Articulos publicados en 2016 La ética y la política Opinión Panamá Publicado en La Estrella de Panamá

EL FIN DE LA GUERRA FRÍA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 27 de marzo de 2016

Estos últimos días las noticias se han enfocado en la histórica visita del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, a Cuba, después de 55 años que ese país impuso un criminal bloqueo a la isla y 88 años desde que un presidente estadounidense pusiera pie en tierras cubanas.  Para nadie –o casi nadie— ha pasado desapercibida esta jornada, donde se vio a un presidente distendido y ameno, cuidadoso de su lenguaje corporal y verbal, y sobre todo, respetuoso de decir lo políticamente correcto.

Su discurso final es una pieza de erudición.  Lo pronunció con energía y respeto, salpicado de referencias históricas y literarias.  Anunció el fin de la guerra fría en América.  Pero para el común de los mortales, que no entiende mucho de política exterior ni de ideologías, y mucho menos de bloqueos, habría que explicar que ha sido ese injusto y criminal aislamiento –que no fue tal si miramos las cifras de la Zona Libre de Colón – lo que ha mantenido al régimen cubano oxigenado, por victimizarlo y por aprovechar el entonces bloque socialista la coyuntura para poner un pie en este continente.  Y de allí los demás países que abrazaron ideologías similares.

Desde que Cuba fue aislada de comerciar con los Estados Unidos, tanto México como Panamá fueron sus principales suplidores, nuestro país desde la Zona Libre.  Las mismas empresas estadounidenses vendían a través de filiales establecidas aquí los jabones, pasta de dientes y productos de primera necesidad que consumen los cubanos.  A lo mejor no eran suficiente para toda la población pero nunca he encontrado un cubano que huela mal o tenga mal aliento.  Pueden bañarse con lejía, pero se bañan y se ponen desodorante.

Entre los programas de opinión que se dieron alrededor de esta visita estaba la amenaza que representaba la apertura de Cuba en varios rubros, como turismo, transporte y logística.  Cuba está a años luz avanzada en el tema turístico, nos dan cátedra de atender turistas y los europeos lo consideran uno de los destinos más interesantes.  El historiador de la ciudad, Eusebio Leal, ha hecho una ejemplar labor de restauración y ha sido tan hábil que ha conseguido dinero hasta del Vaticano para remozar la Catedral. Ni hablar de los teatros y museos, conservados con esmero. El cubano es inventivo, recursivo, ha mantenido sus almendrones (autos viejísimos), los azulejos de sus casas, sus muebles antiguos, sus lámparas.  Ir a la Habana es como retroceder el tiempo, con algunas limitaciones, pero con alegría y entusiasmo.

Durante el llamado “período especial”, que fue cuando cayó el muro de Berlín y se impuso la Perestroika, pasaron por problemas de flujo de caja dramáticos, al no poder pagar a sus proveedores pero sobrevivieron.  De todos son conocidas las diferencias ideológicas entre el Che Guevara y Fidel Castro, pues uno prefería estar bajo el paraguas de la Unión Soviética, y el guerrillero argentino era afín a los maoístas chinos.  La isla fue faro para muchos movimientos progresistas y blanco de ataques de los recalcitrantes retrógrados.

Algo que han hecho muy bien los cubanos y que debería ser un ejemplo a seguir por todos los países subdesarrollados es ofrecer educación y salud a su vastísima población, de manera gratuita y sin restricciones.  ¿Qué no hay internet abierto o que no se puede pagar con tarjetas de crédito en todos lados?  Eso no es mayor problema si uno tiene acceso al conocimiento por otros medios y disfruta de las tertulias, de la música y de la compañía de otros sin la maldita tecnología.

Hemos sido testigos de un hecho histórico, aunque algunos estén histéricos.  El problema no fue el régimen sino el bloqueo.  La solución no va a venir de abrir el compás sino de que Cuba compita en igualdad de condiciones con los demás países.  Y en eso, apuesto a que nos ganan pero no por ideología, sino por idiosincrasia.  Obama debería recibir otro premio de la paz.