Mariela Sagel

La autora es arquitecta y ex ministra de Estado de la República de Panamá.

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Inventando la rueda

September 4th, 2010 · No Comments

16 de Agosto de 2010

Vemos cómo cada cinco años el gobierno que asciende al poder le da por despreciar todo lo que ha hecho el anterior y querer inventar de nuevo la rueda. Eso pasa porque no hay continuidad en las gestiones, y porque para justificar sus candidaturas los aspirantes tienden a prometer todo lo que, a su juicio, han dejado de hacer sus antecesores.

En nuestro país, desde que vivimos en democracia –si es que lo que ahora mismo estamos viviendo se puede llamar así– no hay continuidad en las políticas públicas. Por más dinero que se haya invertido en estudios, diseños, planes, el nuevo gobierno empieza otro diseño, otro estudio, otros planes para hacer lo mismo. El Estado pagando y el tiempo pasando.

Un caso típico es el de los planes de turismo que se realizaron durante la gestión Pérez Balladares, que reunió a expertos y científicos, contó con consultores internacionales y estableció las pautas para que existiera en Panamá un turismo cultural, ecológico e histórico, además de sentar las bases para el desarrollo de las playas y el resto del interior, mediante la creación de la Ley 8. Doce años después se intenta volver a empezar, como si todo el tiempo y el dinero que se empleó o no existiera o no sirviera de nada. Y por no haber hecho el trabajo correctamente o no haber asumido nuestras responsabilidades, los organismos internacionales amenazan con retirarnos las designaciones que nos han otorgado (por ejemplo, el de ser Patrimonio de la Humanidad).

Otro caso ha sido el de desestimar los estudios que se hicieron, también hace más de diez años, sobre el Metro. En su momento la propuesta de hacer un tren ligero contaba con estudio de factibilidad y financiamiento aprobado y todo se perdió, para acabar volviendo a hacer todos los planes, perdiendo las ofertas de financiamiento y el estudio de factibilidad. El resultado: el Metro se va a pasar siguiendo la misma ruta, pero costándole al Estado el doble.

Los corredores Norte y Sur no fueron inventados o diseñados durante la gestión del Toro; existían en papel desde los años ochenta. Su gobierno lo único que hizo fue desempolvarlos, adecuarlos y hacerlos. Lo mismo con las privatizaciones del IRHE y el INTEL, de haber vuelto a empezar no hubiera alcanzado el tiempo. ¿Por qué no aprendemos de las gestiones que supieron hacer bien las cosas?

El Corredor Sur es manejado actualmente por ICA, empresa mexicana

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Honrar a quienes nos han guiado

September 4th, 2010 · No Comments

Durante la celebración de la próxima Feria Internacional del Libro de Panamá se llevará a cabo un homenaje a la Profesora Noris Correa de Sanjur, quien para muchos es una referencia obligada de textos escolares y para otros es parte de una familia de profesionales que se han destacado en la política, los medios de comunicación y la medicina. Dicho homenaje, que tendrá lugar el jueves 26 de agosto, es una iniciativa de la Cámara Panameña del Libro que le solicitó al Gobierno Nacional la imposición de la orden Manuel Amador Guerrero en el grado de Comendador, en medio de la celebración cultural más relevante en nuestro país.

Noris Correa de Sanjur volvió a la palestra el año pasado (aunque nunca ha salido de ella) cuando se le incluyó en la exposición ‘Panameños Ilustres’, del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz. Más recientemente recibió el reconocimiento ‘Mujeres que dejan Huella’ de la Asociación de Empresarias y Profesionales de Panamá.

Esta dulce señora, de 84 años, dirige hoy con cariño y esmero el centro cultural Mi Pueblito, ubicado en las faldas del Cerro Ancón, el mismo al que le canta Amelia Denis de Icaza en su inolvidable poema.  Nació en Macaracas, Los Santos, y en esos parajes cursó sus estudios primarios. Los secundarios los realizó en la Normal Juan Demóstenes Arosemena, en Santiago de Veraguas, recibiéndose como maestra de Primera Enseñanza. Posteriormente se tituló como Profesora de Educación Secundaria, con especialización en Ciencias Sociales en la Universidad de Panamá. Combina su dedicación a la enseñanza y la estructuración de los textos escolares con las vivencias de haber levantado a sus cuatro hermanos, ya que su madre falleció siendo ella adolescente y asumió las riendas de ese hogar con temple y mucho esfuerzo.

Tiene a su haber 27 textos escolares y material didáctico que han orientado a la niñez y juventud panameñas. Estos libros, que han sido editados y re-editados, abarcan las ciencias sociales en general, geografía e historia de Panamá, valores morales, textos multigrados desde el 3ro. al 6to. grado, para escuelas sub urbanas, un Atlas Geográfico de Panamá y una colección de figuritas escolares, que se usan desde pre escolar hasta VII grado (éste es bilingüe). Corona este impresionante abanico con un cancionero de alrededor de 300 títulos para tener siempre presente los recuerdos del pasado (mayormente boleros).

Lo innovador de los textos multigrados es que en un solo libro están reunidas todas las materias que da un niño en la escuela. Tan innovadora fue esa idea que fue plagiada sin empacho. El de figuritas surgió como un genial invento ante la urgente necesidad que tienen los padres de estar correteando imágenes para las tareas de sus hijos.

Un texto que comprende temas como los derechos cívicos y morales de los niños y las niñas, cuya materia es esencial para las escuelas de nivel primario, está en proceso que el despacho de la Primera Dama disponga editarlo y regalarlo a los estudiantes. Tiene una obra de tipo ecológico inédita que contempla las aves en peligro de extinción en nuestro país, y que se piensa editar como un libro de colorear. Todos sus textos son permanentemente actualizados y se utilizan en los grados de educación básica y pre media. A través de ellos la Profesora Correa trasluce el amor que siempre ha sentido por la docencia, su preocupación por la buena enseñanza que debe impartirse tanto en los hogares como en las aulas escolares y, más importante, la vocación de maestra que adora escribir para los más pequeños, aquellos que se van a formar por medio de sus enseñanzas.

La confección de textos escolares no es cosa fácil. Para ello la profesora Correa se capacitó a través de la Organización de Naciones Unidas –que le otorgó una beca – y ha seguido actualizándose por medio de otros seminarios y su participación en importantes foros. En una reciente entrevista publicada en ocasión de su inclusión en la muestra ‘Panameños Ilustres’, la profesora Noris manifestó: “nuestra historia patria es hermosa, y los libros están allí para contarla a las nuevas generaciones. En los textos intenté plasmar de manera interesante la hermosa historia de Panamá. Y en mis años de docente, siempre procuré que las clases fueran amenas y participativas’.

La Prof. Noris frente a una de las polleras que se exhiben en Mi Pueblito

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El robo del siglo

September 4th, 2010 · No Comments

15 de Agosto de 2010

Portada del libro The Gardner Heist

El autor, Ulrick Boser

En la ciudad de Boston hay un museo, el Isabella Stewart Gardner, que semeja un pallazzo italiano, de cuatro niveles, con una mezcla ecléctica de tradicionalismo y el chic de la pasión por coleccionar con buen gusto. Su mentora, a quien debe su nombre, era una aristócrata neoyorkina heredera de una fortuna hecha a base del comercio del lino y las explotaciones mineras de su padre, que estudió en exclusivos colegios donde conoció a la hermana del que sería su esposo, John (alias Jack) Gardner II, otro aristócrata de la rancia casta del Boston victoriano. Con una vida de idilio, su encanto se rompió al perder a su único hijo, John III cuando contaba dos años, a consecuencia de una pulmonía. Para sacarla de sus estados depresivos, su marido se dedicó a pasearla por el mundo, donde fue aprendiendo de culturas extranjeras y se contagió del delirio de coleccionar obras y objetos de arte.

Los esposos Gardner recorrieron el mundo y compraron importantes obras que Isabella fue ubicando con esmerado gusto en una propiedad de Fenway, cerca del estadio donde juega el equipo de los Red Sox, que era su preferido. En ese museo se conservan, tal como ella dispuso en vida (murió el año 1924) importantes pinturas de maestros como John Singer Sargent, que era su gran amigo y la pintó en varias ocasiones. También allí se exhibe el primer cuadro de Henri Matisse que formó parte de una colección en el continente americano. En la medianoche del 18 de Marzo de 1990, después de las celebraciones de San Patricio, dos hombres aún no identificados irrumpieron en el museo y sustrajeron una docena de cuadros, entre los que se contaba un Vermeer, tres Rembrandts y cinco Degas. Desde esa fecha no ha cejado la investigación no sólo para encontrar las valiosas pinturas sino a los responsables de ese robo cuya recompensa asciende a 5 millones de dólares, la segunda más alta después de la impuesta a Osama Bin Laden.

Cuando visité el museo, en mayo pasado, me tropecé con un libro, bestseller a nivel nacional, titulado ‘The Gardner Heist’, cuyo autor es Ulrich Boser, un reportero de los diarios The New York Times, The Washington Post, Smithsonian Magazine y Slate, entre otros. También fungió como editor de la conocida publicación U.S. News and World Report y fundó The Open Case, dedicada a las investigaciones criminales. Actualmente es uno de los directores del Center for American Progress, y confiesa una gran pasión por los temas educativos y de justicia criminal. El periodista Boser se involucró en el tema del robo del museo de tal forma que se le convirtió en una obsesión. Su primer contacto fue con el detective Harold Smith, en 2005, especializado en robo de obras de arte y también una obligada referencia como ajustador, que atendía las interrogantes de compañías de seguros y estaba considerado como uno de los mejores y más respetados en el mundo. Smith había estado investigando el robo por años y, lamentablemente para Boser, falleció unos meses después de conocerlo, pero le brindó el suficiente material para empezar la escritura de su libro y le contagió de la pasión por seguir la pesquisa de estas obras de arte y al final, tratando de exorcizarla, armar la variopinta gama de especulaciones en torno al robo, que más parece una novela detectivesca.

Es a través de sus páginas que uno entiende el complejo mundo del mercado negro del arte a nivel mundial, estimado en unos 6 billones de dólares, y más de 50 mil robos al año. Desde que fueron sustraídos los cuadros del museo de la señora Gardner muchos han reclamado tenerlos, otros más han mantenido un permanente chantaje por supuesta información y hasta pesquisas a miembros del IRA (Ejército Republicano Irlandés) se han trazado en la búsqueda por descifrar el misterio. Nos hace comprender que los motivos de los ladrones de obras de arte (que no se circunscriben a los cuadros, sino también a esculturas y objetos) son muchos y no necesariamente la pasión por coleccionarlas sino el cálculo frío sobre el valor de algunas piezas que son las más preciadas en el planeta, y que siempre hay un demente que las conserva en un sótano y se viste de frac y terciopelo y con una copa de champagne baja a recrearse con la vista de ellas.

Algunas de las pinturas fueron cortadas de sus bastidores y en el museo hoy día se muestran los marcos vacíos, ubicados exactamente donde deberían estar. De otras existe la sospecha que por su técnica pueden haber sufrido accidentes y que posiblemente estén hechas pedazos. Se revela también la vida e interioridades de quienes eran responsables del museo cuando sucedió el robo, la falta de presupuesto para tener un sistema de seguridad óptimo que custodiara los valores que reposan allí. Realmente es tan sorprendente el material que recabó Ulrich Boser para su libro, que recibió elogiosos comentarios de las revistas The New Yorker, Vanity Fair, de los periódicos The Boston Globe y Washington Post. Según USA Today, ‘Boser ha hecho una contribución al exponer la verdadera cara del robo de arte: ésta no es de glamour y cultura – es sobre avaricia, violencia y de un irreparable y desquiciado sentido de crueldad’.

Patio del Museo Isabella Steward Gardner

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Desde el Palacio de los Ñeques

September 4th, 2010 · No Comments

15 de Agosto de 2010

Escuchando los programas de radio, que son más sabios que cualquiera de estas columnas de opinión, o que los editoriales de los diarios, me tropecé, después de la vergonzosa sentencia que se le dictara a la velocidad del rayo a la procuradora de la Nación —separada por obra y gracia de su majestad RM— con el amigo Kevin Harrington, quien, describiendo lo que a su juicio era la sede de la Corte Suprema (yo la llamaría hoy la Tremenda Corte) dijo que era el Palacio de los Ñeques.

Supongo que se refería a que en el área donde erróneamente fue relocalizada esta institución, al lado de lo que fue el Hospital Gorgas y donde ahora funciona el Instituto Oncológico, en las faldas del Cerro Ancón y por ser un área muy verde, hay gran cantidad de estos animales, que se definen como roedores que se adaptan muy bien a los cambios que introduzca el hombre en los ambientes.

Reitero lo que vengo diciendo desde hace veinte años, que la Corte Suprema, que fue bombardeada por el ejército invasor de los Estados Unidos en diciembre de 1989, debió haberse edificado en lo que quedó del Cuartel Central de las extintas Fuerzas de Defensa, en el barrio mártir de El Chorrillo y no en el lugar donde hoy está, para incomodidad de muchos de los que allí asisten y supongo también que de los mismos ñeques. La comandancia era un bello edificio estilo ‘art deco’, sólidamente construido y su sola presencia (la de la Corte) hubiera restaurado las áreas circundantes y elevado a categoría de centro de actividad lo que es una zona roja, de alto peligro, donde se puede uno tropezar con balas perdidas o jugar dominó en el Parque de los Aburridos.

La histórica sentencia a la que me refiero marca una raya más al ya estropeado traje de barras que luce el gobierno nacional, que en un poco más de trece meses ha violentado no solo todas las instituciones del país, sino vuelto a revivir los peores momentos que atravesamos muchos de nosotros durante el gobierno militar, mediante acciones orquestadas y dirigidas precisamente por quienes las combatieron y se arriesgaron, en su momento, ante similares acciones, las que confiábamos habían sido erradicadas del menú, una vez abolido el ejército. Volviendo al palacio Gil Ponce (como se le conoce), desde que fue erigido allí —no eximo a lo que haya pasado en el anterior, pero la memoria es corta— sus fallos, así como sus designados, han sido objeto y sujeto de serios cuestionamientos, y algunas veces me pregunto, sin ser abogada, si realmente el sueño de los profesionales del Derecho es llegar a ser magistrado de esa institución que cada día cae en más desprestigio, no por ella misma, sino por su manejo.

Tal parece que, como dice Kevin, están más ocupados en contar los ñeques que en impartir justicia. Buscando los significados o la explicación de lo que es un ñeque, además de ser un roedor, se le atribuye que es una persona que trae desgracia y también se le define como el gamín de la selva; atendiendo la palabra gamín, que no es de uso común en nuestro lenguaje, como una ‘persona con un estilo de vida menos ‘fashion’ y un tris llevado de la malparidez’. En Colombia se usa para señalar a un niño de la calle, que pide dinero. Si profundizamos en el término, algunos de los magistrados, sobre todo los que en forma expedita condenaron a la señora procuradora —y cuyas designaciones han sido severamente cuestionadas—, son unos gamines pelafustanes, haciéndome eco de la obra de teatro La Tiendita del Horror, que bien podrían protagonizar esos cinco pendencieros, como ilustres sicarios de una obra negra que pretenden hacernos vivir por cuatro años más los que nos mal gobiernan.

Gamín de la selva

Creo que los ñeques merecen un mejor tratamiento, una mejor compañía y una reivindicación que los coloque a la altura de las mascotas que no necesitan tener que licenciarse, como recién han establecido las díscolas autoridades, que sin acertar una, están tirando a diestra y siniestra sin apuntar a lo que se esperaba con tantas promesas. Avanzar al país.

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La ignorancia es atrevida

September 4th, 2010 · No Comments

9 de Agosto de 2010

Esta frase, cuyo autor es aparentemente desconocido, es objeto y sujeto de muchas discusiones y foros, tantos que tiene su sitial en las páginas de internet. En lo que nos atañe a nosotros, los panameños, no sólo vemos a diario que la ignorancia es atrevida, sino que los que mandan creen que todos somos ignorantes y nos tratan como tales.

Veamos algunos ejemplos recientes: después de un año de gestión y varios modelos financieros, todavía andan dándole vuelta al tema de desprivatizar los corredores. Ya se ha conocido que no será hasta dentro de por lo menos diez años en que se podrá disfrutar de corredores sin costo, mientras tanto, se comprometen fuertes sumas de dinero, que son el ahorro de todo el país, en complacer a los “charros” mexicanos recomprándoles las infraestructuras que han usufructuado durante el mismo tiempo en que nos tomará hacernos cargo de ellas.

Sigue todo lo concerniente a la titulación de tierras, ventilando que si un ministro se opone y los otros insisten en crear una entidad que maneje el tema. Y nosotros, como convidados de piedra, sin que se nos tome en cuenta. Continuamos con la tristemente célebre “ley Chorizo”, que se pasó de todas maneras con las consecuencias lamentables que todos conocemos y aún se insiste por medio de declaraciones tajantes, que las acciones en contra fueron orquestadas por la oposición (léase PRD) y a través de mensajes subliminales radiales se publicita que es buena para los sindicatos y los que nos oponemos es porque estamos privando de la libertad de decidir a los que les afecta.

Ahora nos están tratando de meter un gol (ya pasado el sopor del Mundial) de complacencia para con el último regalito que dejó el Presidente Uribe –metiéndonos en el mismo costal a Venezuela y Panamá— de hacer una carretera cerca del Darién –dada precisamente en concesión— y por allí viene otro madrugonazo con la continuación de la Cinta Costera.

Y en el mientras tanto, nos entretienen con el asesino en serie de Bocas del Toro y otras tantas historias, que por el morbo que generan, desvían la atención de los temas medulares que deben ocupar a la ciudadanía.

Es definitivo que en este gobierno la tónica es preferiblemente pedir perdón que pedir permiso. Un gabinete compuesto por quienes demuestran que sus prácticas empresariales no son las más transparentes y éticas.

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