La Biblioteca Nacional

El pasado 11 de julio se cumplieron 66 años de la fundación de la Biblioteca Nacional, que lleva el nombre de Ernesto J. Castillero y que está ubicada en el Parque Omar, en una estructura de cuatro pisos que ocupa desde 1987. Esta institución, ahora felizmente regentada por una fundación, es la regidora de los circuitos de bibliotecas existentes en el país, y del sistema bibliotecario nacional y a través de él se nutren estos importantes centros de consulta, estudio y aprendizaje.

Su inauguración se dio el 11 de julio de 1942, bajo la presidencia de don Ricardo Adolfo De La Guardia y siendo su ministro de Educación, Víctor Florencio Goytía. Debido a que Panamá siempre entra tarde en lo que a educación se refiere, nuestra biblioteca se estableció cuando ya casi todos los países del orbe tenían una institución similar. Empezó en 1892 como la Biblioteca Colón y ésta prestó servicios hasta 1941, cuando por problemas presupuestarios del municipio, cerró sus puertas. Afortunadamente, su acervo existente fue la semilla de la colección de la Biblioteca Nacional que hoy existe, un total de apenas 10 mil libros.

En el año 1996, por iniciativa del doctor Ernesto Pérez Balladares, presidente de la República, se creó la Fundación Biblioteca Nacional, con el propósito de promover la creación de una entidad moderna, completa, a la altura de nuestras necesidades, que llenara un vacío y nos hiciera sentir partícipes del conocimiento. Se inició así la hoy dinámica Biblioteca Nacional de Panamá y una red totalmente automatizada de bibliotecas públicas. La fundación trabaja para rescatar la Memoria Nacional, salvaguardar la producción intelectual de los panameños, automatizar los procesos y servicios bibliotecarios, tanto de la Biblioteca Nacional, así como de la red de bibliotecas públicas adscritas a la misma.

Una de las innovaciones que en estos 12 años de existencia y administración de parte de la fundación se considera un logro inapreciable es la implementación del uso del Sistema ISBN (International Standard Book Number o Número Internacional Normalizado para Libros), que fue concebido con el
fin de proporcionar un código único de identificación para todos los libros publicados y manejar el intercambio de información en todos aquellos sectores que de una u otra forma participan del comercio de libros.

La Agencia Nacional de ISBN asigna a cada editor el prefijo correspondiente sobre la base de las estimaciones de la producción anual de cada editor.

Cada vez que un editor va a publicar un artículo debe enviar todos los datos a la agencia y se le asigna el número correspondiente a ese único libro y a esa única edición. Los números son generados automáticamente y tanto los auditores como la agencia llevan un control de los números asignados. En el programa participan tanto los editores oficiales como privados. El uso del ISBN se hizo obligatorio a partir del decreto No.26 del 5 de febrero de 1997 y gracias a ello, Panamá ya está integrado en esa materia a la red mundial.

Actualmente la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero ocupa unos 4,000 metros cuadrados en cuatro pisos de salas de consultas, salas de uso múltiple, y otros espacios. Se ha convertido, gracias a la dinámica de las actividades culturales que se dan en nuestra capital, en un lugar donde confluyen muchas manifestaciones artísticas, y es visita obligada para panameños y extranjeros. Se han realizado exposiciones de arte, conciertos, presentaciones de libros y hasta fiestas elegantísimas, como la que se
organizó en el año 2005, cuando se conmemoró en todo el mundo los 400 años de la publicación de El Quijote.

El capital semilla que le dio el Gobierno Nacional a la fundación ha cumplido con sus propósitos, y gracias al respaldo de todos los que somos Amigos de la Biblioteca, donaciones de empresas privadas, apoyo logístico del gobierno y el dinero recaudado mediante las actividades que se realizan, su manejo y proyectos han sido posibles. Tal como ha sido el caso con la Fundación Ciudad del Saber y la Fundación Museo del Canal Interoceánico, el gobierno de Pérez Balladares tuvo una visión de luces largas para que el acervo cultural de toda una nación no se perdiera por limitaciones presupuestarias y se enriqueciera gracias al trabajo desprendido de personas prestantes de la sociedad que ven más allá de un nombramiento gubernamental. Ven un país que debe preservar su memoria.

Cumpliendo en su aniversario y con el cometido para la que fue fundada, la Biblioteca Nacional se aboca ahora a una gran expansión que le permita albergar la abundante hemeroteca que allí reposa, y que data en algunos casos de 1863. En la actualidad, esa valiosa colección de diarios, periódicos, revistas, memorias y demás publicaciones ocupa casi 1,200 metros cuadrados y crece día a día, porque recibe a diario ejemplares de todos los periódicos nacionales.

Aún cuando recientemente quedó demostrado que muchas personas no saben qué es una hemeroteca, este servicio es el más utilizado en la actual infraestructura de la Biblioteca Nacional, y sus consultas ascienden a 120 mil anuales, un 60% por ciento de las consultas de todo el engranaje bibliotecario. Para conservarla y albergarla en forma cónsona con el servicio que presta, es necesario agregarle por lo menos 1,400 metros cuadrados para depósitos y otros 1,400 para espacios como sala de lectura,
de exhibiciones, de conferencia, se conservación, digitalización, mapoteca, áreas para sistemas especiales, carga y descarga. Esta imperiosa necesidad debería quedar plasmada en los planes de gobierno de todos los candidatos a presidente, los aspirantes a alcaldes y los representantes de corregimiento (en casi todos los corregimientos hay bibliotecas y si no las hay, es imperioso crearlas y acostumbrar a los habitantes a usarlas). Sería importante que cada una de estas personas que se comprometen en público por mejorar la calidad de vida de los panameños se familiarizara con sus
servicios para que los incluyan en sus programas de trabajo.

Una película que enaltece lo que debe ser un orgullo para muchas ciudades es la reciente cinta El Sexo y la Ciudad, donde Carrie Bradshaw escoge como el escenario para su boda la Biblioteca Pública de New York, uno de los más impresionantes edificios que tiene esa urbe y en el cual se han escenificado
importantes eventos. Los panameños debemos emular a los residentes de otras ciudades, donde los espacios dedicados a los libros son centro de glamour, elegancia y sobre todo, sabiduría.

-Una hemeroteca es el edificio, sala o biblioteca donde se guardan, ordenan, conservan diarios, revistas y otras publicaciones periódicas de prensa escrita, archivados para su consulta.

Una semana intensa

La semana que recién culminó no estuvo exenta de sobresaltos, malas noticias, algunas buenas y el eterno diálogo de sordos que los medios de comunicación tratan de mantener para no enfrentar los
problemas reales que atraviesa el país.

La semana pasada se había dado el foro de los precandidatos a presidente del Partido Revolucionario Democrático (PRD), donde Nito Cortizo se había lucido en su porte de estadista y con comunicación clara y directa, sin ambages, y Juan Carlos Navarro fue apaleado por las dudas e interrogantes que han
surgido en torno a su gestión al frente de la comuna capitalina durante dos lustros y su lenguaje ayeyesado. Balbina no lo hizo mal, fue más que un torero (¿hay femenino para esta palabra?), pero insiste en hablar en plural, cuando solamente son los Papas y las lombrices los que pueden arroparse
esa investidura.

El antes diario libre pensó en apabullarnos con una noticia sensacionalista -como todos los que produce la pseudo unidad investigativa- sobre las mansiones de los dos ex presidentes anteriores al actual, y las pretendidas propiedades que este último tiene ahora. Para nadie es un secreto que tanto
el ex presidente Pérez Balladares como la señora Mireya Moscoso tenían a su haber, antes de llegar a la Presidencia, varios millones de dólares, declarados al momento de asumir el cargo. El primero por provenir de una familia con vastos recursos y el haber invertido en exitosas compañías, y la segunda por haberse hecho de la fortuna de su difunto marido. En el caso del presidente Martín Torrijos, tal parece que la casa que le señalan no es tan ostentosa como la pintan o la fotografiaron desde el aire y el yate no es de su propiedad. No le conozco su casa de playa, pero sí la de Pérez Balladares, y es una casa pequeña, con todas las comodidades, pero que para llegar a ella se te queda la mitad del auto en el camino, debido a lo intransitable de las carreteras de esa exclusiva urbanización de playa.
Estoy segura de que la casa publicada no es la suya.

Sobre la casa de Punta Mala, me abstengo de opinar, ya que para nadie fue un secreto la forma irregular como se manejó su adquisición, pero el punto es que por golpear a uno, embarran a todos. Existen en las playas de Panamá mansiones que dejarían hechas una pocilga las casas de estos ex presidentes y, sobre todo, gestores de urbanizaciones que no las tienen todas consigo en
cuanto a legalidad se refiere. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Sería muy edificante que la flamante unidad investigativa invierta su tiempo y esfuerzo en finalmente dar cuenta de todos los dineros que se botaron en el mentado Museo del Tucán, o que dé cuenta pormenorizada
de los millones de dólares que se le otorgaron a la Fundación Amador para beneficiar a unos pocos en la construcción del Museo de la Biodiversidad, incluyendo las cláusulas que lograron imponer en la Unidad de Áreas Revertidas para que ningún lote cercano le haga mella.

Lo siguiente noticia, que sí nos conmocionó, fue la revocación del indulto dado por la ex presidenta Moscoso a los terroristas cubanos al final de su mandato. Tal como dijo la procuradora, la Corte finalmente hizo una “reivindicación constitucional”, un poco tarde, porque ahora no sé cómo van
a tratar a Posada Carriles si, además, el token que obtuvo Moscoso para tener una salida airosa y no correr la misma suerte que su amigo el magistrado Spadafora, ya se le debe estar acabando. Como si fuera poco, y con gran alegría, el Ejército colombiano realizó una operación casi cosmética para rescatar, finalmente, a la ex candidata presidencial de ese país, Ingrid Betancourt, de su largo cautiverio en manos de las FARC, junto a otros compañeros de suerte. Esa noticia, de primerísima
importancia para el mundo entero, definitivamente que le dio al presidente Álvaro Uribe un empujón que seguramente lo catapultará para Nobel de la Paz o por lo menos, un período adicional de gestión.

El día que vea la luz este artículo sabremos quiénes serán los candidatos por parte de los anameñistas – arnulfistas – ñamenistas. Para muchos, las reglas del juego van a cambiar dramáticamente. Para otros, será la ocasión de darnos cuenta hasta dónde llegan las lealtades y las traiciones políticas. Para uno en especial, será cosa de volver a sus Florsheims y dejarse de estar señalando la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

De aquí al 3 de mayo del otro año, entre las primarias de otros partidos, las alianzas de recámara y las elecciones en Estados Unidos, no dejaremos de estar pendientes de un hilito. Por lo menos, que no nos quite el sueño si los presidentes tienen bien habidos sus retiros de playa.