Un bautizo inusual

Obra de arte correspondiente al Greco de un bautizo
Obra de arte correspondiente al Greco de un bautizo

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

En el mes de agosto se va a celebrar la VI Feria Internacional del Libro de Panamá, que tendrá este año al Uruguay como país invitado. La organización de la feria recae totalmente en la Cámara Panameña del Libro, que fue fundada originalmente en 1983 por un grupo de personas interesadas en promover la lectura en nuestro país.

Cinco han sido las versiones que hasta ahora se han realizado, desde el año 2001. Se estila, a nivel internacional, que se invite a un país y el mismo participa con sus manifestaciones culturales. Es así como se tuvo una extraordinaria feria en el año 2005 con Chile de invitado y en el 2009 con Perú.

Los agremiados en la Cámara Panameña del Libro han tenido, en forma repetida, la iniciativa de conformar un comité de feria o consultivo, que es el que mete el hombro para que el evento se lleve a cabo con mucho éxito, ya que la mayoría de sus miembros son también participantes en la feria. Este año, siendo el primero que se va a celebrar en forma anual (antes se hacía cada dos años) se ha invitado a un muy selecto grupo de personas que siempre han manifestado interés por las actividades del libro y se les ha nombrado padrinos y madrinas. Estos padrinazgos han reemplazado lo que el año pasado se denominó “Comité de Honor”.

En fecha reciente, se efectuó el bautizo de la criatura que es la VI Feria y fue muy grande el entusiasmo que se percibió entre los convocados. Los padrinos y madrinas de la feria van a velar porque su ahijado tenga una gran cobertura, llegue a muchas personas mediante la distribución de las entradas y ayudarán, durante los días que dure, a atender a los visitantes distinguidos, como pueden ser los escritores tanto uruguayos como de otros países.

Es muy importante que sea el Uruguay el país invitado. Su recién estrenado presidente, José Mujica, es un ex guerrillero y llegó al puesto por el voto popular y el mismo partido que su antecesor, Tabaré Vásquez.

Contrario a lo que pensarían muchos, el señor Mujica es un hombre cultísimo –como casi todos los uruguayos- que pregonó que había que ganar las elecciones con la izquierda para después ir hacia el centro. En un reciente encuentro que tuvo con intelectuales, hizo énfasis del compromiso que tendrá su gobierno con la educación y en contagiar a todos del placer por el conocimiento.

Destacó que “no le des un dato a un niño, enséñale a pensar” y más importante, que “una vez que la inteligencia adquiere cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa”. Vamos a ir buscando esa ansiada superación a través de los libros y contagiemos a todos en pos de la inteligencia.

¿LA TECNOLOGIA NOS RESUELVE O NO?

Perritos en la computadora

Por Mariela Sagel

En los últimos años, la dependencia que hemos desarrollado hacia la tecnología no solo ha ido en aumento sino que la velocidad con que vamos adoptando diferentes gadgets es exponencial a cualquier otro implemento que exista en nuestro entorno, como puede ser una plancha, una aspiradora o un aire acondicionado.

Ya no podemos vivir sin un ordenador o como decimos en el patio, una computadora.  Y no necesariamente para las labores más loables, como son el producir en nuestro trabajo, sino para “chatear”, para estar unidos a una red social y, en el peor de los casos, para meternos a ver páginas de contenido libidinoso.  Cuando yo me inicié en estos avatares del uso de computadoras era el año 1987 y utilizaba un procesador de palabras y la hoja electrónica popular de ese entonces, que solucionaba las proyecciones que se hacían en precios, cotizaciones y cálculos de impuestos.

Hoy en día existen pocos hogares urbanos donde no se encuentre un ordenador y si no existe, por lo menos se visita un café internet y casi todo el mundo, de cierta edad (jóvenes y no tan jóvenes) tienen una cuenta de correo electrónico y desde su propia computadora o utilizando los servicios de un sitio público, se está en contacto con personas y se hacen trámites a través de los servicios que se pueden acceder mediante la tecnología computacional.

Los jóvenes están seriamente involucrados en los temas de redes sociales y los usuarios de Facebook, Twitter y otras suman millones en todo el mundo y van en aumento.  No debería decir jóvenes porque otros, con espíritu joven pero con sus añitos (como mi madre, que va a cumplir 85 años) también han adoptado con mesura esta participación en las redes sociales y disfrutan de encontrar viejas amistades o compartir a través de su página aquellos temas que les parecen relevantes.  Hay que tener cuidado en el manejo de estos instrumentos.  En mi caso particular, la dedico a temas literarios, publicar mis artículos semanales y cualquier noticia que mi estrecho vínculo de amigos pueda disfrutar sin sobresaltos, especialmente buenas noticias, ya que los noticieros y los periódicos generalmente carecen de ellas.

Con el celular la historia es otra, y ese tema le he dedicado ya demasiado tiempo.  El uso de ese aparato epitomiza una sociedad sin rumbo y sin norte y la competencia es feroz para capturar clientes pero en mantenerlos es un desastre.  Y las instituciones que se crearon para velar por la protección del usuario, en una sociedad abierta de consumo, miran hacia otro lado cuando de ejercer su autoridad se trata –especialmente si es un pinche consumidor y no la empresa telefónica la que pone la queja— y no cumplen con su deber de informar cuáles son los derechos de esos mismos consumidores.

Lo peor de todo es que cuando una ya se familiariza con un nuevo lenguaje, un nuevo software, una nueva tecnología, sale otra que echa por tierra todo lo que uno cree que domina.  La tecnología está supuesta a hacernos más fácil la vida y hacia ella tenemos que adoptar un enfoque filosófico: uno diseña SU funcionalidad de acuerdo a una nueva tecnología y es muy perjudicial privarnos (o que se nos prive de ella por mal servicio) cuando un gran porcentaje de la eficacia familiar, profesional y social depende de la misma.

Pero, ¿nos imaginamos hacer nuestras labores sin hacer uso de la tecnología?  Pensemos estar sin teléfono celular –aunque no sea un Black Berry–, y un ordenador por una semana.  En mi caso, podría prescindir del teléfono celular porque todavía creo mucho más en las líneas fijas, pero no podría ni escribir una cuartilla a mano ni mucho menos prescindir de revisar mi correo electrónico, porque de él depende mi trabajo.

Vamos entonces dominando toda esta tecnología que nos debe resolver sin que nos esclavice y a la vez, permeando a los que nos rodean con el enfoque filosófico que señalé arriba, sin que nos estrangule ni nos lleve al despeñadero cuando no contamos en determinado momento con alguno de estos elementos tecnológicos.