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TREGUA PAPAL


Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 20 de enero de 2018

     Esta semana se celebra en nuestro país la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), evento que reunirá a miles de jóvenes y adultos católicos y que contará con la presencia del Papa Francisco durante cinco días.  No hay duda de que es un evento importante, la 34 versión y el tercer país latinoamericano donde se realiza, después de Buenos Aires (1987) y Río de Janeiro (2013) y la primera vez en Centro América.  Si bien se acostumbra a celebrarla en los meses de julio o agosto, por gozar de temporada seca estos meses (le llamamos verano) se dispuso a organizarla en estas fechas.  Es sin duda el proyecto más ambicioso del presidente Varela y en vista de que sale del puesto a fines de junio, y las elecciones se celebrarán en mayo, hubiera sido inadecuado y un riesgo de lluvias hacerla en las fechas tradicionales.

     Los peregrinos han estado llegando en manadas y por los telediarios he podido conocer de las actividades que se han estado llevando a cabo en las pre-jornadas.  El gobierno nacional ha dado tres días libres a partir de la llegada del Papa Francisco por la alteración del tráfico y la movilización que ello implica.  Definitivamente que es una jornada histórica para nuestro país e independientemente de la creencia que tengamos, de la religión que practiquemos, debemos entender que el mundo nos mira, de que seremos noticias en muchos lugares y que, a pesar de que somos, en teoría, un estado laico, la religión católica es mayoritaria y tiene gran peso en toda la sociedad panameña y más con este gobierno.

     Debemos aprovechar esta semana para hacer una tregua, con la inminencia de los comicios y dejarnos de insultar, denigrar y esparcir “fake news” en redes sociales.  He visto con preocupación los deplorables señalamientos que circulan alegremente por WhatsApp y otros medios, contra Ana Matilde Gómez, candidata independiente a la Presidencia y Judy Meana, que correrá como suplente con el aspirante a la Alcaldía capitalina y realmente elevo mi más enérgica protesta porque, sea verdad o sea mentira, nada de lo que allí se dice es óbice para que no tengan un legítimo derecho a ser candidatas.  También protesto porque se trata de mujeres y todos sabemos que este país, aunque se diga que hay igualdad de género y se haya logrado una supuesta paridad en los cargos públicos, hay un acendrado machismo y mucha más misoginia de lo que uno pueda imaginar.  Lo vemos en forma palpable en la conformación de juntas directivas, en cargos importantes en la empresa privada y en los puestos públicos.

     Es difícil, para los incontinentes tuiteros y WhatsApperos contenerse y no reenviar textos y fotos que ni siquiera tienen firma responsable y que se convierten en virales.  Las mujeres siempre somos el blanco de los troles, de los acosadores anónimos y hasta de las mismas mujeres que nos ven como una amenaza.  Pero pregunto, ¿qué aporta uno al debate reenviando algo que daña la reputación de otro, que a lo mejor no conoce?  Seamos consecuentes con la responsabilidad que, como ciudadanos, tenemos ante el mundo y por lo menos en esta semana, cuando esté de visita el Papa Francisco, que tanto ejemplo ha dado de humildad y de tratar de enderezar los torcidos y millonarios senderos del Vaticano, mostremos nuestra mejor cara y recibamos con regocijo su visita.  Y que la tregua se extienda en lo moral y en el respeto al derecho ajeno, que, como decía Benito Juárez, es la paz.

     Y después, exijamos un detalle pormenorizado, una auditoría minuciosa, de los gastos en que se ha incurrido en este último y costoso capricho del presidente Varela, porque debemos conocer a cuánto ha ascendido lo que se ha invertido en esta jornada, al igual que de dónde han salido los fondos, cuando no hay escuelas ni centros de salud, ni garantía para nuestros agricultores de que sus productos van a ser comprados y consumidos y las calles están hechas un desastre, al igual que las alcantarillas se revientan en los puntos menos pensados, como ocurrió recientemente en Obarrio.  Es una gran oportunidad de que la gestión Varela, que ya agoniza y se terminó de hundir con la cantinflada de la quinta papeleta, muestre que es seria y que, aunque no haya cumplido con casi ninguna de las promesas que hizo en campaña, por lo menos ha administrado responsablemente los dineros del estado en este rubro, que seguramente representa el clímax de su gestión.

     Y después, con respeto, el que tenga que hacer campaña, que la haga con mesura y de altura, sin recurrir a acusaciones traídas de los cabellos, especialmente contra mujeres que aspiran a cargos públicos.  Es lo menos que espero en un país cuya población femenina es un poquito más de la mitad del total de panameños.