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EL FINAL DE MILLENNIUM

Por Mariela Sagel, Vida y cultura, La Estrella de Panamá, 22 de septiembre de 2019

     Desde el año 2005 los lectores nos enganchamos con los libros de la que creíamos una trilogía, Millennium, escrita por el sueco Stieg Larsson, que había muerto el año anterior, a los cincuenta años, días después de entregar a su editor el tercer volumen y un poco antes de que se publicara el primero, “Los hombres que no amaban a las mujeres”.  Su pareja, con la que no llegó a casarse formalmente, Eva Gabrielsson, declaró en su momento que Larsson ya tenía empezada la cuarta novela.

     La segunda obra, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” se publicó el año siguiente y así mismo ocurrió con “La reina en el palacio de las corrientes de aire”.  Uno de los personajes principales, que franquició Larsson, fue Lisbeth Salander, una chica con piercings y tatuajes, inspirada en Pipi Calzalargas, personaje literario de la también escritora sueca Astrid Lindgren.  Lisbeth es una investigadora y hacker, una mujer joven invencible con una carga de maltrato familiar terrible, que la llevó a atentar contra su propio padre.  También catapultó a la fama al periodista Mikael Blomkvist (Lindgren también tiene un personaje que es un niño detective, Kalle Blomkvist) que dirige la revista Millennium, nombre que adoptó la saga.

Lisbeth Salander

     A estos libros le siguieron sus respectivas adaptaciones cinematográficas, las mejores y más sórdidas fueron las suecas, y solo un intento inicial de Hollywood, “The Girl with the Dragon Tattoo”, basada en la primera novela, estrenada en 2011 y con Daniel Craig de protagonista, que ganó un Premio Óscar por mejor montaje, además de ser nominada a Mejor Actriz, Mejor Fotografía, Mejor Mezcla de Sonido y Mejor Edición de Sonido. 

     Las secuelas del deceso del autor fueron devastadoras para su pareja, pero bien aprovechadas por su padre y su hermano, quienes lograron fichar al escritor sueco David Lagercranzt y así seguir con esta saga adictiva que, con este libro, “La chica que vivió dos veces” llega a su fin.

LARSSON, UN FENÓMENO MUNDIAL

     En su momento, Stieg Larsson se convirtió en un fenómeno literario, en una referencia obligada de novela policial o novela negra, casi un escritor de culto.  Para algunos es “una figura legendaria, cuyo extraordinario genio literario ha creado una de las obras literarias más importantes del siglo XXI” (www.evene.fr).  A estas opiniones se sumaron los que resaltaban el hecho de que retrataba a la sociedad moderna, lo que no había hecho antes ningún autor de este género.  No estuvo exento a su magia el ganador del Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa, que se precia de señalar con displicencia a los demás colegas como “escribidores”, pero en su momento le dedicó un artículo donde señalaba que “su obra perdurará porque se trata de ficción de la más amena, con unos personajes perfectamente definidos” que, según él, es lo importante.

     En 2013 la casa editorial Norstedts contrató a David Lagercrantz para la cuarta novela, “Lo que no te mata te hace más fuerte”, con una fuerte carga de espionaje internacional, que se publicó en el 2015, y en 2017 salió la segunda del sucesor de Larsson y la quinta de la saga, “El hombre que perseguía su sombra”.

     El año pasado salió en plataforma digital la adaptación al cine de “Lo que no te mata te hace más fuerte”.

LA CHICA QUE VIVIO DOS VECES

     Es notoria la diferencia entre uno y otro autor, desde que Lagercrantz se montó en la ola de Larsson.  El tono, el ritmo, las descripciones son diferentes, pero, de todas formas, la magia de Lisbeth y Mikael nos mantenía adheridos a las historias.  No faltaba Camilla (la hermana de Lisbeth), las referencias a Alexander Zalachenko (el padre abusador), Erika Berger, la amante y socia de Blomkvist y el imprescindible Plague, el hacker con que Lisbeth hace sus incursiones cibernéticas.

David Lagercrantz

     En esta ocasión, se suman un montón de personajes que a veces es difícil seguirlos, y se manejan dos tiempos y dos lugares diametralmente opuestos: Estocolmo y el monte Everest.  También una raza poco conocida, los sherpas, pobladores de las regiones montañosas de los Himalayas.  Todo este cóctel es el hilo conductor del libro “La chica que vivió dos veces”, cuando un mendigo muere en pleno centro gritando el nombre de un ministro, y sin identificación personal, solo se le encuentra un papel con el teléfono de Mikael Blomkvist.  Gracias a las pesquisas de la forense, que se niega a asumir que el cadáver, con visibles cicatrices y al que le faltan dedos, sea un indigente, y contacta al periodista es que se llega al meollo del asunto.

     Paralelamente, Lisbeth sigue en su guerra contra Camilla, su hermana, y esta vez se trasladan a Moscú y ambas se espían con tecnología de última generación, sabiendo lo que hace la otra en todo momento, esperando acabar con la vida de una o de otra.

     Blomkvist se acuerda del mendigo, porque en pleno verano iba vestido con un grueso abrigo, y a raíz de que la doctora lo contacta, él a su vez le pide ayuda a Lisbeth para conseguir información confiable.  Se van desenvolviendo hechos como que el mendigo murió envenenado y que el ministro participó de una escalada al Everest guiado por los sherpas.

     Al buscar a Lisbeth en su piso Mikael se da cuenta de que se ha mudado sin dejar pista y por más que le manda mensajes, ella no contesta hasta que, finalmente, se suma a la pesquisa y se va desmadejando toda una trama de política nacional e internacional que contribuyen al desaliento que está atravesando el periodista, que se toma un tiempo para descansar, dedicarse a una nueva novia que tiene mientras Erika se está divorciando.

                Larsson fue siempre coherente al estilo periodístico, y sus libros hasta podían pasar por un reportaje.  Lagercrantz sin embargo, nos da unos giros que se centran en la sorpresa a través de la trama.  Muchos de los fieles lectores de la trilogía inicial no lograron engancharse a los tres libros que prolongaron a Salander y Blomkvist, que fueron la argamasa que unió las historias, porque a veces los relatos tangenciales, como la investigación sobre la muerte del sherpa que es demorada o sobre el pasado del ministro, o la historia de amor de unos escaladores que mueren congelados nos despistan.  Sin embargo, cuando el autor hace mano de Salander, las escenas son descabelladas, de acción extrema, muy al estilo de la chica del tatuaje.

     En el segundo libro de Lagercrantz, el autor recurrió al recurso de los hermanos gemelos, y en este último libro se explica muy bien qué fue lo que pasó entre Lisbeth y Camilla, que son hermanas gemelas y cómo llegaron a ser tan diferentes.  Camilla tratará de acabar con Lisbeth y se agenciará a los sicarios más despiadados y sanguinarios y de la tecnología más compleja para conseguir su objetivo.   Lisbeth, por el contrario, titubea en apretar el gatillo cuando puede acabar con su gemela.

     Este último libro, que cierra la saga, gustará a los seguidores del autor vivo y seguramente no tanto a los de Larson.  Es una novela entretenida, explosiva, pero a la que hay que ponerle mucha atención para no perderse entre tantos nombres.  Es una lectura adictiva hasta la última página con un final que Lagercrantz se preocupa de dotar de fuegos artificiales que definitivamente sorprenden.