Educación El accionar público La ética y la política Opinión Panamá Publicado en La Estrella de Panamá

Ausencia de visión

Domingo 22 de noviembre de 2015 

‘Hace falta… una visión de país… que nos lleve al desarrollo integral como país que crece anualmente más que muchos…’

Mariela Sagel
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Con el reciente atentado que ocurrió en París, que ha desatado el temor por los ataques terroristas y ha forzado a los líderes del mundo a develar sus intenciones guerreristas, se ha insistido en la posición precipitada e innecesaria que adoptó Panamá en febrero de este año, adhiriéndonos a la coalición contra ISIS. Las tres explicaciones que he escuchado, de personeros del Gobierno, disienten entre sí y cada una me parece más cantinflesca que la otra. La primera, dada por un diputado a la cadena NTN24, puso en evidencia la crispación de la periodista al insistirle a su entrevistado que no le estaba respondiendo la pregunta. La segunda, de la jefa de la Cancillería, fue de una tibieza que no la caracteriza y la tercera, del vicecanciller, que alegó que esa adhesión era ‘una noticia vieja ‘.

Lo cierto del caso es que el presidente Varela se adelantó a adherirse a la coalición contra ISIS sin ninguna justificación y confirmando lo que todos sabemos: que no existe política exterior en el país. Si Panamá tiene la bienaventuranza de ser un país neutral, por el Canal de Panamá, también está, por la Reserva De Concini, ‘bajo el paraguas del Pentágono ‘, así que cualquier decisión sobre relaciones con otros países debe partir por allí. Pero en todo lo demás que involucre la política exterior generalmente hacemos el ridículo. Solo hay que recordar el reciente incidente en relación a la abstención de voto en la OEA sobre el caso de la frontera entre Venezuela y Colombia. Se dice que fue una contraorden recibida a última hora para no perjudicar a la aerolínea de bandera, cuyos mayores accionistas son los que ‘cortan el bacalao ‘, como dicen los españoles.

Pero tampoco existe política migratoria, hemos estado tan abiertos al mundo que estamos a punto de que los panameños seamos extranjeros en nuestro país. Mucho menos política sanita ria ni en aspecto de prevención, curación o la pública, que involucra el manejo de la basura, desechos y hasta reciclaje. Carecemos de política de contrataciones, tanto para puestos en el engranaje perezoso y burocrático del Estado como de proveedores. Todos los recientes escándalos que se han dado, por licitaciones dadas en forma antojadiza e improvisada, por conveniencia y quién sabe, si con sobornos debajo de la mesa, demuestran esta flojera y mediocridad en todas las instituciones del Estado.

No tenemos una política educativa, estamos apagando fuegos por donde se prendan, que si vamos a ser todos bilingües, que si apoyaremos las carreras técnicas. Mientras tanto, no hay manera que rompamos el ciclo de las escuelas cayéndose, en pésimo estado y la falta de capacitación y supervisión de los maestros. Ni trato el tema de la ausencia total de política cultural, porque de eso no saben ni qué es.

No estoy segura que tengamos política económica, porque hasta donde sé, el Gobierno no tiene proyectos planificados con los cuales arrancar y como recibió las finanzas tan comprometidas hasta las próximas generaciones (los contratos llave en mano son apenas unas de las prendas que nos dejó el martinellazgo), no acciona sino reacciona.

La política de seguridad está por verse si existe, porque no está claro si se ha entendido lo que ésta representa y la percepción que tiene la población de la inseguridad rampante que nos abruma es real y nos impide vivir con tranquilidad, a todo nivel.

Donde veo un poco de luz al final del túnel es en una política agropecuaria, pero va a tomar más de una gestión gubernamental —y que ésta se continúe, no se deseche solo porque la hizo el anterior titular— para que se vean resultados en un sector olvidado e ignorado por varios quinquenios.

Hace falta, en resumidas cuentas, una visión de país, pero no la de Varela o la del que ‘corta el bacalao ‘. Una visión que nos lleve al desarrollo integral como país que crece anualmente más que muchos de los países del área, pero que tiene una gran desigualdad en la distribución de las riquezas.