Los rebrotes en Europa

Por Mariela Sagel, 19 de octubre de 2020, El Siglo de Panamá

Las noticias no dejan de ser muy malas. En Europa, donde gozaron el verano como si nada y sintieron que habían vencido el COVID, han vuelto a cerrar, y de manera muy estricta, casi todos los países. Desde el Reino Unido, Italia, España, Países Bajos y Alemania se han implementado toques de queda nocturnos, cierre de bares y restaurantes y la limitación de aforo en las reuniones privadas y, sobre todo, el uso obligatorio de las mascarillas. Da temor, toda vez que nuestro aeropuerto se ha abierto a los viajes internacionales y los primeros contagiados que llegaron a Panamá eran viajeros de algunos de esos países.

Espero que, con la apertura que se ha dado, no vayamos a volver para atrás. Ya hemos tenido suficiente en sacrificio tanto humano como social y sobre todo económico, para que nos vuelvan a confinar estrictamente. El estado, en forma responsable, a pesar de todas voces agoreras que criticaban la medida, nos encerró y nos obligó a no salir y no contagiarnos, a pesar de que algunos se saltaron olímpicamente las directrices impartidas.

Confío que, con la experiencia que hemos ido adquiriendo en estos meses, con la insistencia del uso de la mascarilla y el lavado de manos y el distanciamiento físico que debemos guardar, podamos superar esta prueba que nos confronta frente a un virus que ha sido devastador en el mundo, y que en Panamá, nos ha dejado lecciones que aprender, nos ha acercado más a la familia, a los libros, a la historia y también, lamentablemente, a las redes sociales, para bien o para mal.

Se puede viajar, siguiendo todas las medidas de bioseguridad que se anuncian, y se pude sobrevivir sin contagiarse, asegurándonos de tomar suficiente Vitamina C, D3 y Zinc, que son los principales aliados en esta batalla. Y no dejarnos llegar por el desasosiego, que nos baja las defensas y permite que el COVID entre en nuestro organismo.

Despido con este escrito al admirado poeta Arysteides Turpana, que perdió la batalla, pero también tenía otras comorbilidades.