Archivos de la categoría Publicado en La Estrella de Panamá

LA EDUCACIÓN ES LA HERRAMIENTA DE LA LIBERACIÓN

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 15 de mayo de 2017

El cineasta chileno mundialmente conocido, Miguel Littin, estuvo en Panamá, pero no lo hizo en forma clandestina sino como orador del inicio de una serie de eventos que conmemorarán el 40 aniversario de la firma de los Tratados Torrijos Carter.  Y es que el director de “El chacal de Nahueltoro”, “Actas de Marusia”, “El recurso del método” (basada en la obra de Alejo Carpentier), “La viuda de Montiel” (un cuento de Gabriel García Márquez), “Alsino y el cóndor” entre otras, fue el protagonista de un reportaje que le hizo el Gabo titulado “La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile” relatando la estadía en forma clandestina de uno de los 5 mil exiliados con prohibición absoluta de entrar a su país por la dictadura pinochetista, y cómo filmó más de 7 mil metros de película que se convertiría en un documental, “Acta general de Chile” que mostraría la realidad después de 12 años bajo el yugo militar.  Con tres equipos europeos que entraron junto con él con diversas coberturas legales, cambiado físicamente que ni su suegra lo reconoció en plena calle, sin los dispositivos electrónicos con los que hoy contamos para comunicarnos entre sí, Littin hizo una verdadera odisea y García Márquez entendió enseguida, cuando escuchó su relato, que detrás de su película había otra sin hacer que corría el riesgo de quedarse inédita.  El resultado fue ese libro cuyo primer tiraje fue de 250 mil ejemplares y ha vendido millones.

La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile

Sus trabajos cinematográficos han tenido mucho impacto por las denuncias sociales y políticas contenidas en ellos, y varios han sido nominados al Oscar (“Actas de Marusia” y “Alsino y el cóndor”), al festival de Cannes (“Actas de Marusia” y “El recurso del método”) y al Festival de Cine de Berlín.

LITTIN HABLA SOBRE GABO

Lo conocí desde mucho antes de contarle mi aventura. Me lo presentó Álvaro Mutis en París en la década del 70, ya lo había leído y lo admiraba mucho.  Estaba con Mercedes y nos fuimos a ver “La tierra prometida”, una película mía que estuvo en Cannes y a él le gustó mucho.  Le propuse filmar algo suyo, como Cien años de soledad…………… Me dijo que tenía un cuento, “La Viuda de Montiel”, si me gustaba bien, y si no “te chingaste” me dijo, y se fue caminando con su aire de bailarín de mambo, a pesar de que yo le dije que hacía largometrajes y él me dijo que alargara el cuento.  Yo me fui a buscar el libro y compré dos libretas para escribir el guion.  Un tiempo después nos volvimos a juntar y me preguntó si lo había escrito. Me pidió mostrárselo y las abrió, viendo que estaban en blanco.  Y le dije que el cuento se resumía en la frase “Cuando murió José Montiel todo el mundo se sintió vengado menos su viuda”.  Esa es la película….

Yo considero a Gabo un hermano, lo recuerdo con mucha emoción todos los días de mi vida y cada vez que puedo pongo una rosa amarilla en mi escritorio, como lo hacía él.  Fue un amigo más allá de toda posibilidad de definición.  Tenía gestos únicos, como llamarme muy temprano para que fuera a su casa, y en ese entonces escribía de un lado y por el otro lado salía impreso lo que estaba escribiendo, (Crónica de una muerte anunciada) y quería que lo leyera.  Era un juego, de gran confianza.  Tuve el privilegio de conocer esos libros en su primera lectura.  En las tardes íbamos a escuchar boleros (tenía una colección de discos extraordinaria) a su casa.  Hablaba por teléfono por horas, llamaba a medio mundo, desde presidentes de la república hasta guajiros.  Me ha costado la vida cotidiana sin el Gabo.  Nunca supe si había quedado satisfecho en la adaptación de La viuda de Montiel, pero sí creo que le gustó.

Miguel Littin en su visita a Panamá

SU REGRESO A CHILE

Cuando uno está en el exilio tiene la imagen de su país como una tarjeta postal, y no toma en cuenta el proceso dialéctico que lógicamente ocurre.  Mostraba esplendor definitivamente, había una ciudad que funcionaba normalmente. Después fui encontrando más sorpresas y eso está plasmado en “Acta general de Chile”.  Gabo, cuando llegó a mi casa después que yo había regresado de Chile me dijo: “cuéntamelo todo pero solo lo que yo pueda repetir”.  Y le conté, pero yo había entrado antes muchas veces siempre colaborando con la resistencia a la dictadura.  El verdadero milagro económico de Chile se da con los gobiernos de la concertación, que abren los caminos a los grupos económicos internacionales sin distinción a las posibilidades de inversión, y se crea el desarrollo vitivinícola, industrial, minero pero se descuida la educación.  A partir del gobierno de Ricardo Lagos, con un gran accionar, el país avanza en términos de la educación y el clímax llega con el de Michelle Bachelet, que establece que debe ser gratuita. Y se sigue luchando por la gratuidad, que es un fenómeno definitivo.  Chile tiene una de las desigualdades más grandes del mundo y esas son brechas que hay que ir cerrando.  Sin educación no vamos a ser un país desarrollado.

LAS OTRAS CARAS DE LITTIN

Fui Alcalde de mi pueblo natal, Palmilla, como una forma de echar ancla pero quería seguir haciendo películas.  Le metí mucho a la educación, a erradicar la pobreza y construir soluciones de viviendas.

“La última luna” la filmé en Palestina, porque mi abuelo era palestino y narro cómo mis abuelos se establecen en Chile.  Y también tengo un abuelo griego, y mi libro “El viajero de las 4 estaciones” cuenta la vida de ese abuelo griego, que fue una de las personas que más me ha impactado en la vida.

Actualmente dirijo una escuela de cine. Siempre he hecho talleres en lugares tan dispares como la India y Calcuta porque considero que parte de mi responsabilidad es transmitir los conocimientos a los jóvenes porque allí está el futuro.  Ahora fundé el Instituto de Altos Estudios Audiovisuales en la nueva universidad estatal de O’Higgins que inauguró la Presidenta Bachelet bajo la forma de gratuidad.  El programa abarca hasta 19 diplomados profesionales y este año dará maestrías.  Esa escuela tiene una vocación Latinoamérica, tiene acuerdos con algunos países, entre ellos Irán.

El gran problema en Chile en la política es la abstención, por eso se debe seducir, lo que es un gran desafío, especialmente a los jóvenes.  Conquistamos la libertad a costa de nuestras vidas, para que incluso la derecha tenga opciones, ahora tenemos que luchar contra la falta de interés, hay que motivar con la verdad.  América Latina tiene un futuro y un proyecto y el estado debe ser incorruptible.

SOBRE TORRIJOS

Me impresionó mucho.  Graham Greene tenía razón en sentir fascinación por él y Gabo sostuvo que había sido su gran amigo y el mandatario con que mejor se entendió.  La epopeya de Omar Torrijos, de conseguir la devolución del Canal a manos panameñas es uno de los hitos históricos de América Latina, algo que nos honra como latinoamericanos.

SOBRE TRUMP

La oportunidad de América Latina de unirse es ahora, el muro no es con México, es con el resto del continente. Y es la oportunidad que tienen los sectores más conservadores de Estados Unidos para detener los procesos de migración, de crecimiento de los grupos democráticos, de la gente que le gusta vivir y trabajar.  También se está produciendo un despertar en los sectores democráticos y libertarios muy grande, que a lo mejor les sirve para recuperar la esencia misma de lo que es los Estados Unidos.

En la charla que ofreció la noche del 11 de mayo, se pudo ver su película “Allende en su laberinto” y debatir sobre ella.

 

COMUNICACIÓN DESDE EL GOBIERNO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 14 de mayo de 2017

Una de las fallas que tiene la actual gestión gubernamental es la referente a la comunicación que emana desde el gobierno, y por eso se forman los zaperocos a los que ya nos estamos acostumbrando.  En sus inicios se produjo el “efecto Castalia”, que fue el resultado de que la conocida presentadora de televisión migrara con casi todos los periodistas que trabajaban con ella, hacia las oficinas gubernamentales.  No pasaron 18 meses cuando la aguerrida coclesana volvió a coordinar el noticiero matutino, pero el resto de los que la siguieron –como al flautista de Hamelin– están desperdigados en diferentes instituciones.

El gobierno no se da cuenta –o no quiere darse cuenta – la importancia que tiene una comunicación clara y oportuna, que es una poderosa herramienta para generar no solamente apoyo a una gestión, sino para ejercer gobernabilidad, informar de manera adecuada lo que acontece –y vaya que estos últimos 12 meses ha pasado de todo – y hacer un control de daños adelantándose a que los demás hablen. Es la manera en que los políticos le informan a sus simpatizantes y hasta sus opositores, que están presentes, trabajando, haciendo lo que deben hacer, para lo que fueron electos o designados. Rendir cuentas de los presupuestos que se les asignan, anticiparse a las crisis y no mirar para otro lado cuando viene el golpe.

Siempre se tiende a pensar y a criticar la gestión de un político, por el prurito de ser o no afín a él, y ahora, con las redes sociales, la cosa se está volviendo una batalla campal con acusaciones que cada vez suben más de tono.  No entiendo qué hace la oficina de comunicación del estado: las crisis más recientes por la que hemos atravesado, específicamente en abril del año pasado, cuando se dieron a conocer los #PanamaPapers y ahora en medio de las investigaciones de Odebrecth han sido enfrentadas con una tibieza que raya en la desidia y los principales voceros del gobierno –léase ministros, directores de instituciones autónomas y hasta el mismo presidente y vicepresidenta – optan por bloquear a un determinado periodista, como si el problema fuera el mensajero y no el mensaje.

Si vemos lo que pasa en otros países, el vocero del presidente o primer ministro emite responsablemente boletines periódicos porque es una obligación informar a la sociedad lo que está haciendo, así sean solamente letrinas.  Es necesario que se le informe a la población con veracidad y no con burlas (como la más reciente, del Ministro de Obras Púbicas, que alegó que nunca había caído en un hueco, como si la ciudad de Panamá no pareciera un campo de Marte) porque se les dio la oportunidad de representarnos en esos cargos, si no, no estarían en esas posiciones.

Está probado que implementar una buena estrategia de comunicación de gobierno le reduce a un político y su grupo un 50% de su trabajo y la inversión en futuras campañas y nos permite a nosotros, los electores, saber cuáles son las personas idóneas para representarnos.  Pero aquí se hace todo al revés: no se implementa un buen control de daños y cuando éste se produce, corren a contratar campañas carísimas de proveedores internacionales y nunca se conocen sus resultados (caso #PanamaPapers).

La Universidad de Panamá, con apoyo de la Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la George Washington University ha estado dictando diplomados internacionales desde el año 2009 sobre gobernabilidad, gerencia política y gestión pública a través del Centro de Políticas Públicas y Transparencia de esa casa de estudios.  No hay que inventar nada, sino aceptar la responsabilidad de los cargos, dar la cara y sobre todo, dejar la burla a la inteligencia del más humilde de los panameños.  Como si no transitáramos por las calles y sufriéramos cada vez que caemos en un hueco, como si no sintiéramos que la ciudad es cada vez más peligrosa (el ministro aduce que es “percepción”) como si el costo de la canasta básica no subiera a diario, como si el país estuviera volando porque un chiringuito de cuatro mesas está lleno (“inventores de crisis” nos llamaron) como si no nos diéramos cuenta del jueguito en que anda el Ejecutivo y la Corte, para que no se investiguen de verdad los chanchullos de la gestión Martinelli, de la cual formaron parte por 26 meses los mismos que hoy nos gobiernan.