LA CHARADA DE LA SEMANA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 28 de enero de 2018

El término “charada”, que también está vinculado a lo que se conoce como “adivina adivinanza”, es un pasatiempo que trata de adivinar una palabra mediante una indicación que hay sobre su significado, se descompone en partes, y estas partes forman otras palabras. Estuvo muy de moda en el siglo XVIII en Francia y posteriormente pasó a otros países y se divulgaba a través de los diarios de la época.  Deberíamos ejercitar las neuronas para ponernos a jugar este pasatiempo mientras logramos entender las coyunturas políticas que vivimos a diario, y seguramente no descifraremos lo que se pretende lograr antes de que entremos en el adormecimiento de los carnavales, que este año se celebran a inicios de febrero.

La semana inició con la esperada convención del partido Cambio Democrático (CD), esperada porque tiene más de un año de retraso y era pospuesta con artilugios que pretendían lograr que volviera al país el dueño de ese partido, preso en Miami. Como los tiempos se acaban, ya no era posible posponerla más a riesgo de no poder participar en las elecciones generales del otro año.  El resultado no fue una sorpresa, pues siendo un partido de oportunistas y conformado por tránsfugas, que bailan al mejor postor, tanto su fundador como su sufrida y abnegada esposa y todos los que estaban en la línea de defender lo indefendible fueron derrotados.  Es posible que los que triunfaron buscan sobrevivir a la debacle que causó el amo y señor del CD, pero nos queda la duda si no habrá una mano peluda detrás del triunfo de un pariente del presidente Varela, para lograr no solo terminar sin obstáculos su accidentada gestión, sino asegurarse una eventual reelección (o por lo menos una cuota de poder).

Convenientemente, porque si bien los panameñistas son escasos de inteligencia, pero especialistas en matraqueo, lograron posponer la ratificación de las designadas a magistradas por el Ejecutivo hasta después de que el CD tuviera nuevo mandamás.  Durante la semana que recién terminó, las mencionadas abogadas –que han sido objeto de toda clase de críticas por las que, cualquiera que se respete hubiera declinado la deshonrosa designación ya que no hay necesidad de imponerlas de esa manera – tuvieron su momento de descarga ante la comisión de credenciales y no estoy segura de que sus intervenciones las hayan ayudado a convencer al público de su independencia y capacidades.  Lo que si demostraron fue una gran agresividad, seguramente producto de esta larga y tortuosa senda en que las ha embarcado el presidente, mucha arrogancia y una de ellas, craso desconocimiento de las leyes y procesos que debería conocer como profesional del derecho y eventual magistrada.

El resultado no sorprendió a nadie: los diputados oficialistas votaron y las señoras pasaron ese filtro, a pesar de los cuestionamientos, –algunos muy serios y sustentados – con la ayuda del voto mágico de un ex aliado de Martinelli, el diputado Muñoz, que ahora ha formado un partido pero que sigue siendo de la bancada del CD.  Uno de los más destacados méritos que tiene el diputado Muñoz, del cual se precia a voz en cuello, es que nunca ha leído un libro.

La Asamblea Nacional no ha puesto fecha para que la aprobación vaya al pleno, y la presión del director del matraqueo va en aumento, como dicen que van las ofertas por el voto aprobatorio.  Veremos si el CD realmente tiene compromiso con el país o con el pariente.  Nos quieren llevar a esa plenaria en vísperas de los carnavales para que entre el “guaro y campana” nos olvidemos de otra burla más.

También en esta serie de charadas se celebró otra audiencia del preso de Miami, el ex presidente Martinelli, y la posibilidad de que regrese a Panamá cada vez es más real.  Muchos reclamarán que venga y pague sus culpas aquí.  Otros, entre los que me cuento, sentimos que, de hacerlo, va a enredar y enrarecer más el clima político, que siente impotencia por la falta de transparencia en los manejos de temas tan importantes y contundentes como los sobornos de Odebrecht, entre otros.  Seguramente le darán país por cárcel, estando la administración de justicia como está, y se burlará de todos, incluyendo de los que no le dieron el voto de confianza para que siguiera administrando el partido que fundó como su feudo privado.

 

URGENCIAS DE ESTOS TIEMPOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 22 de enero de 2018

Estamos viviendo tiempos extraños, en los que en mitad del verano o temporada seca (para los panameños) caen fuertes aguaceros, al punto de que dicen los que supuestamente lo vieron, que hubo partes de la ciudad que recibió granizo del cielo, en pleno mes de enero, el mes más agradable de este inmisericorde clima.

El medio ambiente se ha vuelto loco, dicen otros, pero todo esto, al igual que las temperaturas extremadamente bajas en Canadá, en el norte de Europa o en Rusia no es otra cosa que el irrespeto que hemos hecho por tantos años a la naturaleza.  Ella, la madre naturaleza, siempre se cobra sus deudas, tarde o temprano. Así es como el agua siempre busca su nivel, o la tierra lo que le hayan arrebatado.

Uno de los aciertos que ha tenido este gobierno, tan desacertado hasta en los temas que no le concierne, como regular el uso de la Cinta Costera por medio de un decreto del Ministerio de Obras Públicas (la información de celebrar algo en lugares abiertos siempre ha sido potestad de la alcaldía, a quien se le informa, no se le pide permiso) es el de prohibir el uso de bolsas plásticas para el expendio de cualquier artículo, dando un tiempo prudencial a los almacenes para que se vayan adecuando.  Volverán los cartuchos de manila, las bolsas de papel (ojalá que sea reciclado) y demás formas de cargar con la compra (hay bolsas reutilizables que desde hace años han estado promoviendo ciertos comercios).

Es hora de que tomemos conciencia de que el planeta está dando signos de agotamiento y hartazgo por tanto abuso.  La disposición a ultranza de la basura, sin tomarse el cuidado de reciclarla, y el desecho de lo que se puede reutilizar es una prioridad del ser humano y así lo deben entender los responsables del manejo de la cosa pública.  Empecemos por educar desde nuestras casas reciclando, dando un mejor uso a lo que botamos y utilizando bolsas de papel para la compra.