Todas las entradas de: Mariela Sagel

Mariela Sagel es Arquitecta y tiene una Maestría en Administración de Empresas. Además, tiene una especialización en Administración de Proyectos. Ocupó el cargo de Ministra de Gobierno y Justicia en la década de 1990 y actualmente es Embajadora de Panamá en Turquía. Tiene una hija que vive en Montreal, con su esposo y sus hijos, un niño y una niña. Mariela Sagel escribe sobre diferentes temas, especialmente de política, pero también cultiva la literatura y el arte. Tiene una página cultural semanal en La Estrella de Panamá y dos columnas de opinión semanales. Es un referente intelectual panameño y sus artículos también se publican en dos medios españoles y en catorce países latinoamericanos. Produjo un segmento cultural semanal en Telemetro Matutino, titulado "Entre Letras" desde 2011 hasta fines de 2019 donde recomendaba libros . Es sabinera de "fina estampa". “La reseña es un oficio que me gusta, entendida siempre como testimonio de lector, más que como esa cosa aparatosa y sosa y casposa llamada ‘crítica literaria’ ”. Darío Jaramillo Agudelo

Oficializando la medalla al hueco

Me han informado que ya inició la campaña Adopta tu Hueco, y quiero reclamar las regalías por haber acuñado ese galardón. Con esto de las inundaciones, las cosas se han puesto peor, si es que podían llegar a eso. No me refiero a la Carretera Interamericana, que se abrió como una alcachofa, me refiero al resto de las calles de la ciudad que si esquivas uno, caes en otro. La Avenida Balboa es un atentado a las máquinas, amortiguadores y silenciadores de los autos.

Quiero compartir con ustedes un comentario que me hizo llegar mi buen amigo, pintor y escritor dominicano, Fernando Ureña Rib, sobre mi propuesta de la Medalla al Hueco (que fue también sugerencia de uno de mis más fieles lectores, que prefiere el anonimato):…

Nuestros países se parecen demasiado. Deberíamos crear una hermandad especial, de modo que muchas de las iniciativas panameñas se apliquen casi automáticamente en suelo dominicano como si fuéramos un espejo. Eso de la Medalla al Hueco me parece genial. Si allá lo aprueba el Congreso (o el Cabildo, o la Asamblea) deberíamos, sin titubear aplicarlo en República Dominicana, donde tenemos huecos con nombre y apellido, e incluso abolengo y estirpe.

Y es que los hoyos son un banquete apetecible. Deberíamos crear una compañía de Hoyos Nacionales, que se encargue de cubrir todo tipo de hoyos. Porque aquí tenemos huecos en la Historia, en la Educación y en la Salud, en el Gobierno Central y en el perimetral; en los Bancos y en los Laberintos Fiscales y qué te cuento: Sobre todo en los bolsillos. Aunque son distintos, claro está, los huecos en los bolsillos del pueblo y los de quienes administran el Erario Público. Lo hoyos mayores están siempre en los bolsillos de nuestros administradores. Visten de Armani, pero siempre llevan un hoyo en el pantalón por donde se escapan, por arte de magia, ingentes fortunas.

La ciudadanía vive saltando de hoyo en hoyo de tal modo que pudiéramos optar por medallas olímpicas de alguna de esas nuevas modalidades que se presentarán en Londres en el 2012. Y a propósito de juegos olímpicos, ¿Qué estamos esperando para proponer a Panamá para los juegos olímpicos del 2016? Es verdad que quizás no tengamos las acrobacias que se vieron en China, pero serán bastante folklóricos y carnavalescos… (si necesitan refuerzos nos avisan, porque nuestros folklores son bastante parecidos) y si no damos tan gran espectáculo al menos se taparán los benditos huecos… (sic).

Por lo anterior, tendríamos que empezar a hacer una industria interregional que trabajaría 24 horas para confeccionar todas las medallas que se otorgarían. Especialmente para el hueco que tiene el pueblo en los bolsillos. Y que se hace más profundo ahora que empieza el consumo delirante de fin de año y los tranques nos llevan a perder la paciencia y hasta la salud.

Una buena táctica, para quedar bien con todos, es que los vecinos nos reuniéramos a rellenar los huecos que hay frente a nuestras casas, reponer las tapas de las alcantarillas que están ausentes en las aceras y que son una amenaza para los peatones y en vez de luces de Navidad que van a engrosar los bolsillos sin huecos de las empresas distribuidoras, alumbráramos los cráteres para no caer en ellos.

Primer asalto

Recientemente se dio el primer asalto de uno de los candidatos presidenciales en el programa “Lo Mejor del Boxeo”, luego que el conductor del mismo mantuviera contra las cuerdas a la candidata del partido oficialista (yo no sé nada de boxeo, pero a uno se le pegan lo términos). El mismo día que el programa se grabó se dio el anuncio de la nómina presidencial de la señora Herrera, por lo que no se pudieron incluir los comentarios a esa noticia. Como se dice popularmente, “Politics makes strange bed partners”.

Ricardo Martinelli inició el foro al que había convocado Juan Carlos Tapia. De manera sucinta explicó su trayectoria como empresario. Sin embargo, algo no me cuadra: Si se graduó en el Colegio La Salle, ¿cuándo fue que estuvo de peón en las fincas de su familia en Soná? Me adelanto a imaginarme que tuvo esas experiencias durante las vacaciones de verano. También habló de su educación superior, en Estados Unidos y en el INCAE, además de su paso por el Citibank (donde coincidió con el Toro y otros banqueros de prestigio) y la oportunidad que se le presentó, estando allí, de adquirir las tiendas de Francisco Wong Chang y convertirlas en el emporio Súper 99 de hoy (esto no lo dijo tan explícitamente).

El centro del debate fue la muy circulada presentación que ha recorrido el ciberespacio señalándolo como un hombre con problemas mentales y dependiente de fármacos. Curiosamente, nunca recibí la citada presentación, a pesar de que a mí me llega toda clase de basura por Internet. El señor Martinelli acusa a la campaña de Juan Carlos Varela de ser autora de esa calumnia. Curiosa como soy de lo que hay detrás, y conocedora de algunas personas bipolares, me puse a estudiar sus características. Generalmente este desorden está relacionado con individuos que son extremadamente inteligentes y creativos, pero como son maniaco depresivos, tienen cambios de personalidad muy drásticos, y éstos se pueden dosificar por medio de la ingestión de lithium. Una referencia elocuente de ese trastorno se pudo apreciar en la película “Una Mente Brillante”, que se refería a la vida de John Forbes Nash, matemático y economista que ganó el Premio Nobel de Economía en 1994. Me faltarían dedos de las manos para señalar a aquellas personas bipolares en Panamá sin que sean tildados de locos, pero de que los hay, los hay.

No sé y no me consta si el Sr. Martinelli padece de ese desorden, pero si lo hace, no debería avergonzarse; por el contrario, uno está menos loco cuando acepta sus limitaciones y busca ayuda profesional. El declarar que nunca ha consultado a un psiquiatra no es un certificado de sanidad. Por el contrario, aquellos que sí lo hacen son más responsables, porque para eso están esos profesionales, para orientar o ayudar cuando se presenten problemas (que no nos faltan). 

Otro detalle que me llamó la atención de las declaraciones del candidato de las converse en LMB fue los señalamientos que hizo de personalidades a las que le gustaría invitar a formar parte de su gobierno: no mencionó a ninguna mujer, ni dentro ni fuera de su partido. Y para rematar, dijo que tenía tres hermanas y que dos eran divorciadas, cuando entiendo que son viudas. ¿Misoginia? Ese sería otro desorden que tratar.