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ABATIMIENTO POLÍTICO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 25 de noviembre de 2018

La semana pasada publiqué un semi inventario de los temas que quedan como promesas incumplidas por la gestión Varela, y solamente alcancé a cubrir lo que correspondía al órgano ejecutivo. Y me quedé corta.  Nuevos desarrollos y acontecimientos me llevan a retomar el tema, pero esta vez con una perspectiva de cansancio, molestia (y eso que no me voy a meter con la promesa de 0 letrinas o techos de esperanza) porque tal parece que la ineptitud, el descaro o ambos son contagiosos, y han llegado hasta la Contraloría, pasando por el Ministerio Público.

Parece que al presidente le advirtieron lo peligroso que era tener en “stand by” el nombramiento de los magistrados que desde hace un año está pendiente y que trató de subsanar imponiendo a dos damas que lo que recibieron fue una palera como no se ha visto antes, sin que las mismas tomaran la digna decisión de declinar su designación.  Esto fue en enero y es a fines de noviembre, con las recomendaciones de más de una decena de nombres que pasaron los filtros del Pacto de Estado por la Justicia, que se anuncian dos de los tres nombramientos pendientes.  A lo mejor le entró miedo al presidente la inexplicable decisión del magistrado Oydén Ortega de circular un proyecto que sacaría del ámbito de la Corte Suprema el enjuiciamiento del ex presidente Martinelli.  Inexplicable la razón de esta iniciativa y lo que ha salido de la venta de fallos por parte de su hijo, aún sin aclarar, –como casi todo en este país–, empaña su trayectoria en esa instancia judicial.

Uno de los designados, el señor Olmedo Arrocha, no estaba en la lista que se le recomendó al presidente por parte del Pacto de Estado por la Justicia, ratificado por el Procurador de la Administración. No dudo que tenga los méritos para ser magistrado.  Se proyectó muy bien con el manejo de la entrega de los Cepadem y esa exposición mediática seguramente lo posicionó como magistrado en potencia.  Es autor del libro “Biografía y Genealogía de un Código”, que se publicó hace dos años en ocasión del centenario del Código Civil y que nos fue regalado, a los ex ministros de Gobierno, en un regio almuerzo que nos ofreció el entonces ministro Milton Henríquez.  Aparte de eso, el hecho de que sea o haya sido del partido panameñista no es necesariamente un mérito, pero siempre se le puede dar el derecho a la duda.

Sobre el otro nombramiento, el del magistrado Abel Zamorano, es más que merecido y válido.  El Licenciado Zamorano ha estado en el puesto del defenestrado ex magistrado Alejandro Moncada Luna por tres años porque era su suplente y ya era hora que lo nombraran en propiedad.  Ha dado muestras de ser un funcionario eficiente y no evade sus responsabilidades, como algunos de los que ensucian esa corte.  Queda el tercero, y todo indica que dejarán a Jerónimo Mejía, lo que permitiría continuar el juicio al ex presidente Martinelli desde esa instancia.

Al que no se le puede dar el derecho a la duda es al Contralor, que en declaraciones lamentables abogó por “darle una segunda oportunidad” a la constructora Odebrecht, cuando en todos los países donde se le ha comprobado que pagó sobornos tanto los presidentes como los jefes judiciales han sido removidos o enjuiciados.  Solamente hay que asomarse a los últimos acontecimientos que se han dado en Colombia con el Fiscal General de la Nación que, para más inri, tiene un departamento en Madrid comprado por una empresa panameña.  Tampoco al presidente que, aludiendo a la Biblia, abogó por darle otra oportunidad a esa empresa brasileña.  Como bien tuiteó mi colega y amigo, Ricardo J. Bermúdez “A confesión de parte relevo de prueba: el vídeo adjunto confirma que la desvergüenza, inopia e indolencia, no solo son altamente contagiosas, sino que afectan a nuestros funcionarios y carcomen el sentido y fondo de la Constitución de manera peligrosa. ¡Inaudito este pretexto!”.  Está demostrado hasta la saciedad que el presidente o, en su defecto, su campaña, recibieron dinero de Odebrecht, que ellos aleguen que fue una donación es cosa de interpretación y de encubrimiento.

No sé qué título le pondré a mi próximo artículo, que pretende abarcar el tema de la Asamblea Nacional, que no es nada menor y que involucra toda clase de escándalos.  Pero mientras tanto, veremos qué hacen con los hermanitos Martinelli que fueron pescados “infraganti” en Miami y guardados a buen recaudo para celebrar el Día de Acción de Gracias en una prisión para personas indocumentadas.

ENTRETENIMIENTO POLÍTICO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 18 de noviembre de 2018

Así definió el sociólogo Danilo Toro lo que estamos viendo y viviendo.  A cinco meses de las elecciones generales del año 2019 no hay propuestas, ni planes, solamente la sacadera de trapos que es común en nuestros patios limosos.

Y es que lo que va a encontrar el próximo gobierno es grave, en todo sentido.  El legado de Varela es doloroso, catastrófico y se puede resumir en lo siguiente y me quedo corta:

Una dispensa fiscal de 300 millones porque el presupuesto no le alcanzó.  El cierre de muchas empresas, que arrojaron a las filas de desempleados a miles de panameños.  En todo el país ha ocurrido este fenómeno, incluso de empresas centenarias e icónicas.  La ciudad nunca se ha visto tan llena de avisos de Se vende y Se alquila.

El paro del Sindicato Único de Trabajadores (SUNTRACS) afectó a la economía por mil millones y ha encarecido y postergado la entrega de obras de infraestructura.  Pero han agarrado este hecho como la culpa de todos los males.

Varios bancos se vieron afectados por nuevas normativas y los escándalos de los #PanamaPapers, además de la indiferencia y hasta negligencia del gobierno para enfrentar las acusaciones que se le hicieron al Grupo Waked, forzándolo a despedir miles de trabajadores y despojándoles de todas sus fuentes de negocios.

Los corredores, que en teoría iban a ser nuestros, se han vuelto a empeñar por 30 años, a fin de conseguir más dinero.  Pero dinero para qué si las obras no se ven.  Como no hay visión de país, se va a tientas en lo que se hace.

El gasto público supera en 60% al del gobierno anterior pero no se refleja en mejor calidad de vida ni mejora en las infraestructuras. Las calles y carreteras están en el peor estado que nunca nadie se imaginó y son una amenaza para los autos que por ella circulan.  Si hay una instancia de gobierno que ha sido deplorable es el Ministerio de Obras Públicas.

Se han publicitado como la gran cosa programas fallidos, como el de Panamá Bilingüe, quedando Panamá entre los países con peor manejo de ese idioma.  La devastación de las riberas del Canal de Panamá y permisividad del Ministerio de Ambiente, en abierta complicidad con desarrolladores es rampante.

Han sido un fracaso total las campañas de turismo, con el resultado de una desocupación hotelera galopante y una baja en el consumo en restaurantes y sitios de recreo.

La delincuencia común y la organizada está fuera de control y sin esperanzas de que se componga.  Las obras de hospitales están paralizadas. El Hospital del Niño está a la espera de la orden de proceder desde el año 2012 para construir un muy necesitado edificio nuevo en el terreno que antes ocupó la embajada de Estados Unidos en la Avenida Balboa.

La mentada Cadena de Frío, la Ciudad Hospitalaria (ahora llamada de la Salud) y otros proyectos no terminan de despegar. La Caja de Seguro Social ha estado en el ojo de la tormenta todos estos años y sus directores han llevado a cabo una gestión irresponsable.  El Instituto de Acueductos y Alcantarillados sigue en estado catatónico y los problemas de distribución y gestión del agua siguen sin resolverse.

El cacareado control de precios no ha tenido impacto en la economía familiar y cada día es más caro tener una despensa relativamente surtida en los hogares.

Panamá es hoy día uno de los países más caros de América Latina, el séptimo más desigual del mundo y el cuarto más corrupto en el continente.

Las promesas de campaña como la renovación de Colón y el caprichoso remozamiento de la calle Uruguay y del área del Cangrejo solamente sirvieron de plataforma electoral para aspirantes a candidatos a presidente.  La responsabilidad de lo mal diseñados y, sobre todo, lo mal ejecutados de estos proyectos no es solo del contratista, recae en quien lo contrata porque debe supervisar que se hagan bien.

La oficina de comunicación del estado y las campañas de publicidad que han llevado a cabo parecen diseñadas por un acérrimo enemigo de la gestión Varela.  No pegan una y ese estribillo de “Todo es por ti” es ofensivo porque los eligieron para que trabajaran por Panamá, así que no hay nada de qué agradecerles.

Los nombramientos de miembros de la Junta Directiva del Canal y de magistrados de la Corte Suprema de Justicia duermen el sueño eterno de las tortugas.

Se va a necesitar de mucha entereza, coraje y mano dura para echar adelante el país y el consenso de las mejores mentes y la disposición de los empresarios a no seguir facturando solamente para ellos sino para el resto de la población.

Pasemos de la etapa de entretenimiento a la de la planificación.  Ya estamos tarde.