Por Mariela Sagel, 25 de agosto de 2025, Destino, Panamá
El domingo 17 de agosto culminó la Feria Internacional del Libro de Panamá, que tuvo de país invitado al Reino de Marruecos. Desde el año 2001, cuando tímidamente se realizó la primera feria, este evento se ha ido posicionado como uno de los más importantes en el quehacer cultural del país. Esta versión de 2025 fue la No. 21.
La apuesta de este año, de tener un país invitado del continente africano fue muy atractiva y el despliegue que se apreció en su literatura, música, comida, tejidos y toda la gama de manifestaciones artísticas que tiene ese reino no pudo ser más comprensiva y abarcadora.

Como pasa en todas las ferias del libro, están los stands de las librerías y editoriales que venden los libros, y las conferencias que abarca el programa cultural. Ese espacio permitió el lanzamiento de libros de todo tipo, relanzar otros y permitir el intercambio de conocimientos, así como el debate de temas que atañen a la diversidad de los pueblos, como fueron los paneles sobre el legado andalusí en Marruecos y América Latina y el que abarcó las relaciones entre Marruecos y nuestro continente.
El que haya un país invitado no exime que otros países organicen sendos programas, como lo hizo México, que se decantó por coloquios en torno al Congreso Anfictiónico, que el próximo año conmemorará 200 años de haberse celebrado, así como invitó a varios escritores a presentar sus obras y tuvo un espléndido stand del Fondo de Cultura Económica. Colombia trajo a una poeta y Chile conmemoró los 80 años de habérsele otorgado el premio Nobel de Literatura a Gabriela Mistral.

Perú no desaprovechó la ocasión para ofrecer sendas conferencias sobre la obra de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010 y que murió en abril de este año, además de mostrar una excelente película basada en una de sus obras más importantes, “La fiesta del Chivo”. La clausura de la feria fue memorable, rindiéndole un homenaje al célebre autor peruano, con música de su tierra y anécdotas de su vida de la boca de dos intelectuales que fueron cercanos a él, además de Juan David Morgan, representando a los escritores panameños. La embajada ofreció, posterior al acto, un pisco de honor y algunos de los platos que distinguen a la gastronomía peruana.

El pabellón del Reino de Marruecos era una obra de arte, que contemplaba todo lo que se ofrece en ese país magrebí y un conjunto musical deleitaba a todos con melodías pegajosas que ponían a bailar hasta al más introvertido. Fue una feria alegre y vibrante.
No faltaron las actividades infantiles y juveniles. Este año se habilitó un rincón cultural donde se presentaban diversas expresiones artísticas. El Administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, Ricaurte Vásquez, presentó el libro conmemorativo de los “30 años del título constitucional”, que se publicó el año pasado.
Marruecos contempló todos los públicos, un taller de azulejos para jóvenes, cuentos marroquíes para niños, taller de tejido creativo, recital de poesía y un panel sobre la literatura marroquí y su apertura al mundo, además de los ya mencionados, y una interesante conferencia en torno a los casi dos siglos y medio de amistad y cooperación entre Estados Unidos y el Reino de Marruecos, que contó con la participación del embajador de Estados Unidos, Kevin Cabrera y la embajadora de Marruecos, Bouchra Boudchiche, teniendo como moderador al alcalde capitalino, Mayer Mizrachi.
Hubo de todo, y para todos los gustos. Muchas veces no se podía asistir a lo que uno quisiera porque chocaba con otra actividad, como me pasó a mí, que al ser la moderadora de la presentación del libro “Historias de detrás de una receta”, valioso aporte antropológico de la gastronomía panameña, no pude asistir al panel de “Novela histórica o historia novelada”, que tuvo al escritor español-guatemalteco Francisco Pérez de Antón y a Juan David Morgan como protagonistas.

En la feria siempre se rinde homenaje a los escritores desaparecidos en el último año, y fue así como se hizo al académico Arístides Martínez Ortega, el escritor Rafael Pernett y Morales y la inolvidable Ileana Golcher. También se entregan los premios Ricardo Miró a los ganadores del año anterior. Hubo varias actividades en torno a la revolución Dule, de hace 100 años, en la hoy comarca Guna Yala.
Los medios de comunicación, desde sus stands, hacían entrevistas a los protagonistas y en la mayoría de los casos, tenían trasmisiones en vivo, lo que mantuvo la atención de todo lo que acontecía. Este año, la asistencia superó la de los años anteriores y espero que, con tan buena gestión y visión de integración, las próximas ferias sigan superando a ésta, que escogió, acertadamente, el slogan “Tejiendo diálogos”.