Panamá transparente

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 26 de septiembre de 2011

El Fórum de Periodistas por las Libertades de Expresión e Información presentó al público la campaña Mi Panamá transparente, orientada a permear a la sociedad panameña sobre los casos de corrupción y violación de los derechos más comunes que ocurren a diario, y la forma mediante la cual se pueden denunciar esos actos, hasta los más incipientes.

Dicha campaña se está pautando en radio, prensa y televisión, y hace énfasis en hechos que pasan a diario y que abruman el vivir de los panameños, y de los cuales no estamos exentos. Al plantear estas situaciones, se indica cómo denunciarlos. Muchas veces dejamos que nos abusen y por miedo o desconocimiento no los denunciamos. Eventos tan comunes como ir a pagar una multa y ser víctima de una sugerencia de agilizar un trámite mediante una coima; el tránsito común que hacemos en muchas ocasiones por lugares solitarios y aislados, y los amigos de lo ajeno se quieren apropiar de nuestras pertenencias son apenas algunos ejemplos.

Aunque discrepo del enfoque general publicitario que privó en la realización, las piezas y la razón por las cuales se realizaron y se están transmitiendo son fundamentales y deben asumirse bajo todo contexto con la importancia que esa iniciativa tiene. Y lo importante es que la población sepa que no debe ser abusada y mucho menos debe callar cuando es sujeto de un abuso, sea de parte del común de los mortales o de las mismas autoridades.

Es bueno que todos presten atención a los mensajes que se transmiten en esa campaña y no solamente se identifiquen con los hechos que allí se muestran, sino con otros que a diario vemos. Denunciemos a través del número y la forma que allí se indica. De esa manera, la campaña será cada año más exitosa y se tratará de enderezar un poco el camino por el que lamentablemente transita nuestra sociedad.

Una de las primeras denuncias que debe elevarse es que se sigue transmitiendo la deplorable cuña donde un niño le pide a la mamá que le compre unos materiales para unos trabajos escolares, y ella le indica que se los llevará de la institución donde trabaja, lo que el hijo celebra, en vez de indicarle, como debería ser el mensaje de la institución, que los recursos del Estado no deben ser mal usados, que es el mensaje final. O el abuso que se hace a diario del ‘Pele Police’.

Apoyemos la campaña con señalamientos puntuales y no dejemos de denunciar las malas prácticas para aspirar a ser un país transparente.

 

Periodismo Cultural

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 25 de septiembre de 2011

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, cuyo fundador y presidente es Gabriel García Márquez, ofreció un seminario sobre las nuevas rutas del periodismo cultural la semana pasada, y reunió entre sus facilitadores personalidades de este tema de varios países, como Juan Villoro, Jorge Volpi, Francis Pisani, Héctor Feliciano y Leila Guerreiro. Aunque el curso se dictaba en México, se pudo acceder a él mediante las tecnologías virtuales y poder interactuar con los expositores. El tema fue muy enriquecedor y viene a pelo para nuestra realidad panameña.

Estamos constantemente bombardeados por noticias políticas y twitters que a veces ofenden el idioma y denigran al ser humano. Los comportamientos de a quienes supuestamente debemos emular están lejos de ser ejemplares. La cultura es vista como una ovejita negra a quien nadie le para bolas. El resultado está en que hay pocas o ninguna revista de corte cultural y los suplementos de los diarios luchan por sobrevivir. Día D, que había llegado a ser el mejor, fue recortado a la mitad y Mosaico se limita a dos pliegos que escribe una sola persona, sobre todos los temas. La esperanza está puesta en Facetas. Los espacios para noticias culturales son como unas plagas, destinadas a algunos días y si por casualidad se le ocurre a Mariano Rivera meter un jonrón, se le quita el espacio a una bien jalada reseña de un libro.

Lo que no se han dado cuenta ni los gobernantes ni la gente común es que invertir en cultura paga sus dividendos, mejora la calidad de vida, hace mejores ciudadanos. Y no se entienda por cultura el que se lea o escriba poesía, o que otro escuche música clásica. Hay cultura culinaria, turística, popular y hasta de farándula. Bien sentenció José Martí que ‘ser cultos es la única manera de ser libres’, y esa sentencia debería ser la que prive en la mentalidad de los dueños de medios, en los comunicadores, en los periodistas, en los lectores, televidentes o radioescuchas.

El periodismo cultural es tan importante como una investigación política y la información sobre la cual se sustenta debe ser fácilmente comprobable. Hay que incitar, provocar, seducir mediante los temas que se aborden. Frente a las nuevas tecnologías de las que se abusan, a veces es difícil que una persona lea un texto largo y bien escrito. Se prefiere la inmediatez de las redes sociales, pero se sacrifica el profundizar en el tema (o se desvía la atención).

Una de las expositoras del curso decretó que no existe el periodismo cultural, que todavía hay que convencer a los grandes empresarios que vale la pena invertir en él. Concuerdo en parte con esta aseveración pero adelanto que los grandes medios en el mundo siempre se han distinguido por tener extraordinarias secciones culturales. Todo redunda en lo que siempre estamos criticando o quejándonos, que la educación en Panamá anda defectuosa y de esa manera, se confirma que si no se eleva el nivel cultural de las personas, seguiremos siendo aparentemente ricos, pero incultos.

Y cultura está en todo: en no tirar papeles a la calle, en dar paso a los peatones, en saludar al entrar a un ascensor, en agradecer las deferencias recibidas. Y también está en leer mucho, en tratar de crecer en nuestro intelecto, conocimientos y de esa manera ser mejores ciudadanos. Y por supuesto, respaldar a Mariano, pero también a otros dignos representantes de nuestras manifestaciones artísticas. Los segmentos culturales de los diarios no deben ser solamente un par de días, deben todas las secciones de los noticieros, escritos con esmero y compromiso, buscando ser cultos para ser libres.