31 años de la invasión

Por Mariela Sagel

El Siglo de Panamá, 21 de diciembre de 2020

Todos los años se da el debate en torno a la fecha, y aunque suene trillado, ‘No tenemos derecho a olvidar’

Ayer se cumplieron treinta y un años que el ejército más poderoso del mundo, el de Estados Unidos, invadiera nuestro país, con el solo propósito (según ellos) de buscar a Manuel Antonio Noriega. Pongo en tela de duda ese propósito porque durante esa acción militar, desproporcionada y asesina, se ensayaron equipos y armas que posteriormente servirían para entrar en una guerra. Panamá fue el ensayo de lo que vendría después.

Han pasado treinta y un años y, aunque se ha avanzado en las investigaciones por la comisión que se formó hace un tiempo, aún no se sabe cuántos muertos hubo ni dónde están enterrados, algo que sus familiares reclaman con justa razón.

Todos los años se da el debate en torno a la fecha, y aunque suene trillado, ‘No tenemos derecho a olvidar’. Los que vivimos esos aciagos momentos debemos mantener nuestro recuerdo del lado de los pobres habitantes del barrio de El Chorrillo, barrio mártir, donde se ensañaron tirando bombas por la simple razón de que allí estaba la comandancia de las Fuerzas de Defensa.

Si la invasión fue en la madrugada del 20 de diciembre, ¿a qué servicio de inteligencia se le puede ocurrir que en la comandancia iba a estar el hombre que buscaban? Tampoco consideraron, a pesar de los sofisticados reportes que deben manejar la CIA y compañía, que la marea en el Océano Pacífico varía hasta en 18 pies, y muchos paracaidistas cayeron en el fango, haciendo el ridículo pues pensaron que caerían en el mar.

Tanta tecnología no les sirvió de nada porque el ex general se les escondió hasta debajo de las lápidas y logró asilarse en la Nunciatura. Esa tecnología la usaron para montar unos altavoces con música estridente para agobio de los residentes del barrio donde estaba el edificio en el que buscó asilo.

Además de innecesaria, violenta, sanguinaria e injustificada, los Estados Unidos demostraron con esa acción su prepotencia e incompetencia. Ojalá que ningún otro país viva los que vivimos los panameños hace treinta y un años.

Diario El Siglo Panamá
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