Infraestructuras Opinión Publicado en La Estrella de Panamá

Un centro para la inteligencia

Vista del Stata Center
Vista del Stata Center

Stata Center 1Stata Center 2Stata Center 3OPINION La Estrella de Panama, 8 de Noviembre de 2009
MARIELA SAGEL*

CAMBRIDGE, Massachusetts — En medio del campus del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), al otro lado de la orilla del Río Charles, se levanta una serie de edificios que reemplazaron un viejo inmueble identificado como Building 20, que fuera un albergue temporal de madera, construido durante la II Guerra Mundial, y sirviera para que grupos de investigación gestaran proyectos innovadores en esa época, en esta renombrada universidad, donde funcionó el Laboratorio de Radiología.

Estos edificios se conocen como el Centro Stata para las Ciencias de la Informática, Información y la inteligencia (The Stata Center for Computer, Information and Intelligence Sciences) y allí tiene su sede el Laboratorio de Inteligencia Artificial y Ciencias Informáticas (Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory), el Laboratorio para la Información y Sistemas de Toma de Decisiones (Laboratory for Information and Decision Systems) y el Departamento de Lingüística y Filosofía. La intención de hacer un centro en ese emblemático lugar era poder traspasar esa sensación de “serendipity ” (descubrir por casualidad algo muy bello) que tenía el Building 20 y poder acoger el trabajo en conjunto de selectas disciplinas.

El conjunto de edificios impresiona por su volumetría y lo excéntrico del diseño, que estuvo a cargo del arquitecto canadiense Frank Gehry y abrió sus puertas al público en 2004, siendo catalogado en como “una obra de arquitectura que involucra una evaluación muy seria de cómo viven y trabajan las personas, y al mismo tiempo destaca la importancia de la inventiva”.

El complejo tiene una extensión de unos 67 mil metros cuadrados y fue financiado mediante donaciones de filántropos como Bill Gates y Ray Stata (egresado de MIT en 1957) y María Stata, a quienes debe su nombre, porque todo el mundo se refiere a él como el “Stata ” o el Centro Stata. En MIT hay una tendencia a denominar los edificios por un número, sin embargo, en este caso, a sus dos torres se les ha llamado la G y la D. El edifico ahora es el Building 32. Como todo lo que representa la innovación, tiene sus adoradores y sus detractores.

Los diseños de Gehry tienen muchos ángulos pronunciados y parece que se fuera a colapsar en cualquier momento. Sus superficies son de materiales vistos, no repellados, como el ladrillo, acero, aluminio cepillado y metal corrugado. Hasta cierto punto, es como si se hubiera construido sobre la marcha, como si se hubiera improvisado. Quienes lo defienden esgrimen esta apariencia como una metáfora a la libertad creativa y el descubrimiento, que se supone que deben producir sus interiores. En una medición realizada en el año 2005 se colocó a MIT como la universidad que tenía la arquitectura más avanzada, recayendo ese mérito mayormente en el Stata Center.

No hay privacidad para los que trabajan en el edifico, de hecho, se han reportado casos de vértigo en una sala de conferencia por su particular diseño y no existe aislamiento acústico. Un feroz crítico lo comparó con una reversión estructural algorítmica para crear el desorden, una especie de antiarquitectura. El ubicar en esa estructura, se alega, departamentos científicos, es el símbolo de un castigo, lo que sería la ironía máxima.

En 2007 MIT demandó al arquitecto del Centro Stata y a la compañía que lo construyó, Skanska, por el diseño y la ejecución, que han causado filtraciones, rajaduras, crecimiento de moho, acumulación de drenaje y la obstrucción en salidas de emergencia cuando nieva o se acumulan escombros. Skanska ha dicho que el arquitecto ignoró las advertencias que le hicieron en su momento y rechazó las modificaciones que le sugirieron a su diseño. Gehry se defiende alegando que la empresa se fue con el “value engineering ”, que es el proceso de cortar costos eliminando algunos elementos del proyecto, que escogió no instalar ciertos dispositivos en los techos y que lo que busca MIT es el valor de su seguro.

Frank Gehry es el responsable del diseño del Museo de la Biodiversidad que se levanta en Amador. Hay que estar vigilantes para que el mismo se ejecute bajo un estricto escrutinio y no se convierta, en este caso, en un centro de la negligencia, contrario al de la inteligencia que exuda el de Cambridge.