La naturaleza sigue ensañándose

El Siglo de Panamá, 16 de noviembre de 2020

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com

Se ha hecho una investigación profunda de los responsables de esta dejadez que es muy común entre los contratistas

Cuando ya pensábamos que había pasado el tiempo de los remezones, después del terrible terremoto que azotó Grecia y Turquía el 30 de octubre pasado, otra vez, en el mismo sitio, se ha verificado un sismo no de las proporciones del anterior, pero suficiente para poner a los pobladores en alerta.

He logrado entender que Turquía está asentada en una de las zonas sísmicas más peligrosas del planeta y también que las autoridades han castigado, ejemplarmente, a los constructores que se ahorraron columnas y vigas para usufructuar más espacios comerciales.

Se ha hecho una investigación profunda de los responsables de esta dejadez que es muy común entre los contratistas, sobre todo cuando no tienen un auditor que los supervise en la obra. También se han volcado innumerables recursos para auxiliar a los damnificados de estos azotes de la naturaleza.  Se ha previsto ubicarlos en casas móviles mientras se determina dónde se les trasladará.

Por ser éste un país tan vasto, los movimientos telúricos no se sienten en todos lados, nada más donde se originan así que en Ankara o Estambul ni nos hemos enterado, pero seguimos a diario las noticias y las acciones que sigue el gobierno para mitigar esta catástrofe.

Mientras escribo esto recuerdo con tristeza la situación que tuvieron que pasar los hermanos Ngobe y los chiricanos, por el reciente coletazo que sintieron al paso de un huracán.  Ahora se habla de que viene otro, de similares proporciones, por lo que las autoridades de prevención y control de desastres deben tomar ya cartas en el asunto y evacuar a las poblaciones que pueden ser afectadas.

Las vidas humanas con lo más preciado, las cosas materiales se recuperan eventualmente.  Aferrarse a una casa, que al final se la llevará el río no tiene sentido.  Les transmito un mensaje de apoyo y valentía a los que se vean afectados y, sobre todo, a las autoridades de prevención que actúen de manera efectiva y ejemplar.