historia de un país y todos sabemos que es la historia la que da respaldo a su desarrollo.

     Este año, afortunadamente y gracias a una labor muy planificada por parte del Patronato de Panamá Viejo, se reproduce la imagen de la torre de Panamá Viejo con el logo de los 500 años que se estará celebrando durante todo el año.  Pero el Patronato ha planificado tan bien esta conmemoración que desde hace dos años se han estado haciendo eventos, conferencias y exhibiciones y del 24 al 26 de abril tendrá lugar el Primer Foro de Novela Histórica, con la participación de ocho famosos escritores extranjeros y tres panameños.