February 23rd, 2010 · Comments Off
MARIELA SAGEL
El Siglo, 22 de Febrero de 2010
Sin apenas darnos cuenta nos desayunamos un día con la creación de un Ministerio de Seguridad. La figura, que no es aberrante ni mucho menos innecesaria, nace como resultado de las pugnas internas de poder que existen en el gabinete y no es incluyente de todos los estamentos que caen dentro del tema “seguridad”, del que existe total descontrol.
A fines de la gestión del ex presidente Pérez Balladares presenté al Consejo de Gabinete la propuesta de crear dos viceministerios dentro del ya enorme Ministerio de Gobierno y Justicia –que de justicia no tiene nada, más que el nombre y un par de juzgados nocturnos–. La explicación de motivos sustentaba que, habida cuenta que no existe un ejército en el país, los temas de seguridad debían tratarse con mayor celeridad y excluyéndolos del maremágnum de dependencias que ese ministerio tiene, entre los que está la política indigenista, los correos y la banda republicana.
El quinquenio siguiente se sumió en el sopor propio de los gobiernos arnulfistas (aún así dos ministros de Gobierno saltaron de allí para la Corte Suprema) y, a raíz de la elección de Martín Torrijos a la Presidencia, le hice llegar mi propuesta. Como era una iniciativa producida por “gente del Toro” ni me pararon bolas, pero fue cuando Rodrigo Cigarruista fue nombrado en el Servicio Marítimo que esa idea logró cristalizarse y de hecho, el señor Cigarruista fue el primer viceministro de Seguridad que tuvimos en Panamá.
En los estertores del gobierno de Torrijos, el ministro Delgado propuso cinco decretos ley que hasta le costaron el puesto, donde se reforzaba la seguridad del país. En campaña, los adláteres del cambio anunciaron a voz en cuello que derogarían esos decretos ley, pero ahora, en el poder, como que ya no le son tan incómodos, de hecho, mejor tener más control desde un poderoso Ministerio de Seguridad. Nunca más se habló de la amenaza que los decretos ley DDD o que la militarización de la policía representaría una vuelta a los abusos del odiado G2.
Ahora tendremos un ministro de Seguridad que deberá velar por lo indefendible que son nuestras costas y nuestras fronteras para el enemigo más grande que tiene el país, que es el narcotráfico y sus secuelas. No hay más detalles del asunto y mucho menos, en quién recaerá esa responsabilidad.
El tema da para muchas consultas, opiniones y especulaciones. Un estamento así debe tomar en cuenta que no hace falta un pie de fuerza en las fronteras, sino la presencia de todas las dependencias del Estado que tienen un control sobre lo que ingresa y lo que sale: migración, aduanas, salud, etc. Debemos estar vigilantes para que no vayamos a crear un ente incontrolable y preguntarnos si, en el fondo, no es una vuelta al militarismo.
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February 23rd, 2010 · Comments Off
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| MARIELA SAGEL
Hoy viernes, 12 de febrero, el presidente Ricardo Martinelli deberá designar tres nuevas personas ante la Junta Directiva de la Autoridad del Canal dePanamá, ya que se vencen los periodos de Mario Galindo, Guillermo Quijano y Antonio Domínguez, quienes gozan de amplia reputación como
 Detonación realizada el día que se iniciaron los trabajos de ampliación
profesionales probos y que fueron bastiones importantes durante la consulta que se realizó sobre la ampliación en el año 2007. Al momento, no suena ni un nombre que no sea parte de su congregación de adeptos. Y tal como lo expuso sabiamente el mismo Dr. Galindo, la independencia o separación depoderes se debe dar entre los órganos de control: Contraloría, Corte Suprema y Ministerio Público, y estas tres instituciones han sido recientemente asaltadas a mano armada por el Ejecutivo, al imponerse allí personas que no son idóneas para ejercer cargos de magistrados, tienen vínculos muy personales para ser contralora y la suspensión arbitraria de la procuradora Gómez, poniendo en su reemplazo a una persona que ni siquiera era parte dela institución, como exige la ley.
La ACP le llega ahora en bandeja de plata, como un trofeo gratuito, y encima, al imponer a quien quiera, no tendrá que violentar ningún procedimiento. Es la única institución casi libre —hasta hoy— de corruptelas y manos peludas de los políticos. Se encuentra comprometida con todos los panameños y es ante los ojos del mundo un modelo irrepetible. Es nuestra fachada que respalda la globalización y el comercio mundial, especialmente ahora en su proceso de ampliación. Si los panameños le permitimos al Presidente repetir en la ACP el antojadizo desenfreno que ha seguido con los otros nombramientos de su cuestionado gobierno, empezará la contaminación de nuestro modelo institucional, el desandar del prestigio ganado ante los ojos del mundo y la desmoralización laboral del recurso humano de la ACP.
No es posible que no existan panameños profesionales probos que puedan ser designados ante esa Junta Directiva que no sean un factor de cuestionamiento por parte de la sociedad. Eminencias como Fernando Aramburú en economía, Moisés Castillo o René Orillac en ingeniería, Stanley Heckadon por la parte ambiental o mujeres como Ana Elena Porras, antropóloga reconocida, serían personas que aportarían con su experiencia ante el difícil reto que enfrentamos todos. No creo que esa Junta Directiva necesite a un publicista para funcionar mejor.
Preocupémonos ahora y asumamos nuestro compromiso social, porque también nosotros podemos ser arrastrados más allá del punto de no retorno al que nos arrastran los gobernantes fantasiosos. Es fácil asumir una postura de no preocupación, descalificando las advertencias al catalogarlas de exageradas. Esas defensas son parte de la locura común, la misma que lleva a la Presidencia a muchos engreídos y que después no indemniza ningún lamento tardío. |
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February 23rd, 2010 · Comments Off
Publicado en El Siglo, 4 de febrero de 2010
MARIEL SAGEL
En fecha reciente, nuestro incontinente mandatario citó a los dueños de los dos canales de televisión más importantes al Palacio de Las Garzas para advertirles que tenían que bajar el tono de las noticias que pasan —siempre que no le favorezcan a su gobierno— y modificar el horario en el cual se transmiten las narconovelas, donde aparecen actos explícitos pecaminosos. A raíz de ese acontecimiento, que es un atentado a la libertad de expresión que tanto pregonan algunos diarios, siempre y cuando esa expresión les sea favorable a sus intereses, me preguntaron si yo había firmado el acuerdo del 15 de septiembre de 1999, mediante el cual los dos magnates de las televisoras se adscribían a un pacto de autorregulación.
Por respeto a mis lectores, deseo ilustrarles que la Dirección de Medios de Comunicación pasó a ser parte del Ente Regulador de los Servicios Públicos mediante la Ley 24 de 1999 en el mes de junio de ese mismo año. Con esa acción, el gobierno del Dr. Ernesto Pérez Balladares se anticipaba a otorgar, con transparencia, la apertura de las frecuencias que se iban a liberar cuando los gringos salieran de las bases y que no se prestara para un tráfico de influencias, como había sido hasta la fecha la concesión de éstas, tanto de radio como de televisión. Es así que, al entregar la gestión de gobierno el 1 de septiembre de 1999, no me correspondió a mí como Ministra de Gobierno, firmar dicho acuerdo de autorregulación.
Sin embargo, he seguido de cerca —aunque me confieso antitelevisiva— la forma cómo los noticieros nos abruman con malas noticias y muchas veces se alían en forma morbosa para desinformar. Recientemente estuve involucrada en un incidente desagradable, por estar en el lugar equivocado a la hora equivocada, tropezándome con un operativo de la DIJ, y me bajaron del auto —a mí y mi compañero— “con las manos arriba”. Una vez hechas las explicaciones del caso y habiéndome identificado debidamente, nos dejaron continuar nuestro trayecto. ¡Cuál no sería mi sorpresa que en el noticiero estelar de TVN la noticia más importante fue que una “alta funcionaria del gobierno de Pérez Balladares estaba inexplicablemente en el área”! Durante una hora, la escena de nuestro auto retrocediendo mantuvo a los televidentes en vilo. La ocasión era propicia: era el 5 de enero y precisamente el ex presidente estaba a unos días que le violentaran sus derechos fundamentales..
Así que los directores de noticias deben hacer un mea culpa, revisando si se están autocontrolando verdaderamente y también poner sus barbas en remojo, porque ya probaron del mazo que simbólicamente esgrimió nuestro Chávez criollo al inicio de su gestión.
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February 23rd, 2010 · Comments Off
Publicado 21 de Febrero en Facetas
La Estrella de Panamá
El año pasado, durante la celebración de la V Feria del Libro que tuvo como país invitado al Perú, compré “Memorias de una dama”, de Santiago Roncagliolo, el escritor peruano que en el 2004 ganó el premio Alfaguara por su novela “Abril rojo”. La novela se veía atractiva y con una portada impecable. Cuál no ha sido mi sorpresa que, al leerla, me resultó fascinante, más que “Pudor”, otra obra del mismo “escribidor”, como le gusta llamar a los escritores el inmaculado Mario Vargas Llosa. Me llena de curiosidad que Vargas Llosa utilice una y otra vez este adjetivo ya que el DRAE tiene el significado de esa palabra como de “mal escritor”.
Roncagliolo no solamente se le va la mano en maestría con esta historia sino que hace gala de una fuerza que –supongo es el resultado de su oficio–, entrelaza el buen manejo del lenguaje, la amenidad, con datos históricos y mucho humor, al punto que él mismo es un personaje, a veces antipático. Es una novela profunda y tiene tramas muy poco comunes.
La historia se basa en un escribidor (o aspirante a escritor) que en Madrid se empata con una dama de abolengo y fortuna, que lo contrata para escribir sus memorias. Su fuente original eran los relatos de la doña pero, gracias a un viaje que hace a la República Dominicana, va descubriendo oscuros lazos que vincularon al padre de la señora con la Mafia, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), las dictaduras de Fulgencio Batista y Rafael Leonidas Trujillo, además de con Mussolini y otras figuras del eje nazi. Sus pesquisas lo llevan a conocer o alternar con escritores famosos y editores ídem, –entre ellos el mismo Vargas Llosa— y llega hasta a la casa de una conocida cubana que era amiga de su patrona. La historia no pierde acción y, aunque va de un tema a otro, y a veces habla en primera persona y en otras recoge los relatos de los que entrevista, no despista y nos hace aferrarnos a su narración como la señora en cuestión se aferraba a su pasado y el odio y rencor que le tenía a su familia por haberla despojado de 400 millones de dólares.
Pero lo más fascinante ha venido después de leer el libro y consultar toda la polémica que se ha desatado en torno a la prohibición del mismo en algunos países de América Latina. Tal parece que la novela no es tanto de ficción como que la aristocrática dama de veras existió, en la República Dominicana, y que su verdadero nombre era Nelia Filomena Barletta, hija de un italiano que hizo fortuna en la isla de nombre Amadeo Barletta (el personaje en la obra se llama Diana Minetti y también tenía un padre italiano con nexos sospechosos con la mafia y los nazi y representante de marcas de automóviles americanos en Cuba y la isla de Quisqueya, a quien su propia hija define como “un pequeño Be rlusconi de los trópicos”). El escándalo ha sido tal que son muchos los artículos a los que uno puede referirse en Internet sobre la señora Barletta, toda su historia familiar, sus pleitos sucesorios y la sospecha que la editorial no ha hecho circular el libro en ciertos países, mucho menos en la República Dominicana, donde se alega que se hacen copias clandestinas que ascienden a varias decenas de miles de ejemplares piratas.
Uno de los artículos más interesantes que leí fue de Gerardo Reyes, el periodista colombiano responsable de América Latina de El Nuevo Herald, de quien he leído los libros “Don Julio Mario, una biografía no autorizada” y “Los Dueños de América Latina”, en el cual fungió como coordinador. En ese reportaje, publicado el 24 de enero pasado, da cuenta de las opiniones que toda esta polémica ha generado en la República Dominicana, incluyendo la mención de una noticia que señala al Secretario de Cultura dominicano, José Rafael Lantigua, que “emplazó recientemente a la editorial Alfaguara a explicarle por qué la novela circula de manera clandestina si no existe ninguna legislación que prohíba su libre comercialización”.
Y tal parece que Reyes ha rastreado antecedentes sobre escaramuzas de la familia Barletta, en los años 90, cuando hubo fuertes indicios de evasión de impuestos por temas de sucesión, al punto que un senador, Darío Gómez, denunció ese año que los medios dominicanos estaban “amordazados” cuando no logró que el Congreso debatiera el tema.
Verdad o mentira, estafa o arreglo entre la familia del personaje principal para que no se diera a conocer la historia posterior a su muerte (la señora Barletta falleció en 2002), toda ficción tiene una base real y lo que hace el escritor es darle un halo de fantasía y valerse de recursos que exciten la imaginación para que no sea una historia aburrida de contar. Roncagliolo logra, con este libro no solo reunir historias de épocas donde el poder y el dinero eran los que gobernaban –en algunos países aún lo hacen— sino que describe de manera magistral lo que pensaban los americanos de esas islas donde resplandecían los anuncios de neón, el azar y la prostitución (Cuba y la República Dominicana eran sus feudos privados).
Su lectura me fascinó, la forma como te captura desde el principio es arrebatadora y cómo te lleva el autor por toda la trama, además de divertir, muestra hitos históricos que son importantes conocer y recordar. El escritor mezcla muy bien los tiempos, sus personajes son honestos y totalmente humanos y tiene una estructura de la memoria y el relato –establece muy bien qué cuenta uno y qué cuenta el otro- y de cierta forma reconstruye la memoria en un relato de una forma muy atractiva, sin dejar de ser recuerdos y verdades. Es una crítica acérrima al sistema latinoamericano, aún vigente, de derecha y de izquierda, ya que nuestra historia se repite siempre, es como el humo, la misma en todos lados.
Me encantó descubrir toda la entelequia que existe detrás de la novela y que catapulta al autor irremediablemente a la fama, toda vez que cuando se prohíbe un libro es cuando más la gente lo busca, lo fotocopia y lo lee, en parte por el morbo, así que flaco favor se le hace a la editorial no circularlo en los países donde no ha llegado. Y el descubrimiento más grato fue reconocer en uno de sus personajes a una extraordinaria amiga cubana de hace más de 20 años, Natalia Bolívar, quien me confió su manuscrito de “Los Orishas de Cuba” para que lo sacara de la isla y se publicara en 1988. En una de las notas periodísticas que hablan sobre la realidad de la saga Minnetti-Barletta señala que la amiga de la dama aristócrata a la que el biógrafo fue a visitar en La Habana seguramente era mi amiga Natalia.
Gracias a toda esta polémica que ha desatado un libro que además de bien escrito es punzante en su crítica a la sociedad y los patrones que prevalecen en ella, Santiago Roncagliolo es el autor más demandado del mercado negro.
La prohibición del libro en algunos países de Latinoamérica ha desatado una gran polémica. Al parecer la dama no es una ficción.

El escritor peruano Santiago Roncagliolo

Portada del libro Memorias de una Dama
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February 23rd, 2010 · Comments Off

Portada del libro El Mecánica del Corazón

El autor de Mathias Matzieu
Mariela Sagel
14 de Febrero de 2010, Día D del Panamá América
En un formato pequeñito y con una exquisita portada, nos llega el libro “La Mecánica del Corazón”, del autor francés Mathias Malzieu, quien ha publicado otros títulos anteriormente y ha merecido buena crítica por éste, que tiene un acento gótico y clásico.
El autor, nacido en 1974, es además cantante de uno de los grupos pop más populares de Francia, Dionysos. Su contraportada lo anuncia como un cuento para niños grandes, ya que todos hemos sufrido en algún momento (o en muchos) por cuenta de un amor. Además del libro, el autor grabó una banda sonora cuyos discos han vendido cientos de miles de copias y se apresta a filmar la película de dibujos animados que dará vida a Jack, el personaje principal y su amada Miss Acacia.
En conjunto, La Mecánica del Corazónes un relato fantástico, que demuestra las habilidades narrativas del autor, y que a la vez que usa el ingenio para crear situaciones inusuales, denuncia la marginación y burla que sufren aquellos chicos diferentes –sea por deformaciones corporales, discapacidad o por su procedencia— en su medio, en la escuela o lugar donde vive. El autor, al ser interrogado por qué había escrito la historia, contestó que porque se había enamorado. Sin embargo, la intención de la persona que crió a Jack fue ponerle un dispositivo rudimentario para, precisamente, alejarlo del amor y por ende, del sufrimiento.
La historia es narrada desde Edimburgo, la segunda ciudad de Escocia, la noche más fría del invierno de 1874, cuando una prostituta da a luz a un pequeñín que es recibido por la partera y abandonado con ella. Ese Jack tiene un corazón muy débil y la doctora le coloca uno en forma de reloj de madera, de esos que hay que darles cuerda, con la intención de que nunca sufran y para que nunca se enamoren. A medida que el pequeño Jack crece y experimenta el rechazo por su permanente tic tac, van sumándose otros personajes que tienen su carga de emotividad y de amor, precisamente del que él debería huir. Uno de esos amigos que va haciendo durante su vida es Georges Méliès, que con ese mismo nombre sirve de compañero y guía al protagonista principal, hasta el final, y quien lo rescata de su agonía al arrancarse su corazón de madera en un arrebato de amor y para demostrárselo a su amada. Méliès fue uno de los pioneros de la cinematografía, tras sus propios creadores, los hermanos Lumière. Méliès se llama a sí mismo un prestidigitador deprimido por, otra vez, fracasos de amor, pero no se da por vencido y Jack lo encuentra en París como un relojero que también es mago, muy al estilo de Robert Houdin (el ilusionista, relojero e inventor de aparatos oftalmológicos tras el cual el célebre mago Houdini eligió su apodo en homenaje a su precursor) y emprende con él una carrera desaforada hacia Granada, en Andalucía, España, detrás de su amada.
Malzieu ha escrito un cuento de 176 páginas que provoca comprar de diez en diez para regalar a nuestros seres queridos y recrea el amor, los celos, la pasión y la lealtad a y de los amigos. Se traslada tras el flechazo que recibe de Miss Acacia, una pequeñita bailarina de flamenco, muy miope, a Granada, donde transcurre la mayor parte de la historia que está llena de ternura y de recursos imaginativos que sorprenden, cuyos personajes todos tienen o viven excesos de amor. Precisamente, el amor del que a Jack le pretendían esterilizar.
El libro irrumpió en Francia a mediados del año pasado vendiendo más de 170,000 copias de una sola tirada y hoy lleva ya traducido a 14 idiomas. Además de lo seductora de la historia, la velocidad con que es llevada desde la fría y gris Edimburgo, pasando por París y luego en Andalucía, y contrario a lo que dicen los muy leídos libros de autoayuda, es un cuento que te hace evaluar el significado de la amistad, de la compasión y del amor, en todos sus sentidos.
En You Tube, ya está disponible un videoclip que escenifica la historia con marionetas y que es una verdadera preciosidad.
Tags: Literatura · Publicado en Día D