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Diplomacia cultural

Por Mariela Sagel, 13 de diciembre de 2020, La Estrella de Panamá

En la Cancillería panameña funciona el Departamento de Diplomacia Cultural (DDC) que hace un trabajo ingente, permanente y, sobre todo, agresivo, que no se ve en Panamá, pues está destinado a ser la cara del país en el extranjero.

Surgió como parte de las recomendaciones que resultaron del Encuentro de Diplomacia Cultural en 2011, organizado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) para fortalecer institucionalmente las áreas culturales de los ministerios de Relaciones Exteriores en Iberoamérica y su reconocimiento en el conjunto de la política exterior de los países. Buscaba apoyar los proyectos de planeación serios y sistemáticos de los países en el exterior. La diplomacia cultural no puede obedecer a las coyunturas o a los intereses individuales, sino a propósitos colectivos de las sociedades.

El Departamento de Diplomacia Cultural se creó en la Cancillería como una dependencia de la Dirección de Cooperación Internacional, a fin de coordinar con el servicio exterior la promoción cultural del país y promover el intercambio de conocimiento y experiencias en el campo cultural, propiciando el diálogo intercultural, el reconocimiento de la identidad nacional y ofreciendo una mirada retrospectiva de nuestra sociedad. En 2019, después de un proceso de consulta y con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se presentó la Estrategia Nacional de Diplomacia Cultural (ENDC), colocando la cultura como motor de desarrollo. Se reestructuró internamente la dirección, a fin de atender las múltiples tareas y funciones.

En julio de este año, a través de Segib y el Espacio Cultural Iberoamericano, con apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, se creó la Red Iberoamericana de Diplomacia Cultural que coordina las acciones de las 22 cancillerías de naciones iberoamericanas, con el compromiso de construir una agenda para el siglo XXI, sobre la cual se estará trabajando durante el año entrante.

La Dirección de Diplomacia Cultural no reemplaza lo que hace el Ministerio de Cultura (MiCultura), sino que coadyuva en la coordinación para organizar y definir directrices que den como resultado una política exterior coherente en materia de cultura. Así mismo lo hace con la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) y otras instancias que tienen que ver con temas culturales, como el Ministerio de Educación.

De esta manera se ha logrado tener un Plan de Promoción Cultural para el servicio exterior y ejemplo de la coherente implementación del mismo fueron las actividades que realizamos las diferentes misiones en el mundo para el 3 de noviembre, iluminando con los colores de la bandera sitios emblemáticos o monumentos de cada país, como en Costa Rica, Colombia, México, Nicaragua, Canadá, Jordania, Guatemala, Filipinas, Ecuador, Turquía, Grecia, Egipto, Perú, Venezuela, Francia, República Dominicana, Indonesia, Belice, Japón, Vietnam, Suecia, Rusia, Países Bajos, Paraguay, Israel, Portugal, Cuba, Bolivia, Australia y Estados Unidos. El mes de noviembre tuvo una agenda muy cargada de eventos que incluyó elementos del Panamá Multicultural, Panamá Creativo y Panamá Natural, así como conferencias virtuales. En el caso particular de Turquía, se presentaron en los conservatorios de dos universidades importantes clases maestras de jazz. Toda esta actividad fue divulgada en redes sociales y se creó un sitio que generó más de 30 mil visitas de personas a las que generalmente no se les llega por otras vías.

Para el año entrante el tema central será el Bicentenario de la independencia de Panamá de España, que coordina MiCultura, pero la Cancillería participa en tres subcomisiones a través de la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales, la Academia Diplomática, la Dirección de Organismos y Conferencias Internacionales y el Departamento de Diplomacia Cultural, todo esto coordinado con la Dirección de Información y Relaciones Públicas.

Tomando en cuenta la situación sanitaria en cada país, cada misión diplomática presentó en septiembre su plan de trabajo para el 2021 que incluyera varios ejes identificatorios del panameño, como son música, gastronomía, historia cultural, cine, artes plásticas, literatura, todos dentro de una coherencia delineada desde el departamento, con sentido de oportunidad e interés, no solo para mostrar las bondades de nuestro país, sino para estrechar las buenas relaciones de cooperación y entendimiento con la comunidad internacional.

Un aliado importante en la divulgación de todas estas actividades es el Servicio de Radio y Televisión del Estado (Sertv), que recientemente presentó el documental “Panamá y las Naciones Unidas: 75 años de aportes al mundo”, cuyo contenido educativo y cultural resalta la participación de Panamá como miembro fundador de la Organización de Naciones Unidas (ONU). También se proyectó en ese canal el Foro Iberoamericano de Gastronomía, Alimentación y Turismo Sostenible, con la participación de 40 expertos nacionales e internacionales, en preparación al Plan Iberoamericano de Gastronomía y Alimentación, a presentarse en la cumbre de Andorra en abril de 2021.

Ojalá los canales comerciales y medios de comunicación privados se sumaran a esta divulgación que permite que Panamá sea visto con otros ojos en los diferentes países, no solo por unos papeles o por estar en listas discriminatorias. Desde nuestras redes de cada misión hacemos lo posible por divulgar toda esta frenética actividad que se realiza, gracias a la dedicación del Departamento de Diplomacia Cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Que nadie se quede atrás

Por Mariela Sagel

29 de noviembre de 2020, La Estrella de Panamá

Uno de los más serios problemas sociales que enfrenta Turquía es la incursión de refugiados en sus tierras provenientes de Siria, país con el que comparte una frontera de 822 kilómetros, que inicia en la intersección de la triple frontera con Irak (al oriente) y termina al occidente en el Mar Mediterráneo.

Uno de los más serios problemas sociales que enfrenta Turquía es la incursión de refugiados en sus tierras provenientes de Siria, país con el que comparte una frontera de 822 kilómetros, que inicia en la intersección de la triple frontera con Irak (al oriente) y termina al occidente en el Mar Mediterráneo. Es uno de los países que más refugiados acoge y se estiman en 4 millones, 3.6 de ellos sirios. El gobierno y las comunidades, especialmente cercanas a la frontera, han recibido una población que huye de una guerra civil que parece no tener fin.

El Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP por sus siglas en inglés) ha jugado un rol muy importante en manejar este asunto, que para otros países sería causa de inquietud y hasta violencia en la población local, que se puede sentir invadida, ofreciendo guías de referencia para adoptar la resiliencia desde el año 2014. El representante permanente de UNDP, Claudio Tomasi, me expuso de manera muy sencilla el éxito que han tenido en manejar esta crisis: voluntad política de parte del gobierno. El lema escogido es “leave no one behind”, que acordamos traducir en “que nadie se quede atrás”. Los sirios y turcos tienen pocas cosas en común, ni siquiera el idioma, ya que en Turquía se habla turco y en Siria árabe. Sumidos en una guerra civil desde 2011, la población se ha visto obligada a huir, dejando atrás todas sus pertenencias y hasta cierto punto su vida.

El éxito del programa que lleva a cabo Naciones Unidas ha sido el de integrar las comunidades a las diferentes poblaciones, no crear campos de refugiados, como se hace tradicionalmente. Es una tarea titánica porque involucra que los sirios aprendan turco, los niños acudan a clases, trabajen para ganar un sustento, y de cierta forma, irse integrando a la sociedad. No hay un término para su regreso, puede que nunca lo hagan, forman parte de la sociedad turca en diferentes poblaciones.

Los mayores retos son el acceso a puestos de trabajo, cohesión social y armónica y contar con una buena disposición de servicios municipales, como puede ser la disposición de la basura. UNDP ha estado apoyando a Turquía por más de 50 años, lo que le ha permitido crear y fortalecer lazos con autoridades locales, el sector privado, pequeños negocios y algunos ministerios claves para crear sinergia entre los esfuerzos, que logren alcanzar las metas de desarrollo sostenible y las prioridades del plan de desarrollo nacional y, por el otro lado, satisfacer la necesidad de los refugiados sirios y las comunidades que los han acogido. Esta entretela ha permitido que la presencia de refugiados no sea motivo de conflictos sino una oportunidad para avanzar en desarrollos locales.

La declaración sobre refugiados y migrantes, que se dio en New York en 2016 apeló al desarrollo y aplicación de un marco referencial comprensivo de respuestas al fenómeno de los refugiados. La meta era permitir que ellos pudieran tener acceso y se integraran a los planes de desarrollo locales y nacionales. Además de los actores que mencioné antes se incluyeron las instituciones financieras y la sociedad civil, representada por think tank’s, ONG’s, académicos y líderes espirituales. Todo esto se ceñía a lo establecido en la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030.

Son innumerables las actividades que se han realizado para llevar con éxito esta labor humanitaria sin precedentes, que ha incluido garantizar la calidad de vida y el acceso al trabajo, mejorando las capacidades de los refugiados, sacando provecho de sus vocaciones y destrezas, desarrollando puestos laborales a través de la creación de centros de innovación y capacitación, la transformación de zonas industriales, desarrollo de servicios de negocios y agregando valor a la cadena de producción, que incluye apoyar la creación de iniciativas inclusivas de negocios, como la que se desarrolla en el Tecnoparque Sanliurfa, población cercana a la frontera con Siria.

La UNDP ha apoyado el fortalecimiento de las capacidades municipales para que puedan afrontar el incremento de las necesidades de servicios públicos, tanto en desarrollo de infraestructura como en conseguir equipos y soporte técnico para enfrentar el incremento de la demanda.

Muy importante en todo este proceso, que garantiza la convivencia pacífica entre refugiados y sus anfitriones es potenciar las capacidades de las mujeres para que se apoyen mutuamente, sirias y turcas, y se les provee de maquinarias, equipos que necesiten para nuevas habilidades que vayan desarrollando, así como de los elementos necesarios de consejería para el acceso a ayuda legal. Esto incluye, entre otras cosas, servicios de traducción, clínicas móviles y apoyo en la calidad de los servicios que se presten. UNDP Turquía apoya decididamente el acceso al trabajo para jóvenes y mujeres en sectores en franco crecimiento como el de tecnología, trabajo a distancia y energías renovables.

Un verdadero hito en el manejo de crisis tan delicadas como la de refugiados, más cuando no tienen en común ni la lengua ni las costumbres.