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Los himnos nacionales

Son composiciones emblemáticas de una nación que unen entre sí a quienes las interpretan y que han creado una identidad muy fuerte en cada país

  • PorMariela Sagel, 1 de enero de 2021

Santos Jorge, el compositor de nuestro himno nacional

Los himnos nacionales han creado una identidad muy fuerte en cada país, al punto de que en ceremonias oficiales diplomáticas la tradición indica que se interpretan el del país en que se está y el del país al que se quiere honrar, por ejemplo, fiestas nacionales, presentación de credenciales y similares.

Se estima que el himno de los Países Bajos, que se llama Wilhelmus, es el más antiguo del mundo, cuya partitura se remonta a 1568. Es una parodia de la huida del príncipe Guillermo el año anterior con miles de adversarios a la dominación española. Si uno pone atención, los versos detallan la oposición al rey de España, en ese entonces Felipe II. Se constituyó en himno oficial de Holanda en mayo de 1932. Este himno se diferencia de los demás porque se refiere al monarca, y no al país.

El auge de los himnos nacionales tuvo un renacimiento en el siglo XIX con un estilo muy particular. Antes de eso, Inglaterra adoptó su “God Save the Queen” en 1745, seguido de la Marcha Real española en 1770, Kong Kristian, himno de Dinamarca, en 1778, y en 1780, Estados Unidos adoptó su “The Star-Spangled Banner”, cuatro años después de declarada su independencia. “La Marsellesa”, un himno que todos conocemos y nos emociona, fue adoptado el 14 de julio de 1795, pero había sido escrito por Claude Joseph en 1792 y prohibido durante la monarquía. El “Deutschlandlied” de Alemania data de 1797 y el “Mazurek Dabrowskiego” polaco es de 1797.

Los países que no fueron colonizados por países europeos mantuvieron sus estilos musicales característicos, como Japón (“Kimi Ga Yon”), Irán, Sri Lanka o Birmania. Una gran mayoría de los himnos nacionales del mundo son marchas militares o poemas líricos, como acontece en la mayoría de los países iberoamericanos.

Partitura de la ‘Marcha de la Independencia’ltan aquellos himnos que fueron compuestos por músicos famosos, como por ejemplo, el canto a la bandera de Alemania debe su autoría a Franz Joseph Haydn, el de Austria a Wolfang Amadeus Mozart, el de Bangladesh a Rabindranath Tagore, el que identifica a la ciudad del Vaticano, a Charles Gounod. Tagore también compuso el de India, el de Noruega se le debe a Rikard Nordraak y el de Singapur a Zubir Said.

En la actual Federación Rusa se utiliza la música que en la otrora Unión Soviética era el himno nacional, pero con letra diferente. Estonia y Finlandia comparten el mismo himno, lo mismo que Liechtenstein y el Reino Unido. En el caso de Polonia y la antigua Yugoeslavia, la música era ligeramente diferente. El texto polaco fue escrito por Jósef Wybicki en 1797.

Himno de Turquía

La letra es de la autoría de Mehmet Âkif Ersoy, cuyo octogésimo cuarto aniversario de fallecimiento se conmemoró el pasado 27 de diciembre. Se titula “Istiklâl Marsi” (Marcha de la Independencia) que fue adoptado en 1921, dos años antes de lograda la instauración de la República de Turquía. La letra fue parte de un poemario titulado Safahat, que es de sus obras más famosas. Ersoy nació en Albania, pero es considerado una figura nacionalista turca, ya que era afecto a muchos de los principios que pregonaba el padre de la patria, Mustafá Kemal Atatürk. Estaba un poco en medio de la identidad turca y la islámica, ya que era profundamente religioso y no estaba de acuerdo con la naturaleza fuertemente secular que le había impreso la nueva república. Curiosamente, este poeta turco era también un consumado veterinario.

Fue inspector de la unidad controladora de las mejoras a las razas domésticas en Tracia, Anatolia y Arabia. A su muerte se emitieron una serie de sellos postales con su efigie en su honor, orlada con una estrofa del himno nacional. También se han acuñado monedas con su imagen y se ha reconstruido el mausoleo donde descansan sus restos.En 1930, esa letra del poeta Ersoy fue musicalizada por Osman Zeki Üngör, compositor, director de orquesta y virtuoso del violín. Fue un músico que interpretó conciertos de compositores clásicos occidentales en Turquía y dirigió la orquesta del palacio otomano, que es la base de la actual Orquesta Sinfónica Presidencial que recientemente inauguró su nuevo y moderno Concert Hall en Ankara.

En la Universidad de Ankara se le rindió un especial homenaje por el aniversario de su muerte, donde se puede apreciar la partitura, el uniforme que usaban los estudiantes de veterinaria, su carta de renuncia a la entidad a la que servía, fotos y toda una memorabilia sobre su trayectoria. Cabe destacar que la Facultad de Veterinaria fue la primera que se fundó en esa universidad, seguida de la de Agricultura, pues de esa manera el otrora imperio otomano se aseguraba la alimentación de sus súbditos. El establecimiento de estas dos facultades se remonta a 1842. La Universidad de Ankara, en la época de la república, fue establecida formalmente en 1946. Lo que había antes eran escuelas superiores. Hay una Facultad de Teología (Faculty of the “Divinity”) que tiene que ver con estudios religiosos. Y siguen siendo muy fuertes las facultades de Veterinaria y de Agricultura, con la que Panamá tiene acuerdos que seguramente van a redundar en una gran transferencia de conocimientos.Memorabilia expuesta en la Universidad de Ankara en ocasión del aniversario de su muerte.

Himno de Panamá

En nuestro país, el crédito por la música del himno que todos cantamos se le debe a Santos Jorge, español llegado al istmo en 1889, que era organista de la Catedral y maestro de escuela. Fue el primer director de la Banda Republicana. Circunstancias muy particulares lo llevaron a pedirle a Jerónimo de la Ossa que compusiera la letra, ya que lo que existía era la partitura. Esas circunstancias particulares a las que me refiero son que, siendo ya la recién nacida república, en 1903, iba a presentar sus credenciales el primer embajador estadounidense y no había himno para honrar la ceremonia. Santos Jorge pidió que se utilizara el compuesto por él y Jerónimo de la Ossa, aunque no es el mismo que hoy conocemos (son mínimas las variantes). Este himno fue adoptado por la Asamblea Nacional mediante ley en 1906, pero en forma provisional, pues se efectuó un concurso para escoger una nueva composición. Sin embargo, el pueblo panameño reiteró su preferencia al compuesto por Jorge y de la Ossa, lo que fue adoptado definitivamente en la Constitución de 1941.Retrato de Mehmet Âkif Ersoy

Los himnos nacionales son composiciones emblemáticas de una nación, que la identifican, que une entre sí a quienes la interpretan. Se tocan los lunes en las escuelas, en actos oficiales, al finalizar un evento e incluso, algunos canales de televisión y emisoras de radio inician y finalizan sus transmisiones con los acordes del himno. Tratan de reflejar la unión, el sentimiento de solidaridad y la glorificación de la historia y las tradiciones de un país. Y emocionan a los que, estando lejos, lo escuchamos en ceremonias formales.

El Museo Arqueológico de Estambul

Por Mariela Sagel

Vida y cultura, 18 de diciembre de 2020, La EStrella de Panamá

El descubrimiento de una serie de sarcófagos, parte de la necrópolis real de Sidón, obligó a la construcción de un edificio que fue abierto al público en 1891. Este es el primero de los tres museos que conforman el complejo museístico de Estambul

El Museo Arqueológico de Estambul

El complejo museístico arqueológico de Estambul está compuesto de tres edificios o unidades principales que lo integran el Museo Arqueológico, el Museo de Oriente y el Museo de Cerámicas. Ubicado en los jardines externos del palacio Topkapi, se constituyó en el primer conjunto de esta índole en tierras otomanas, donde se muestran piezas de diferentes culturas.

Recientes excavaciones y los archivos antiguos registrados muestran que la península de Anatolia fue la más rica de todas las tierras en este arco llamado el “Creciente fértil”, que es una región histórica que la formaban los territorios del Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia, considerada por muchos como el lugar donde se originó la revolución neolítica en occidente. Ocupaba los territorios actuales del Líbano, Israel, Palestina, Siria, Irak, el sudeste de Turquía y el noroeste de Jordania. Todas estas hoy naciones fueron parte de civilizaciones ancestrales. No fue solamente el puente entre Asia y Europa, mediante el cual las personas migraban de un lado a otro, sino los asentamientos que mostraron un desarrollo ininterrumpido, desde ser cazadores y hospederos hasta convertirse en pastores y granjeros. Algunas investigaciones arrojan que los cazadores de la época paleolítica ocuparon esta península unos 400 mil años antes de nuestros tiempos. Más tarde, durante los períodos Neolítico y Calcolítico, en el escenario de Anatolia germinaron sociedades urbanas que fueron capaces de transmitir su cultura en los países y regiones que la conformaban. Es así como este pedazo de tierra fértil fue la base de nuevas civilizaciones, como los Hititas y otros. Gracias a eso, donde se asentaron estas civilizaciones quedó un inmenso legado a la hoy Turquía, que ha sabido darle mérito a estos tesoros en museos que tienen un inconmensurable valor arqueológico.

El edificio original del Museo Arqueológico de Estambul debe su existencia a un grupo de sarcófagos que eran parte de la necrópolis real de Sidón (actualmente Saida en el Líbano) que data de 1887. Hasta ese momento, el material arqueológico que se recibía en la capital del imperio otomano se destinaba a otros recintos. El descubrimiento de una colección tan impresionante obligó a la construcción de un edificio donde fueron trasladados los sarcófagos, el primero de los que componen el complejo de museos de su índole, abierto al público en 1891.Trabajos en mosaicos

El descubrimiento de la necrópolis de Sidón fue uno de los eventos arqueológicos más importantes del siglo XIX y se dio a conocer el edificio donde se exhiben como el “museo de los sarcófagos”. Y es que son impresionantes, además de bellamente tallados, conservados con extremo preciosismo. Los elementos arquitectónicos que fueron añadiéndose al nuevo edificio fueron inspirados en el sarcófago atribuido a Alejandro Magno y el de las “Mourning Women” (mujeres plañideras). El sarcófago de Alejandro es de piedra y data de finales del siglo IV a.C. y está adornado por bajorrelieves de su figura y batallas. Esta obra se ha conservado increíblemente bien y es famosa por su gran equilibrio estético. Es considerada, además, la pieza más destacada del Museo Arqueológico de Estambul.

Posteriormente se fueron añadiendo dos alas más al edificio original, a principios del presente siglo. A pesar de contar con nuevas salas, durante un tiempo muy largo el museo se convirtió en una especie de depósito de toda clase de antigüedades, por lo que intervino el criterio museístico y puso orden y coherencia a tan valiosa colección. El nuevo complejo, junto al viejo y original museo, se abrió al público en 1991, un siglo después de la inauguración del museo original y recibió en 1993 el “Council of Europe Award” de museos.

El nuevo y moderno edificio exhibe una colección inmensa con títulos muy originales y didácticos, como “Thracia – Bithynia and Byzance”, “Estambul a través del tiempo”, “Anatolia y Troya a través del tiempo” y “Culturas vecinas a Anatolia”. Estas colecciones han permitido al visitante la oportunidad de apreciar importantes obras y objetos de arte que estaban guardados en cajas de seguridad desde que fueron encontrados y nos permiten entender la historia de las civilizaciones a las que pertenecieron.

El recorrido es fascinante. En el ala vieja del museo se aprecian esculturas y artefactos del período denominado arcaico, el papel que jugó Persia en Anatolia, esculturas del período helenístico, romano influenciado por el estilo helenístico, esculturas provenientes de Éfeso y Mileto, esculturas del imperio romano. También se aprecian los sarcófagos encontrados en Sidón y las colecciones anteriormente mencionadas.

Las esculturas del período arcaico

Las excavaciones conducidas en el oeste del Asia menor demuestran que la mayoría de las poblaciones de la costa del mar Egeo, desde el estrecho de los Dardanelos hasta Halicarnaso estaban conformadas por inmigrantes de Grecia y las islas de ese mar. Hasta comienzos del siglo XVII a.C. los asentamientos aparentan haber sobrevivido en pequeñas villas que basaban su economía en la agricultura y se inspiraban en Grecia para sus creaciones artísticas.

Con el tiempo, estos asentamientos crecieron, llegando a ser ciudades y algunos de sus pobladores migraron al Mediterráneo y el mar Negro. Entre las más dinámicas ciudades que se establecieron en la época jónica, Mileto (Miletus) era la más atractiva. Los estilos se pueden diferenciar por la profundidad de las cavidades en las esculturas, que les daban mayor credibilidad y sustento a los estudios anatómicos, tan presentes en las manifestaciones artísticas de la época. Se producían enormes estatuas para decorar templos o monumentos sepulcrales, y más tarde para casas y jardines. Fue una etapa de escultura de culto, votiva o funeraria.Sarcófago de Alejandro Magno

Los típicos “kouros” representan un hombre desnudo en posición frontal con el pie izquierdo un poco hacia adelante y los brazos cerca del cuerpo. Se les ha rastreado una influencia egipcia a estas esculturas. Se usaba la piedra y el mármol para esculpirlas, por lo que han sobrevivido sin mayores daños tantos años. Las cabezas y extremidades del cuerpo se esculpían por separado y se iban adhiriendo con espigas de piedra y tacos al cuerpo principal y se usaba cemento o argamasa como pegamento.

El interés de coleccionar objetos históricos data de cuando el Imperio Otomano se erigió, bajo el mando del sultán Mehmet, el conquistador, pero el establecimiento institucional de este museo y sus alas adicionales coincide con lo que se conoce como el Museo Imperial, en 1869. El pabellón titulado “Tiled” (Cerámicas), fue restaurado y abierto al público en 1880, pero construido durante el reinado de Mehmet.

Las tres alas del museo

Los muchos sarcófagos que se pueden apreciar en las salas del museo, cuyo diseño está muy bien pensado y ejecutado, fueron encontrados en las excavaciones que condujo Osman Hamdi, director del museo en 1881, lo que marcó un resurgimiento de los museos turcos.El Museo Arqueológico de Estambul

El ala correspondiente a las cerámicas muestra ejemplos de los azulejos y mosaicos turcos, algunos muy antiguos, de las construcciones civiles otomanas en Estambul. El Museo de Antiguos Trabajos Orientales (Ancient Oriental Works) fue construido por Osman Hamdi en 1883 como Escuela de Bellas Artes, o Academia. El arquitecto fue el mismo que posteriormente diseñó las alas adicionales del museo. Cuando la academia se mudó, el edificio se destinó al directorio del museo.

Este museo ostenta la extraña e inusual característica de ser uno de los pocos edificios diseñado para el propósito de ser un museo en el período en que fue construido. Es uno de los más hermosos y magnificentes ejemplos de arquitectura neoclásica en Estambul. En su fachada tiene una inscripción otomana que lee ‘Asar-i Atika Museum’ (Museum of Antiquities). La “tugra” (sello de los sultanes durante el imperio) es del sultán Abdulhamid.

El nuevo edificio con un diseño moderno y alturas considerables para poder apreciar obras como el sarcófago de Alejandro, y otros hallados en Sidón, fue diseñado por el famoso arquitecto de esa época Alexandre Vallaury.

Es un fascinante recorrido por el arte en su mayoría hecho en mármol y piedra, además de las cerámicas, y un repaso de los períodos que trajeron gran relevancia a estas tierras que unen continentes, océanos y culturas.