EL MODELO GUATAVITA APLICADO A RÍO INDIO
Por Mariela Sagel, 16 de julio de 2025, Destino, Panamá

Guatavita es un municipio de Colombia, en el departamento de Cundinamarca, a 75 km de Bogotá. Es famoso por su historia, especialmente por su leyenda de El Dorado, una leyenda ancestral, que relataba una ciudad de oro. Según la tradición indígena muisca*, en la laguna de Guatavita, el cacique realizaba un ritual sagrado: se cubría de oro en polvo y se bañaba en la laguna mientras se arrojaban ofrendas de oro a sus aguas.
Esta historia fascinó a los conquistadores españoles y se realizaron muchas excursiones con el fin de encontrar la mítica “ciudad dorada”.
La laguna de Guatavita es un lago circular de origen volcánico, a unos 3,100 metros sobre el nivel del mar, que se alimenta del río Bogotá. Es considerado un sitio sagrado para los muiscas. En 1960, el antiguo pueblo de Guatavita fue inundado para construir el embalse del Tominé. El nuevo asentamiento fue diseñado como un pueblo de arquitectura colonial moderna, con calles empedradas, plazas y una estética sumamente cuidada, que lo ha colocado como un destino turístico muy popular para los fines de semana.
Este modelo puede ser perfectamente repetible en el embalse que se quiere hacer del proyecto del lago de Río Indio, con la similitud de que el río seguirá fluyendo, como lo hace el río Bogotá, aportando una permanente fuente hídrica estratégica, que garantizaría la demanda de agua para consumo humano y el tránsito marítimo del Canal de Panamá, que aumenta anualmente.
Como todos los proyectos que se emprenden por el sector público, existe una gran desinformación sobre Río Indio, por lo que es de vital importancia que se aclaren todas las dudas
Durante tres décadas la Autoridad del Canal de Panamá ha estado evaluando 28 alternativas para un nuevo embalse, para concluir que Río Indio es la opción con mayor confiabilidad hídrica, menos bombeo energético y viabilidad social relativa. El censo socioeconómico arrojó que habría que reasentar 2,500 residentes del área a inundar.
Si bien el desplazamiento forzoso de una población que está arraigada a esa tierra significa un golpe cultural y económico, si se hace con una visión de futuro –estilo Guatavita— le daría un valor agregado al que no podrían resistirse las familias que habitan el área. Esto, después de solventar todos los temas de servidumbres y objeciones que señala la Ley 28 que aprobó la ampliación del Canal en 2006 (interpretaciones sobre “embalses adicionales”).
Además de la mejoría en el nivel de vida, y el embellecimiento del entorno, se estaría asegurando la provisión de agua potable en la capital y los tránsitos en el Canal de Panamá. Al hacerse como un trasvase por gravedad, se elimina el gasto energético y emisiones, reduciendo la huella de carbono frente a opciones como sería la alternativa de una represa como la de Bayano. De igual forma, se reducirían las inundaciones aguas abajo al controlarse las crecidas de los ríos.
Como todos los proyectos que se emprenden por el sector público, existe una gran desinformación sobre Río Indio, por lo que es de vital importancia que se aclaren todas las dudas, especialmente quiénes son los dueños de las tierras –que no muestra el censo— así como la garantía de que el IDAAN se modernice para que, en su momento, ejecute una buena gestión del agua.
Un reasentamiento ejemplar, como el arriba descrito, y una transparencia absoluta garantizará la solidez del proyecto, que aportaría resiliencia climática nacional y aumentará la competitividad del Canal de Panamá. Esto requiere de una disciplina fiscal e institucional que evite sobrecostos y demoras, algo que la ACP ya ha demostrado que es capaz de hacer. No debe hablarse de un “sacrificio local” sino de un “beneficio país” con énfasis en inversión social, empleo, reforestación del doble del área afectada.
La Autoridad del Canal de Panamá debe dar a conocer los avances financieros y sociales, mediante un observatorio ciudadano que tenga acceso a contratos y cronogramas. Todo esto en asociación con universidades y entidades vinculantes, como Senacyt, Ministerio de Ambiente, ANCON, CIAM, y las que deseen aportar con su experiencia en que se logre un proyecto ejemplar. De la misma manera, el IDAAN debe presentar un plan de mejoras para que el aumento de la oferta hídrica se traduzca en servicio eficiente. En lo que le toca a la sociedad civil, ésta debe ser responsable de verificar el Estudio de Impacto Ambiental y fomentar la fiscalización local de cada una de las etapas.
En conclusión, teniendo a Río Indio y su potencial se debe convertir en un ejemplo de infraestructura socialmente inclusiva y ambientalmente responsable que marque un hito en las obras públicas, y la relocalización de sus pobladores en un pueblo modelo enaltecería a Panamá, convirtiendo la leyenda de El Dorado en un sueño panameño del siglo XXI.
* Los muiscas (también llamados chibchas) fueron un pueblo indígena precolombino que habitó el altiplano cundiboyacense, en el actual territorio de Colombia, especialmente en lo que hoy son los departamentos de Cundinamarca y Boyacá. Son una de las culturas más importantes de la región andina de Colombia, junto con los taironas y los quimbayas.
