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La importancia del paisajismo

El Siglo de Panamá, 14 de septiembre de 2020

 

Sería una actividad relativamente fácil en nuestro país tropical

Según la sabionda Wikipedia, “el paisajismo es la actividad destinada a modificar las características visibles, físicas y anímicas de un espacio, tanto rural como urbano, entre las que se incluyen: los elementos vivos, tales como flora y fauna, lo que habitualmente se denomina jardinería, el arte de cultivar plantas con el propósito de crear un bello entorno paisajístico; los elementos naturales como las formas del terreno, las elevaciones o los cauces de agua; los elementos humanos, como estructuras, edificios u otros objetos materiales creados por el hombre; los elementos abstractos, como las condiciones climáticas y luminosas; y los elementos culturales”.  

En la facultad de arquitectura nos enseñaron esa materia, especialmente para diseño de jardines y de espacios para mostrar esculturas, como parques o plazas. En Turquía esta actividad está cultivada al máximo, algo que me impresionó desde la primera vez que visité este país, y ahora que tengo oportunidad de aprender un poco más de ella, no me canso de admirar los jardines públicos diseñados con preciosismo, los faroles en las plazas desde donde cuelgan jardineras con flores, los taludes que conjugan los colores a la perfección.

Hay que tomar en cuenta de que éste es un país donde se viven las cuatro estaciones del año, es decir, no florecen las mismas flores los doce meses, como sería el caso de Panamá. Esto hace más interesante la disciplina puesto que hay que dedicar tiempo, esfuerzo y creatividad para que las flores estén en su apogeo los 365 días seguidos.  

He descubierto una gran vocación en esta actividad y la responsabilidad, en los lugares públicos, recae sobre el ayuntamiento (municipalidad), que dedica departamentos enteros a mantener la vegetación. Sería una actividad relativamente fácil en nuestro país tropical, que además se convierte en terapia para los que se dedican a ella.  Bien podrían encargarse nuestros adultos mayores de una o dos cuadras de la Vía Argentina, que tanta afrenta ha recibido en el pasado lustro, y competir por la mejor y más cuidada de la avenida. 

El uso del bidé

Por Mariela Sagel, 7 de septiembre de 2020, El Siglo de Panamá

Recuerdo en mis años de infancia que en la casa familiar había un bidé en el baño de la recámara principal. Desde entonces no he vuelto a ver uno en Panama, pero sí lo he encontrado en hoteles de España, Italia y ahora en Turquía, en todos los inodoros, inclusive los públicos.

El bidé es un utensilio inventado en Francia en el siglo XVII para mejorar la higiene de las partes íntimas de las personas. En Estados Unidos se descontinuó su uso y seguramente eso ha hecho de que nos olvidemos de los beneficios del mismo. No es un reemplazo para el papel higiénico, por el contrario, una vez que se ha limpiado muy bien el ano y los genitales se utiliza para asegurar la limpieza de esta aérea del cuerpo humano.

En nuestros países cálidos es muy importante su uso porque la humedad y el calor contribuyen a volver estas áreas pudendas en atractivo de infecciones y malos olores. Su uso debería retomarse para que todos aprendamos a mantenernos y sentirnos limpios.

Los que me he encontrado en Turquía son apenas una pieza dentro del inodoro que se activa con una llave a un costado. El que teníamos en casa era una pieza adicional dentro del baño, lo que seguramente aligeró la eliminación del mismo por hacer espacio. Con esta nueva modalidad de incorporarlo al inodoro, no hay justificación para no contar con sus beneficios. Debería ser algo que sea obligatorio en las nuevas construcciones. Entiendo que en Panama hay la fórmula de instalar ese dispositivo en los baños modernos. Leyendo su historia, entenderíamos mejor la importancia que debe tener en el aseo personal de cada individuo.

Emprendamos una campaña para retomar el uso del bidé. Por nuestra salud, nuestra higiene y también para que las próximas generaciones aprendan de un artefacto que se inventó hace casi 5 siglos y no pierde vigencia.