El accionar público Opinión Panamá Publicado en El Siglo

Otra tarjeta más

MARIELA SAGEL 

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El Siglo, 5 de marzo de 2012

 

Las noticias recientes, después de la forzosa implementación de la tarjeta del Metrobús, dan cuenta de que se va a hacer obligatoria la adquisición de las tarjetas en el Corredor Sur. Esta facilidad, para los usuarios frecuentes de ese viaducto, pretende evitar la congestión, agilizando el pago del peaje a los que allí transitan.

Por lo menos, en el caso de la Empresa Nacional de Autopistas (ENA) se estima que se hará esta implementación a partir del mes de septiembre, y también apunta a que en el Corredor Norte se adoptará la misma modalidad.

Igual que pasó con la tarjeta del Metrobús, si no se hace una inversión fuerte en inducir una cultura masiva para la adopción de esta modalidad, se puede causar un caos. Pongamos el caso de personas que nunca usan los corredores. De repente tienen que tomar por esa vía y no tienen sus tarjetas. Debería destinarse, por lo menos, una caseta para que se pueda pagar en efectivo. Sorprendería a muchos saber que hay conductores que nunca, en doce años de estar funcionando estos viaductos, han tomado esas vías.

De allí la insistencia en que se invierta en una cultura de masas para el uso colectivo del transporte, tanto para el Metrobús, para el Metro, para el uso de los corredores y demás. La mayoría de los seres humanos son reacios al cambio, a la innovación, se resisten al desarrollo tecnológico, más cuando estos cuestan. Todos estamos conscientes de que los actuales tranques que se dan en la ciudad, al coincidir casi todas las construcciones de infraestructura, son insoportables. Debemos autoeducarnos en ser pacientes, tolerantes, corteses y, sobre todo, estar muy conscientes de que una actitud agresiva de nuestra parte al único que perjudica es a uno mismo.

Escuchaba recientemente a los directivos del Ministerio de Obras Públicas pedir paciencia, pero se debe invertir en una campaña de inducción a la cortesía, al uso inteligente de los traslados y a compartir los desplazamientos con vecinos, parientes y amigos. Esto sería más productivo que solamente explicar las rutas que finalmente se van a trazar transversalmente en la ciudad, para destapar los insufribles tranques.

Caminemos más, compartamos más y sobre todo seamos corteses al manejar, no bloqueemos las intersecciones por pura tirria y no desesperemos. Seguramente tendremos una ciudad más eficiente en un par de años, pero debemos estar sanos para disfrutarla.