Archivos de la categoría El accionar público

SOMOS UNA BURLA EN EL EXTRANJERO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 1 de octubre de 2018

Parece que cada vez que el presidente Varela sale del país a representarnos, lo que hace es dejarnos en ridículo.  La semana pasada rompió récords.  En la Asamblea de Naciones Unidas habló de un país que ni el mismo se cree que ha cambiado, con estadísticas que parecían escritas por el Pato Donald.  Cometió la gravísima falta de referirse a los tratados del canal sin el nombre oficial que tienen “Tratados Torrijos Carter” y le agradeció al ex presidente Carter por devolvernos el canal, como si el general Torrijos no hubiera sido quien lideró la causa para que todos los líderes del mundo la apoyaran antes de que los Estados Unidos aprobaran, por un estrechísimo margen, los tratados.

Posteriormente fue a la Universidad de Harvard y ante la pregunta del famoso doctor Ibis Sánchez Serrano, oriundo de Veraguas, que ha sido investigador y ha publicado sendos tratados de políticas de salud, sobre el estado de las instituciones sanitarias nuestras y la falta de medicinas, le dijo que no sabía quién era él y que en su teléfono celular tenía 2,000 contactos y que allí no estaba.  No contestó la pregunta, solamente dijo que a un funcionario le era más fácil meterse en Internet y comprar una camioneta Land Cruiser por $60 mil dólares que un medicamento.  Esos son los parámetros que él maneja.  Yo entiendo que habrá quienes no hayan escuchado del doctor Ibis Sánchez Serrano, pero un mandatario (o sus asesores) debe estar enterado, sobre todo, de los panameños que se destacan en el extranjero y más cuando el Dr. Sánchez ha sido entrevistado en la televisión panameña y sus logros divulgados por los comunicadores sociales.

El video de este intercambio se hizo viral y deja muy mal al presidente, y uno se pregunta, es tonto o es un maleante en el fondo.  He allí el dilema.

ESCÁNDALOS PENDIENTES

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 30 de septiembre de 2018

Ahora que ya tenemos dos candidatos a la presidencia y seguramente tendremos dos más para fin del próximo mes, podemos ir vislumbrando lo que le va a tocar al que ocupe el Palacio de las Garzas, que es como en Panamá se conoce a la residencia presidencial.

En primera instancia está el tema de Odebrecht, que entre promesas y postergaciones la Procuradora Kenia Porcell nos ha ido llevando al juego de la gallina ciega.  O mejor dicho de forma cruda, nos ha agarrado de pendejos, encubriendo a quien la puso allí.  Esa firma brasileña, que está en el ojo de la tormenta en todos los lugares donde ha hecho obras (aquí todavía tiene contratos, a pesar de los escándalos, de las acusaciones, subidas y bajadas de la fiscalía y las detenciones preventivas) y más de un mandatario en países donde tenía contratos ha tenido que dimitir porque se le ha comprobado su vinculación con esa empresa constructora, sigue tan fresca como si no hubiera pasado nada.

Está lo de Financial Pacific, en el que no solo hay una persona desaparecida sino un montón de hilos sueltos que han llevado a más de uno a guardar casa por cárcel.  ¿No es hora de que la Procuradora haga su trabajo y le meta velocidad a este asunto?  Además de Vernon Ramos, desaparecido misteriosamente hubo un apuñalado y una ex empleada estuvo presa varios años por haber señalado cómo se hacían los chanchullos por orden del ex presidente preso en El Renacer.

No contentos con esto, nos reventó en la cara el tema de los #PanamaPapers, que llevó a un bufete angurriento a la quiebra y cuyos responsables siguen haciéndose las víctimas, arrastrando consigo a todo un equipo de trabajadores.

Y no había pasado ni un mes de esta bochornosa revelación que enlodó el nombre del país que saltó el asunto Waked, que a la fecha no se logra aclarar, después de haber acabado con un imperio financiero que daba empleo a muchos panameños y que fue pésimamente mal manejado por la cancillería, dejando a un desbocado embajador gringo hacer y decir lo que le dio la gana contra quien le dio la gana.

El caso Blue Apple tiene a varios de sus involucrados guardando prisión preventiva, y lo de Cobranzas del Istmo no tiene nombre, le devolvieron al orquestador mayor su dinero, hasta con intereses, por estafar al país.

El que asuma la presidencia el otro año no la va a tener fácil.  Tendrá que lidiar con todos estos temas, además de las calles destruidas (con huecos que el ministro de Obras Públicas nunca ha visto, en 4 años), subsidios que se llevan todas las ganancias del Canal de Panamá, una abrumadora desigualdad entre ricos y pobres, una agricultura que ni de subsistencia se puede catalogar y, sobre todo, una falta de programas educativos y culturales que dejan perplejo hasta al más incauto.

La Universidad de Salamanca, esa a la que se refieren con el dicho “lo que natura no da, Salamanca no presta” tiene años intentando crear un centro cultural en nuestro país, invirtiendo millones de dólares en un inmueble en el Casco Viejo y solamente falta una firma para que continuen las obras.  Esa firma es la de la directora del Instituto Nacional de Cultura (INAC) y la misma no se ha dado hasta ahora, quién sabe por qué razones.  El concurso de piano “Jaime y Nelly Ingram” fue suspendido hasta que alguien le habló al oído de esta funcionaria y entonces se pudo rescatar.  Y la editorial Sagitario, que ha tenido con éxito seis convocatorias anuales para premiar una novela corta está en veremos de si va a poder conseguir patrocinio para este año.  Seremos referente en autopistas y casas construidas, pero en los temas culturales somos un fracaso.

Todo lo que se haga en el campo cultural lo hace el sector privado.  Las embajadas apoyan, algunas de manera decidida.  Pero el presidente se va a la reunión de Naciones Unidas y lee un discurso que más parece escrito por Walt Disney (como dice @nanopty) y pinta un país de maravillas, ante una reducidísima audiencia.  Si se hubiera atrevido a decir semejantes imbecilidades en su discurso a la nación, hasta los diputados adversos a su partido, con los que ha compartido planillas y prebendas, le hubieran abucheado.

Lo más lamentable de ese desgraciado discurso, que encima nos metieron en cadena nacional, fue la mención a los tratados canaleros, sin decir siquiera que se llaman “Torrijos Carter” y sin nombrar a quien logró que el usufructo de nuestra posición geográfica estuviera bajo nuestro control, el General Omar Torrijos.  En la entrada del campo de concentración de Auschwitz hay una frase del filósofo español George Santayana que lee: «Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo».