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Camino del centenario de Turquía

Por Mariela Sagel, 26 de octubre de 2020, El Siglo de Panamá

El próximo jueves 29 de octubre la República de Turquía cumple 97 años de haberse constituido, bajo el liderazgo de Mustafá Kemal Atatürk, al que llaman el padre de la patria, y cuya figura y hasta firma se ven por todos lados. Atatürk fue un héroe de la Primera Guerra Mundial, en la que Turquía participó del lado de Alemania.  Ya desde antes del fin de la guerra se venían gestando movimientos revolucionarios que querían poner fin al larguísimo imperio otomano, que regía desde 1453 los destinos de este país euroasiático. 

No fue una tarea fácil ni inmediata.  Al final se logró su cometido y Turquía es hoy parte del G20 (los países más poderosos del mundo), de la OTAN, con el segundo ejército más importante y otros organismos. 

Es un país moderno, con una red de carreteras muy bien construidas y mantenidas, con trenes veloces y transporte aéreo a casi todas las ciudades de importancia. Pero sobre todo, es un país bellísimo. 

Este próximo 1 de noviembre Turkish Airlines reanuda sus vuelos a Panamá, suspendidos por la pandemia, y lo hará dos veces por semana, aumentándolo a tres en diciembre, tal como lo venía haciendo desde 2016. 

Con una vasta extensión territorial, es uno de los tres países en el mundo que tienen una parte en Europa y la otra en Asia.  Estambul, donde se escenifican casi todas las novelas que se ven en Panamá, es una ciudad llena de sitios históricos que hay que visitar, como la Mezquita Azul, la Hagia Sofia, la Cisterna, el Palacio Dolmebche y el mirador de Pierre Lotti, donde se puede apreciar el Cuerno de Oro, un estero que entra desde el Bósforo, que protegió en sus tiempos a Estambul de las agresiones extranjeras. 

Turquía tiene mucho que ofrecer a Panamá y los panameños mucho que mostrarles a los turcos.  Más allá de las famosas series, que tan populares han resultado, este país ha sido cuna de muchos hechos históricos.

Los rebrotes en Europa

Por Mariela Sagel, 19 de octubre de 2020, El Siglo de Panamá

Las noticias no dejan de ser muy malas. En Europa, donde gozaron el verano como si nada y sintieron que habían vencido el COVID, han vuelto a cerrar, y de manera muy estricta, casi todos los países. Desde el Reino Unido, Italia, España, Países Bajos y Alemania se han implementado toques de queda nocturnos, cierre de bares y restaurantes y la limitación de aforo en las reuniones privadas y, sobre todo, el uso obligatorio de las mascarillas. Da temor, toda vez que nuestro aeropuerto se ha abierto a los viajes internacionales y los primeros contagiados que llegaron a Panamá eran viajeros de algunos de esos países.

Espero que, con la apertura que se ha dado, no vayamos a volver para atrás. Ya hemos tenido suficiente en sacrificio tanto humano como social y sobre todo económico, para que nos vuelvan a confinar estrictamente. El estado, en forma responsable, a pesar de todas voces agoreras que criticaban la medida, nos encerró y nos obligó a no salir y no contagiarnos, a pesar de que algunos se saltaron olímpicamente las directrices impartidas.

Confío que, con la experiencia que hemos ido adquiriendo en estos meses, con la insistencia del uso de la mascarilla y el lavado de manos y el distanciamiento físico que debemos guardar, podamos superar esta prueba que nos confronta frente a un virus que ha sido devastador en el mundo, y que en Panamá, nos ha dejado lecciones que aprender, nos ha acercado más a la familia, a los libros, a la historia y también, lamentablemente, a las redes sociales, para bien o para mal.

Se puede viajar, siguiendo todas las medidas de bioseguridad que se anuncian, y se pude sobrevivir sin contagiarse, asegurándonos de tomar suficiente Vitamina C, D3 y Zinc, que son los principales aliados en esta batalla. Y no dejarnos llegar por el desasosiego, que nos baja las defensas y permite que el COVID entre en nuestro organismo.

Despido con este escrito al admirado poeta Arysteides Turpana, que perdió la batalla, pero también tenía otras comorbilidades.