Reseñas de libros

Personas decentes

Publicado por Mariela Sagel, el 14 de marzo de 2023.

En septiembre del año pasado salió el último libro del escritor cubano Leonardo Padura, titulado “Personas decentes”.  Como todos sus libros, causó revuelo y siendo cubano y viviendo en Cuba, algunos se anticiparon a tildar de “no decentes” al resto de los cubanos de la isla.  Nada más alejado de la realidad.  Padura, como siempre, rebusca en su amada isla historias que la retratan con sus carencias y con sus bondades (que las tiene) y la narrativa exuda maestría, humor y reflexiones derivadas de los hechos que discurren en la trama.

Leonardo Padura, Personas Decentes.

Personas decentes” es parte de la serie Mario Conde, el díscolo y barrigón detective casi en retiro, que vende libros viejos y que, por las circunstancias de esta historia, se ve otra vez en los tropeles de estar ejerciendo su antigua profesión.  Mario Conde es un detective inusual. No es metódico ni calculador, sino desordenado y melancólico. Padura lo describe con mucha precisión: “Es un policía que hubiera querido ser escritor, y que siente solidaridad por los locos”.

En esta oportunidad, como lo ha hecho en otros libros, narra dos historias que ocurrieron con años (o más de un siglo) de diferencia y en las que ocurren acontecimientos históricos trascendentales para la población.  En la de tiempos actuales, la histórica visita de Barack Obama en 2016, el concierto de los Rolling Stones y, en menor medida, un desfile de modas de Coco Chanel en la isla.  En la de principios de siglo, la amenaza que se vivía en lo que se conocía la Niza de América, por el tránsito del cometa Halley.

No me atrevería a decir que es de las novelas más logradas del escritor, porque a mí todas me parecen en extremo pulidas y de gran maestría.  Padura es un narrador prodigioso y muy recursivo que no deja de encandilarnos con su prosa, que reúne cubanismos con diálogos muy bien estructurados.

LA VISITA DE OBAMA Y LOS ROLLING STONES

En el año 2016 el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su esposa Michelle, visitaron La Habana y su paso por la capital de Cuba no fue indiferente, se conoció hasta el paladar donde comieron y los platos que les sirvieron.  En días previos, se descubre que un corrupto y aborrecido ex dirigente gubernamental fue asesinado brutalmente y a Mario Conde le toca seguir la pista.  Este tipejo había sido el censor y extorsionador de los más famosos artistas cubanos y en su departamento se encontraron muchas obras de esos mismos pintores, que el sujeto vendía en el extranjero a través de un pariente.

Como las fuerzas de seguridad estaban desbordadas por los preparativos que involucra la visita de un presidente estadounidense, el primero en hacerlo en 88 años y como preludio al “deshielo” esperado en las relaciones entre ambos países, que fue congelado por su sucesor, del que no quiero ni mencionar su nombre, buscan a Mario Conde para solucionar ese desaguisado, que tira por todos los hilos, hasta de los más inesperados, para solucionar el crimen.

Las cosas empeoran cuando unos días después se encuentra un segundo cadáver asesinado con el mismo método.  La misión de Mario Conde será descubrir si las dos muertes están relacionadas y qué hay detrás de estos asesinatos.

Mientras tanto, los amigos de Conde se preparan para asistir al concierto de los Rolling Stones, desde Yoyi, el Flaco, Carlos y el Conejo hasta la misma Tamara, que prepara maletas para irse a Italia a ver a un nieto y que Conde sospecha que no va a regresar, lo que le duele mucho.

Después de la visita del presidente gringo, llegaron los Rolling Stones y “la ciudad seguía sudando su fiebre de lujuria, gula, diversión, derroche, como si vivieran los días finales de la existencia planetaria.  O los primeros de otra era…… histórica”.

En esta historia hay toda clase de intrigas y entresijos insospechados, que nos llevan hasta el pene de Napoleón que, según una leyenda urbana, ha estado dando vueltas por el mundo desde que Napoleón murió en la isla de Santa Elena en 1821, donde había sido desterrado cuando fue derrotado en la batalla de Waterloo por los británicos.  Durante la autopsia posterior a su fallecimiento, el pene de Napoleón y otros órganos vitales como el corazón o el estómago fueron extirpados. Y ha estado vagando como alma en pena. O como alma en pene. Se dice que está en manos de los familiares de un urólogo en New Jersey.

  Hay muchos sospechosos de haber ejecutado a esos dos exfuncionarios corruptos y allí es donde está lo interesante del relato.  Se ven toda clase de depravaciones por la inmoralidad de los asesinados y las descripciones de Padura no pueden ser más elocuentes.

EL PASO DEL COMETA HALLLEY

En el año 1910 se dio a conocer que el cometa Halley podría impactar al planeta Tierra y la Habana se encontraba en un frenesí de construcciones.  Al mismo tiempo se había ido germinando la marginación y la miseria de la población negra.  

El cometa Halley es un fenómeno que, si uno tiene suerte (y larga vida), puede verlo dos veces en la vida, ya que su órbita alrededor del sol es de aproximadamente 76 años.  Según se exhibe en una de las salas del hoy Museo-Observatorio Colegio de Belén, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, el 13 de enero de 1910 fue la primera vez que en Cuba se observó telescópicamente el célebre cometa.

Pero la historia no va por allí sino de la vida y miserias de un prominente joven habanero, educado en los mejores colegios de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, de nombre Alberto Yarini y Ponce de León, que derrochaba clase y elegancia, siempre vestido con sus trajes de dril cien y su sombrero panamá. 

Y digo miserias porque al mismo tiempo que Yarini era próspero en sus negocios “decentes” lo era en el proxenetismo que controlaba y que lo catapultaron a postularse a presidente.  Y como todo capo de estos negocios turbios, tenía un rival o enemigo, un francés de nombre Lotot, que le disputaba la preeminencia, y las mejores prostitutas.

La historia de este gigolo es fascinante, así como su desenlace y el mismo tiene una relación con la historia de Mario Conde y sus pesquisas de 2016 a pesar de Obama y los Rolling Stones que ni el mismo Conde sospecha.

LEONARDO PADURA

Leonardo Padura en Panamá

Leonardo Padura, de 67 años, es el escritor más conocido de Cuba, que sigue viviendo en la isla.  Tiene la nacionalidad española también y se le permite viajar permanentemente junto a Lucía, su alma gemela, con quien ha trabajado los guiones de sus obras que han sido llevadas al cine.  Ha recibido galardones en muchas ocasiones, el más significativo ha sido el Premio Princesa de Asturias de las Letras en el año 2015 por el conjunto de sus obras.  En la serie Mario Conde (novelas policíacas) están: “Pasado Perfecto”, “Vientos de cuaresma”, “Máscaras”, “Paisaje de otoño”, “Adiós, Hemingway”, “La neblina de ayer”, “La cola de la serpiente” y “La Transparencia del tiempo”, todas traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de premios como el Café Gijón, el Dashiell Hammett, el Premio de las Islas 2000, el Brigada 21 o el Premio de la novela histórica Barcino.  Las primeras obras de la serie Mario Conde fueron llevadas a una serie televisiva titulada “Cuatro Estaciones de la Habana” que ganó el Premio Platino de Cine Iberoamericano.  Otras obras a su haber son “La novela de mi vida”, “El hombre que amaba los perros” (que recibió varios premios y trata sobre la vida de León Trotsky y su asesino, Ramón Mercader, en México), “Herejes”, “Como polvo en el viento”, “Aquello estaba deseando ocurrir” y “Regreso a Ítaca”, además de los ensayos “Agua por todas partes” y “Los rostros de la salsa”, que presentó en su última visita a Panamá en febrero de 2019.

No esperen encontrar en las páginas de “Personas Decentes” críticas al gobierno cubano sino las lógicas circunstancias de un país que ha vivido situaciones especiales desde hace más de medio siglo y el retrato de la Habana que siempre encandila, por la precisión con que lo narra, y las descripciones de sus personajes, las formas en que los matan, que a veces nos hacen retorcernos de risa……..y de asombro.

Leonardo Padura estará en Panamá desde el 20 de marzo, donde dictará un taller sobre redacción para el cine, organizado por el Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU).  El taller se titula “El arte de escribir para el cine” y está dirigido a guionistas, directores, escritores profesionales de audiovisuales, profesores y estudiantes de las escuelas de cine y afines.  Esta actividad es apoyada también por la Escuela Internacional de Verano de la Universidad de Panamá y por la Dirección de Cinematografía y Audiovisual del Ministerio de Cultura y la Fundación del Festival de Artes Escénicas (FAE).  Paralelo a ello, se estará llevando a cabo una Muestra de Cine Cubano con cinco películas de directores de la isla. 

…”Él sabía bien de qué maneras una persona decente puede degradarse y hasta convertirse en un criminal.  Y que él había sido una persona decente”.  Arturo Saborit, inspector del caso Yarini.

1 COMENTARIO

  1. Como colega actual de la Sra. Sagel, comparto mi regocijo por otra de sus entregas literarias. En esta me ha abierto al universo de Leonardo Padura. Leer sobre Cuba es imprescindible para cualquier latinoamericano. Pero cuando la atracción de recalar en la enigmática isla se despierta gracias al arte de quien sabe transmitirla, es un pecado resistirse. Gracias Mariela!

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